domingo, 8 de agosto de 2021

Parashat 48 Shoftim 5774 / ¿Que tipo de Juez es HaShem?

Parashát 48 Shoftim
Deuteronomio 16:18 – 21:9

¿Qué tipo de juez es HaShem?

Shalom amigos y hermanos esta semana estudiamos la Parasha Shoftim (jueces). Habíamos hablado en el año anterior, como Hashem desea que exista un poder judicial y policial que cumpla con las sentencias de los jueces. Esto nos revela el carácter del Creador respecto de su creación, ya que ÉL es el JUEZ de la tierra. No es casualidad, que está porción siempre caiga en el comienzo del Mes de Elul, donde comenzamos una carrera de 40 días de retorno, y revisión interna, hasta iom kipur (día del perdón), haciendo un doble esfuerzo para conseguir la teshuva necesaria y sincera, que nos dará el perdón ante del juez de toda la tierra.

Ahora bien, la pregunta que quiero hacer para comenzar nuestro comentario es: ¿Qué TIPO DE JUEZ ES HASHEM? Esta es una pregunta muy general y difícil de contestar, pero veremos que en realidad, el testimonio de las escrituras nos puede revelar, que tipo de juez es el Eterno, y como esto nos favorece o nos desfavorece. 

Aprendiendo del Mesías como Juez. 

Para profundizar en la respuesta a nuestra pregunta principal, debemos necesariamente aprender del Mesías Yeshuá. Pues respecto de los sucesos finales que se suscitaran en la resurrección, y de que como Hashem juzgara al mundo, él ha decidido dar todo el poder del juicio a su hijo Yeshuá, para que sea él, quien presida el juicio hacia toda la humanidad, y por lo tanto, el lleve el titulo de JUEZ de toda la tierra, como los Salmos y los profetas llaman al Eterno: 

“Engrandécete, oh Juez de la tierra; Da el pago a los soberbios” (Salmos 94:2)

“Llegará el estruendo hasta el fin de la tierra, porque Hashem tiene juicio contra las naciones; él es el Juez de toda carne; entregará los impíos a espada, dice Hashem. (Jeremías 25:31) 

Si recordamos bien, nuestro maestro Yeshuá nos enseñó que él juzgaría a las naciones, como lo dice el capítulo 25 del Libro de Mateo. Eso nos muestra que el JUEZ de toda la tierra es HaShem, a través de su principal DELEGADO o REPRESENTANTE, el Mashiaj Yeshuá. 

“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartarlos unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos” (Mateo 25:32-31) 

Y también está escrito: 

“Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo” (Iojanan-Juan 5:22) 

Si todo está manos del hijo Yeshuá, debemos fijarnos muy bien cuáles son las enseñanzas, contenidas en los escritos mesiánicos, y qué es lo que debemos hacer para ser hallados dignos de ser aprobados en su tribunal. 

El rabino Shaul escribe: 

“Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal del Mesías, para que cada uno reciba lo que le corresponda, según lo bueno o malo que haya hecho mientras vivió en el cuerpo” (2 Corintios 5:10) 

El Mesías tiene por lo tanto un tribunal, que juzgara básicamente las acciones, y no las intenciones, de los hombres. Es decir, la calificación en este juicio dependerá de lo que HICIMOS o no HICIMOS de forma concreta, y no respecto de aquello que “sentimos” internamente hacer o no hacer pero que en la realidad no tuvo fruto para bien, sino que para mal. Mientras vivimos en nuestro cuerpo, se suman las acciones que inclinan la balanza hacia lo bueno y hacia lo malo, que no tengamos que volvernos avergonzados de nuestras malas acciones HaShem no lo permita.

Esto nos muestra que debemos poner mucha atención en los pasajes donde Yeshuá se presenta como un juez, pues esto nos revelará el carácter del JUEZ de toda la tierra y de paso podremos responder la pregunta que nos hicimos al principio. 

Nos escribe el Rabino Shaúl: 

Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal del Mesías. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. (Romanos 14:10-12) 

Aprendemos que como TODOS, sin excepción alguna nos presentaremos delante del tribunal del Mesías Yeshuá, y toda rodilla se doblara y confesara a Dios, que no somos JUECES de nuestros hermanos. Pues ya que juzgamos a nuestro hermano, debemos saber que un día no lejano, nos juzgaran a nosotros. (Cabe señalar que las disciplinas o juicios dentro de la comunidad deben ser dictados por quienes gozan de esta responsabilidad, ya sea: rabino, more, pastor, líder, etc.). Aun así, debiésemos tener sumo cuidado de juzgar para mal a un hermano, pues TODOS un día seremos juzgados, y de la misma manera en la que juzgamos, se nos juzgara. Cuando tomamos una actitud humilde, prudente respecto de los hermanos, y aceptamos ser misericordiosos, dejando todo en manos del Dayan HaEmet, entonces, ganamos del cielo un gran mérito para que también se nos juzgue con gran misericordia. 
Existe un principio en la Torá, que revela que Hashem es un JUEZ justo ante todo. Hashem no hará que el justo muera junto al impío. Como lo dijera Abraham Avinu en su tefila que elevara a Hashem por la vida de los posibles tzadikim que vivían en Sodoma y Gomorra. “Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” (Génesis 18:25) 

Esto debe entenderse hacia los dos lados: 

HaShem no juzgara al justo como al impío, y no juzgara al impío como al justo. Tenemos entonces que en realidad, lo único que puede “asegurarnos”, y lo digo bien entre comillas, es que seamos lo más cuidadosos posible en nuestra manera de vivir, ya que, no podemos determinar si somos lo suficientemente rectos para ser aprobados en el tribunal del Mesías. Uno de los pasajes de los escritos de los emisarios de Yeshuá, que más nos debe hacer meditar y esforzarnos por nuestras vidas espirituales es el siguiente: 

“Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?” (1 Pedro 4:18) 
Y nuestro amado Mesías Yeshuá enseño algo similar: 

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14) 

Tenemos entonces que el justo se salva con dificultad, y que estrecha es la puerta, angosto es el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Esto nos revela que el camino del Eterno, es un camino EXIGENTE, RIGUROSO, y que no podemos confiarnos, menos apoyarnos en la gracia. Pues la gracia funciona, PERO NO SIEMPRE. Pues está escrito, que quienes apoyándose en la gracia y en la sangre de Yeshuá, no recibieron el perdón, sino que una horrenda expectación de juicio. Como está escrito: 

“Sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al espíritu de gracia? (Hebreos 10:27-29) 
Como vemos, la gracia funciona para quienes se esfuerzan en obedecer, pero sin duda no puede funcionar para los que hacen afrenta a la bondad del Eterno, no sujetándose en obediencia a él. Esto nos revela el carácter del Juez de toda la tierra, él es riguroso y exigente. 

En el mismo contexto de los juicios que estarán en las manos del Mashiaj Yeshuá, aprendemos que él dirá a muchos lo siguiente: 

“Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:22) 

La expresión: “muchos me dirán en aquel día” alude directamente a uno de los juicos que se realizara en el tribunal del Mesías. Y vemos la rigurosidad y exigencia para con los que pudiendo seguirle luego de haberle conocido, decidieron seguir el camino de la rebeldía antes que el camino de la humildad. Si tan solo, fuéramos consientes de la necesidad de despertar de nuestros sueños y letargos espirituales, estaríamos hoy, haciendo lo posible por presentarnos ante el RIGUROSO Y EXIGENTE JUEZ DE LA TIERRA. 

La Misericordia del Juez. 

Son muchas las veces en que nuestro amado Mesías Yeshuá tuvo que ser juez de situaciones de carácter moral o ético en medio de su pueblo. Y su asombrosa y sabia capacidad de responder a estos conflictos revela la inmensa e inagotable misericordia de él. Y por eso, es que ha sido elegido para ejecutar la misión del juez de toda la tierra. 

¿Cómo olvidar el episodio con la mujer, mientras el escribía en el suelo? 

“Enderezándose Yeshuá, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Yeshuá le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Iojanan-Juan 8:10-11) 

El perdón de Yeshuá, está condicionado a “vete y no peques más”. Y es que en realidad, ¿no actúa así con nosotros constantemente el juez de toda la tierra? 

El juez justo de toda la tierra está rodeado por MISERICORDIA, y por esta razón que el emisario Iaacov escribió: 

“Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio” (Iaacov – Santiago 2:13) 

En el Judaísmo aprendemos que Hashem gobierna el mundo a través de sus atributos de Justicia (donde él es el juez) y a través del atributo de la misericordia. De hecho uno de los principios más fundamentales de la fe Judía es creer en los 13 atributos de misericordia. El Eterno, siendo un JUEZ justo y verdadero, proporciono también a su justicia un cerco que se llama MISERICORDIA. A toda la rigurosidad con la que él nos demanda obediencia, le rodeo de compasión y amor, para que podamos avanzar, y no ser aniquilados por la justicia suya debido a nuestros pecados.

Nos dice la Torá que cuando Moshé ascendió por segunda por las tablas de piedra, luego del pecado con el Becerro de oro, Hashem le revelo sus 13 atributos de misericordia. Nos cuenta el Misdrash y la Tora escrita (Shemot. Ex. 33:17-23) que Moshé le pidió a Hashem entender como él gobernaba el mundo, le dijo: “MUESTRAMETU GLORIA” y luego de esto, le mostro su “espalda” y con ella le dio los trece atributos de la misericordia, que dicen: 

“Y pasando Adonai por delante de él, proclamó: Adonai Adonai fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado..” (Shemot- Ex. 34:6-7) 

Esta es la base para la entrega de las segundas tablas de la Torá, y en este fundamento hallamos los poderosos 13 atributos de la misericordia de Hashem:

1.- Adonai: yud-hei-vav-hei 
2.- Adonai: yud-hei-vav-hei 
3.- Dios: El 
4.-Misericordioso: Rajúm 
5.- Y Clemente: v’Janún 
6.- Tardo de ira: Erej Apayim 
7.- Y grande en benevolencia – v’Rav Jesed 
8.- Y Fidelidad: v’Emet 
9.- Quien prodiga misericordia por miles de generaciones: Notzer Jesed l’Alafim 
10.- Perdona la iniquidad: Nose Avon 
11.- Y el pecado intencional: v’Fesha – 
12.-Y el error: v’Jataah 
13.- Y purifica: v’Nakeh 

No podremos profundizar ahora en ellos, pero debemos entender que HaShem mostro su espalda a Moshé, quizás para enseñarnos que él da la espalda a los pecados de la humanidad, cuando revelo dentro de su Torá, los 13 principios de la misericordia. 

La generación que fue condenada a morir en el desierto por haber lloriqueado, recibió su justo pago, pero no le falto nunca la misericordia de Hashem, pues sus vestidos no se envejecieron, ni les falto su calzado, sustento, abrigo, las nubes de gloria, el mana, e incluso a su líder Moshé tuvieron, y los 13 atributos de la misericordia, y todo esto revelando al Mesías que un día vendría, para solo mostrarles que el juez de toda la tierra, es JUSTO, pero rodeado de misericordia y bondad. 

אברהם בן יעקב 

Parashat 48 Shoftim 5780 - Nuestros sentidos a su servicio.

 


lunes, 2 de agosto de 2021

Parasha Ree 5775 - La voluntad de Dios y el libre albedrío


Parashá 47 Reé 5775
Deuteronomio 11:26 – 16:17
 La Voluntad de Dios y el libre albedrío

Shalom Javerim: 

בס״ד - Bs”D – con la ayuda del cielo - estamos estudiando esta semana la parashá “Ree" (Fíjate).  En esta oportunidad me gustaría que pudiésemos comentar el siguiente versículo de nuestra bendita Torá:

“Miren que pongo hoy delante de ustedes la bendición y la maldición” (Deuteronomio – Debarim 11:26)

Durante toda la historia de la humanidad, nos hemos debatido entre la elección del bien y elegir el mal, y de hecho todo el destino de la raza humana en su momento dependió de una elección, y si no fuera por esa elección otra sería nuestra historia. ¿Pero no quería entonces Hashem, que de todos modos esto fuera así? Porque sabemos que no hay nada que se escape de su voluntad. 

En el comienzo de nuestra parasha semanal, leemos que Di.s puso delante de Israel una elección entre la bendición y el mal. Es decir, si bien la elección es de Israel, quien pone esa elección es Dios, pues el texto de la Torá dice: “ree anoji noten” “Miren yo pongo” Esto nos muestra que la voluntad de Hashem para este mundo es que exista elección y que es él quien creó un mundo basado en la dualidad.


Como bien sabemos, y hemos comentado en otras ocasiones, la primera le letra de la Torá es la (bet) (ב), cuyo valor numérico es 2. Esto nos muestra que la voluntad del Creador es que en este mundo exista la dualidad, EL BIEN Y EL MAL, hombre y mujer, Israel y las naciones, cielo y tierra, etc. Lo cual sin embargo también revela que el objetivo de esta creación es llegar a la unidad con su creador en el mundo celestial donde todo es una unidad perfecta.


Ahora bien, debido a este principio de la dualidad que gobierna a toda la creación, es que la Torá nos dice que Hashem mismo planto un jardín en eden (Encanto” en hebreo) y puso en medio del huerto del Edén un árbol llamado: “el árbol del conocimiento del bien y del mal”. Vemos entonces que todo lo que es un principio se vuelve a repetir en la Torá con su pueblo Israel. Hashem le dio una Torá al primer hombre, diciéndole: “del árbol del conocimiento del bien y del mal no podrás comer”, lo cual equivale a la Torá que Hashem le dio a Israel, y la bendición y la maldición equivale al conocimiento de la Torá que se obedece o desobedece. 

Una de las cosas interesantes dentro del tema de la elección, es que es necesario (para nosotros), desde el punto de vista, de cómo Hashem creó este mundo, que exista la elección para el ser humano, lo cual implica de que el ser humano debe tener dentro de sí la capacidad de desear o de inclinarse por el mal, y por el bien para poder elegir. Si pensamos bien, Adam y Hava no podrían haber desobedecido al Creador, sino hubieran tenido inclinación al acto prohibido. Es decir, Adam y Hava, fueron creados con una inclinación mala y buena, que les permitiría elegir obedecer la instrucción divina, respecto de no comer del fruto del árbol del bien y del mal. Esta idea es totalmente contraria a la teología del pecado original, pues aprendemos que no se trata de un pecado original, que influencia a la persona hacia el mal, sino que simplemente Hashem nos creo con dos características marcadas en la naturaleza del alma: El deseo por el bien y el deseo por el mal, la libre elección. Una persona por más elevada que sea en su vida espiritual tendrá siempre la oportunidad de elegir si seguirá el bien o el mal. Y de este mismo modo, Adam y Hava, siendo la imagen más cercana al creador en este mundo, y viviendo cosas que no sabemos ni podemos entender, tuvieron la posibilidad de elegir entre obedecer y no obedecer, entre el bien y el mal, entre la bendición y la maldición.

Esto nos muestra que la inclinación al mal es en realidad “buena y necesaria” ¿Pero cómo, y en qué sentido? Vemos que en el primer capítulo del libro de Génesis- Bereshit, Hashem dijo respecto de lo que había creado: “Elohim Ki Tov” “Vio Di.s que era bueno”. Vio Hashem que lo había creado era BUENO, sin embargo en el sexto de día de la creación, cuando Hashem había terminado toda la obra de su creación, y creado como corona de su creación, al hombre y la mujer, nos dice la Torá que “VIO DIOS TOLO QUE HABIA HECHO Y RESULTA QUE ERA MUY BUENO” (Genesis Bereshit 1:31). Como vemos, respecto de todas sus creaciones Hashem había dicho que todo era BUENO, pero cuando había creado al hombre y a la mujer al final de toda la creación, dijo: “TOV MEOD” “MUY BUENO”. Y como sabemos, toda la creación fue creada para el hombre, quien siendo el jefe de la creación contiene dentro de sí una inclinación al bien y al mal, por lo que cuando Hashem dijo que “Tov Meod” está también hablando de la capacidad de “elección”, ambas inclinaciones que dentro del hombre. 

Creemos que no hay cosa más mala en el ser humano que su mala inclinación, pero debemos saber que en realidad está mala inclinación es parte del TOV MEOD de Hashem. Y por lo tanto, la persona debe llegar al punto espiritual donde usa su mala inclinación para ponerla al servicio del bien y no del mal.

Aunque parezca descabellado esto que estamos diciendo, está registrado en el Talmud específicamente en el tratado de Yoma, en forma de hagada, que una vez los sabios lograron encarcelar al Ietzer Hará, tres días más tarde buscaron un huevo recién puesto, y no pudieron hallar uno en toda la tierra. Los sabios se dieron cuenta que si no liberaban al ietzer hara el mundo seria destruido, pues nadie más nacería. Si el deseo o Ietzer, ya sea para el bien o el mal, entonces, nadie podría casarse, engendrar hijos, hacer una casa, participar de un negocio. El deseo, en sí mismo es TOV MEOD. "Vease Midrash"(Bereshit Rabá 9: 7)


Otro ejemplo de esto lo hallamos en la guemará (Tratado Berajot 54a), donde se enseña que el mandamiento "Amarás al Señor tu Dios con todo su corazón" (Devarim 6: 5) se refiere a "los dos impulsos: “El buen impulso y el impulso del mal". Aprendemos entonces que cuando la persona usa sus malos deseos en pos del bien y no se deja dominar por ellos, lograra servir a Hashem con su corazón, y todo será Tov Meod (muy bueno).


Ahora bien, si profundizamos un poco más en este tema, podríamos preguntarnos: ¿Si en realidad la forma en la que Hashem nos creo es muy buena, porque entonces a nosotros nos parece que no todo es bueno? Naturalmente esto escapa a nuestro entendimiento. El ser humano tiene una libre elección, pero Hashem que dice que todo BUENO en sobre manera, no quiere que elijamos el mal sino que el bien. Es muy claro en la Torá que él demanda que nuestra elección sea la obediencia a sus mandamientos, luego como entonces, si tenemos la posibilidad de elegir desobedecerle, él llega a decir que todo es muy bueno. 

Pero podemos explicarlo de la siguiente forma:

Antes de profundizar un poquito en este tema, quiero aclarar que la Torá y Hashem quiere que nuestra elección sea por el bien:

“Y ahora, Israel, ¿qué es lo que pide de ti HaShem tu Dios? Solamente esto: que reverencies a HaShem tu Dios, que camines solamente en sus sendas, que lo ames, y que le sirvas a HaShem tu Dios con todo tu corazón y tu ser” (Debarim – Deuteronomio 10:12)

“Llamo al cielo y a la tierra por testigos contra ti hoy: He puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge la vida –si quieres vivir tú y tu linaje” (Debarim - Deuteronomio 30:19)

A pesar de que el PONE la ELECCIÓN a nuestra merced, él quiere que nosotros elijamos la vida. Esto nos muestra que en este mundo, a pesar de que para él todo es TOV MEOD, para nosotros no todo es TOV MEOD, y por lo tanto debemos hacer una diferencia entre el bien y el mal, y elegir la vida y no la muerte.

Según el concepto de Di.s en la cabala, el Eterno es llamado “EIN SOF” (sin fin o infinito) 

Ese lugar infinito es donde según las escrituras HaShem no tiene sobra de variación, y todas las cosas, absolutamente todas son buenas, porque ÉL es la fuente de todas las cosas. Como está escrito:

“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén” (Romanos 11:36)

“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago – Iaacov 1:17)

En el Ein Sof, TODO es una simple unidad. No hay ninguna sobra de variación. Ahí no hay variaciones entre el bien y el mal y tampoco hay elecciones. Pues Hashem no necesita decidir, ni hacer elecciones entre lo uno y lo otro. Ya que todo lo que hay ahí, es una unidad simple, no compuesta de nada. Tenemos entonces que es una luz o realidad espiritual inaccesible, donde no podemos entrar con nuestros pensamientos, más allá de lo permitido, lo conocemos como SIN FIN. En ese nivel de concepción de Di.s, bendito sea, todo es TOV MEOD y todo lo que sucede abajo, absolutamente todo, se origino ahí, porque todo es de él, para él, y por él. Esto es conocido en la cábala como Ratzón Hapashut – La voluntad simple. Como está escrito:

“Que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Hashem soy el que hago todo esto” (Isaías 45:7)

Como vemos, todo emana de él, la luz y la oscuridad, todo es decidido antes por nosotros allá en la voluntad simple del ein sof, ahí todo es bueno, y forma parte del infinito. PERO AÚN ASÍ, para nosotros hay una ELECCIÓN.

Es decir, no obstante TODO ES PARTE DE LA VOLUNTAD SIMPLE DE HASHEM, manifestada en el ein sof, ÉL se revela al mundo a través de distintos atributos (limitados), por el solo hecho de TENER VOLUNTAD, pero esta voluntad no se trata de la misma voluntad simple del ein sof, donde todo es de ÉL y donde todo es BUENO, sino que se trata de una que emana del ein sof, y que en la cabala se conoce como la voluntad limitada de Hashem o el Ratzón HaPashut.

Esta voluntad limitada, no es como la nuestra, que está sujeta a necesidades y que luego cambia, ya que Hashem no tiene necesidad de nada, por lo tanto el origen de su voluntad no es una necesidad, sino que simplemente existe porque él quiso que existiera. 

Y como está escrito: 

“Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad” (Santiago – Iaacov 1:8)

La voluntad limitada de Hashem, tiene como función revelarse a una creación llena de límites. Por ejemplo: Hashem es Padre, Hashem es Bueno, Hashem es Juez, Hashem es Grande, todos estos atributos revelan lo que en esencia Hashem es, pero ninguno de ellos pueden enmarcar al Dios infinito que está lejos de toda concepción humana. Es decir, estos atributos limitados son para efectos de que nosotros podamos entender a este Dios ilimitado que se revela a nosotros, en nuestro lenguaje para que podamos comprenderle.

Ahora bien, está voluntad que él tuvo de crearnos (sin necesitarnos), sabiendo que a pesar de todo elegiríamos el mal y no el bien, emana de la voluntad simple de Hashem, del ratzón Hapashut, pero se manifiesta como él Ratzón Hamugbal o VOLUNDAD LIMITADA, motivándonos a que no elijamos el mal sino que el bien, la vida en vez de la muerte. 

Una persona puede pensar dentro de sí, que hará lo que él quiera, porque al final todo lo que hace, es la voluntad de Hashem. Pero este mundo no ha sido diseñado para vivir en consecuencia de ese entendimiento de la voluntad simple, sino que este mundo ha sido creado para vivir dependiendo de la voluntad limitada del Creador, en donde gobierne el poder de la elección. Por esta razón, tenemos el árbol de la ciencia del bien y del mal, y esta semana, en nuestra parasha se nos pone delante de nosotros la bendición y la maldición, la vida y la muerte. Nos dice Hashem: “escoge pues la vida” Y este mandamiento, sin lugar a dudas, ha sido dado para seamos felices en un mundo muy complejo, donde a lo malo llaman bueno y a lo bueno llaman malo. Que él santo bendito es, nos ayude elegir siempre el bien y la vida, y así logremos tener acceso al árbol de la vida que nos fue quitado cuando en este mundo hicimos una mala elección.

אברהם בן יעקב

Parasha 47 Ree 5774 / No cerraras tu mano

Parashá 47 Ree 5774 
Levítico 25:1 – 26:2
No Cerraras Tu mano

Shalom Javerim:

בס״ד - Bs”D – con la ayuda del cielo, estamos estudiando la Parashá semanal, que nos corresponde esta semana; RE-É  – En la Parsha Behar, leemos acerca de la Mitzvá de prestar ayuda económica en calidad de préstamo sin cobro de intereses y en otros sitios se mencionan las Mitzvot de lo que el campesino debe dejar para el pobre en la época de la cosecha y el diezmo para los necesitados. Sin embargo, en Re-é, hay una aparente contradicción: una cita dice (Devarim 15:4) que "no habrá entre ti pobres..." y, más tarde (Devarim 15:11) se menciona que "no dejarán de haber pobres en la tierra". ¿Es posible imaginar un mundo sin gente carenciada? Esto no se entiende. ¿Cuál es la fórmula? 

Leemos en la bendita Torá: 

“No debe haber necesitado entre ustedes– ya que HaShem tu Dios te bendecirá en la tierra que HaShem tu Dios te está dando como porción hereditaria” (Debarim 15:4) 
Con esta declaración nos muestra la Torá que la voluntad de Hashem es que dentro del pueblo santo no existan “necesitados”. La razón se debe a que dentro de la tierra de Israel el pueblo tendrá la suficiente bendición para cubrir las necesidades de cada habitante de la nación. Por lo cual, la protección economica del cielo, va ha depender de las siguientes condiciones: 

+ Si el pueblo de Hashem guarda los mandamientos habrá prosperidad. 
+ Como el pueblo tiene prosperidad no hay necesitados. 
+ Y si hay necesitados, es una oportunidad para el pueblo de ser bendecidos, necesitados son instrumentos de Hashem para que lo que no tienen necesidad puedan dar de lo que les a sido dado. 

De aqui comprendemos que el rico necesita del pobre, y el pobre necesita del rico: Ambos son instrumentos del cielo para una bendición mutual: Pues está escrito: 

“El que le da al pobre no padecerá necesidad, pero al que cierra sus ojos lo maldecirán (Proverbios 28:27) 

“El que es generoso con el pobre le presta a YHWH; él le pagará a su debido tiempo (Proverbios 19:17) 

¿Pueden exitir pobres dentro del pueblo? La Torá nos muestra lo siguiente: 

“Porque nunca dejará de haber necesitados en tu tierra, por lo cual te mando: ábrele tu mano al pariente pobre y necesitado en tu tierra. (Deuteronomio 15:11) 

Sin embargo, el verso 4 del capítulo 15, nos dice que “para que no haya entre vosotros necesitados” La palabra “para” del verso 15, nos muestra que la no existencia de necesitados es una consecuencia de otra cosa. 

En los versos anteriores del capítulo 15 leemos lo siguiente: 

“Cada séptimo año debes practicar el perdón de deudas. Esta será la naturaleza del perdón: todo acreedor perdonará la deuda que reclama de su prójimo; no debe cobrarle a su prójimo o a su pariente, porque el perdón proclamado es de YHVH. Podrás cobrarle al extranjero; pero debes perdonar todo lo que te deba tu pariente” (Debarim – Deuteronomio 15:1-3) 

Vemos por lo tanto que ÉL PERDÓN de las deudas entre hermanos es una clave para que no exista necesitados entre el pueblo de Hashem. La Torá permite las deudas entre hermanos, pero al mismo tiempo exige el perdón de las deudas entre hermanos. Por otra parte, permite la exigencia de la deuda a uno que no es del pueblo de Hashem. 

Sin embargo, el espíritu de la Torá nos muestra que es mejor el perdón de las deudas a todo ser humano, de esa manera podremos pedir que Hashem también perdone nuestras deudas, fue lo que lo enseño nuestro santo maestro Yeshua: 

“Perdónanos nuestras ofensas (deudas), como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden (deben). Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos. Amén. Porque si ustedes perdonan a los demás sus ofensas (deudas), su Padre celestial también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco su Padre les perdonará sus ofensas (deudas)” (Mateo 6:12-15) 

Del mismo modo como la Torá prohíbe que no perdonemos en el año shemita al pobre sus deudas, o que no perdonemos a los deudores, así también nos exige que cuando prestemos dinero a un hermano, no le cobremos intereses: 

“Si le prestas dinero a los del pueblo, a los pobres entre ustedes, no actúes con ellos como un prestamista: no les exijas intereses” (Shemot 22:25) 

La Torá nos muestra en varias oportunidades que los POBRES o necesitados existen en medio del pueblo de Israel, como ya dijimos son instrumentos del cielo necesarios para activar la Buena voluntad, la misericordia en medio del Pueblo del Eterno. Por ejemplo, tenemos: 
“Sin embargo, si es pobre y sus recursos son insuficientes” … (Levitico 14:21)

“Y cuando cosechen el producto de su tierra, no deben cosechar todo hasta los bordes de su campo, ni recoger las espigas caídas de su cosecha; deberán dejarlas para el pobre y el extranjero: yo YHVH soy su Elohim” (Levitico 23.22) 

¿Quién es “Pobre”? en el aspecto económico es una persona NECESITADA, que no tiene los medios posibles a su alcance para cubrir sus propias necesidades ni las de su familia. Para esta persona la Torá usa la palabra hebrea: 

ינע La palabra “ani” tiene las siguientes connotaciones: “deprimido” (figurativamente), de mente (gentil) o circunstancias (necesitado, especialmente santamente):-abatir, afligir, humilde, manso, pobre. 

Como sabemos que tendremos que “siempre tendremos pobres en la tierra”; Debemos saber cómo conducirnos delante del cielo para hallar gracia a los ojos de Hashem y no ser hallados egoistas. Habitualmente estamos solo ocupados de nuestras propias necesidades, nuestra ropa o vestimenta, nuestros alimentos, nuestros deseos, nuetras prioridades son las que cubrimos siempre ¿pero las demas? No nos preocupamos de las necesidades de nuestro hermano. 

Esto es considerado idolatría: 

“Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino del Mesías y de Dios (Efesios 5:5) 

La avaricia está totalmente condenada y trae consecuencias graves: 

“Se apresura a ser rico el avaro, Y no sabe que le ha de venir pobreza” (Proverbios 28:22) 

“Cuando te sientes a comer con algún señor, Considera bien lo que está delante de ti, Y pon cuchillo a tu garganta, Si tienes gran apetito. No codicies sus manjares delicados, Porque es pan engañoso. No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas. Como alas de águila, y volarán al cielo. No comas pan con el avaro, Ni codicies sus manjares; Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo” (Proverbios 23:1-7) 
Es importante destacar que la Torá coloca al “Hermano”, o sea al pariente sobre el “prójimo”. Es decir, es más importante darle al hermano o al pariente, que darle al prójimo que no es nuestro pariente o hermano, lo cual no quita que le demos al prójimo. Esto lo podemos graficar de la siguiente manera: 

El hermano o pariente es uno que es de tu parentela, tu familia más cercana, tu hermano que guarda los mandamientos del Eterno, el pertenece al pueblo de Hashem. 
Respecto de esto Shaul escribió: 

“Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo. (Timoteo 5:8) 

El prójimo es aquel que no siendo tu hermano o pariente familiar, ni tu hermano esta cercano a ti, y le puedes brindar tu ayuda. 

Respecto de esto Yeshua nos enseñó una historia: 

“Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Yeshua: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Yeshua, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo, un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Yeshua le dijo: Ve, y haz tú lo mismo. (Lucas 10: 29-36) 

El mundo ha sido creado para que los seres humanos sobre todo el hombre, estemos siempre “dando”, cuando abandonamos esta cualidad tan importante y natural que nos dio HaShem, nos volvemos en una sequedad, pues no se puede recibir nada del cielo, si no nos estamos despojando de lo que hemos recibido. La mujer es la vasija y el hombre es la botella que llena la vasija. La mujer tiene la cualidad dada del cielo de administrar lo que HaShem le da a través del hombre. Estamos constantemente recibiendo, dependiendo de la medida que hemos entregado. 

La función de dar, sin esperar recibir nada a cambio es una de las cualidades del hombre de HaShem que ha alcanzado una vida espiritual elevada. Siempre es mejor dar que recibir. 

En la porción de esta semana vemos que HaShem nos dice en su bendita Torá cuán IMPORTANTE ES DAR, y esto lo sabemos desde el texto hebreo, en el verso 10, donde leemos: “naton titen lo velo ieraa lebabeja” "Dar le darás a él (al pobre), y no se contrairas tu corazón cuando le des a él".
¿Por qué la Torá mencionó dos veces el verbo dar ("dar... darás)? Para enseñarnos que, si la persona dio Tsedaká una vez, por lastima sin alegría, a quien se lo está pidiendo, debe entonces dar otra vez con alegría, para cumplir la Mizvá de tsedaká, que toda persona está obligada a hacerla.

Y también es para enseñarnos que CON TODA SEGURIDAD SE DEBE DAR, es decir “Darás” no cerraras tu corazón, ni tu mano.

La Torá nos pide que no endurezcamos nuestro corazón ante la necesidad de los necesitados, hay personas que lucha en su interior sobre si dar o no, o de si prestar o no a un necesitado, porque la avaricia que es idolatría, no les permite dar. La Torá luego nos pide que no “cerremos nuestra mano” ante la necesidad pues hay gente que extiende su brazo, pero al momento de dar, al momento indicado cierran su mano.

Dar al necesitado es un mandamiento del Eterno. Cuanto más lo será contribuir par a las necesidades básicas de la familia, las necesidades básicas de una Yeshuiva, o de la Kahal donde se estudia la Torá y se sirve al Eterno. Por esta razón es que la Torá nos termina diciendo, como a modo de repetición y consejo:

“Siempre habrá menesterosos en la tierra, por eso te ordeno DICIENDO, QUE HABRAS TU MANO a tu hermano pobre y menesteroso en tu tierra”. (Devarim 15:11)

Rashi comenta que cuando hacemos la voluntad de HaShem “No habrán menesterosos entre ustedes” (verso 4). La expresión “te ordeno diciendo” parece redundante, pero alude a que abrir la mano para el necesitado, si bien es un mandamiento, es una bendición y un consejo del Eterno para el donador, a fin de que lo haga toda voluntad, sin dudar, pues será es su propio beneficio.

No es casualidad que la Parashat Ree siempre es leída alrededor de Rosh Jodesh Elul (comienzo del mes) el mes del arrepentimiento y del perdón, donde nos perdonamos los unos a los otros, y nos preparamos para que dentro de 40 días después entremos al día más solemne de todos, el día de la expiación (perdón) (yom kipur). En Elul, el último mes del año civil Judío, antes de Rosh Hashana, uno debe aumentar sus contribuciones de tzedaka muy por encima de las entregadas en el resto del año. Que Hashem nos ayude a tener corazones dadivosos, generosos, y que tengamos una buena semana.

Shavua Tov (Buena semana)

Parasha Reé 5779 - Cuando la bendición y la maldición conviven


Parashá 47 Reé
Deuteronomio 11:26 – 16:17
Cuando la bendición y la maldición conviven

Shalom Javerim: 

בס״ד - Bs”D – con la ayuda del cielo - estamos estudiando esta semana la parashá “Ree" (Fíjate).  En esta oportunidad me gustaría que pudiésemos comentar el siguiente versículo de nuestra bendita Torá:

“Miren que pongo hoy delante de ustedes la bendición y la maldición” (Deuteronomio – Debarim 11:26)

Este versículo de nuestra Torá, que pareciera ser tan fácil de comprender, ya que nos enseña la capacidad que tiene el hombre de elegir el bien o el mal, la bendición o la maldición, viene también a mostrarnos que la Bendición está al lado de la maldición y que la maldición está al lado de la bendición. Esto quiere decir que muchas veces todo aquello que amamos y deseamos, que consideramos una bendición, es posible que sea lo contrario, una maldición. O bien, que aquello que nosotros pensamos que es una maldición sea realmente una bendición. ¿Cómo saberlo o como filtrar correctamente para asegurarnos que lo que tenemos es una bendición, aun cuando parezca una maldición o que aquello que juramos es una bendición realmente es una maldición?

La Torá nos dice que la Bendición está sobre el monte Guerizim y la Maldición está sobre el monte Ebal. Para mostrarnos justamente esto que enseñamos: Que hay una línea de distancia entre una bendición y una maldición, y una línea de distancia entre una maldición y una bendición.

Quizás algunos ejemplos domésticos, podrían hacernos recapacitar, en cuanto a esto, y hacernos ver cuando bendecido estamos:

En cierta ocasión una persona se presento a lo de un Rab, al cual le comento la inmensa cantidad de problemas que el tenía; Tenia: 7 hijos, no podía lograr un sustento para ellos de forma constante, una es esposa con la cual últimamente solo discutía, una casa y muchas cuentas las cuales pagar. Todo esto le hacia pensar en que vivía una maldición y un tremendo infierno, le comento al rab. El rabino lo miro, y le dijo: Yo puedo entender lo que me dices, que vivas así, pero lo que no puedo entender es que creas que tener 7 hijos, sea una maldición, cuando hay parejas que ni siquiera 1 hijo tienen, o que tener una esposa sea un problema, cuando hay personas que anhelan tener un esposo o esposa, y le ruegan a HaShem por esta situación, o que sostengas que tu casa, la cual es tuya, sea un problema más, ya que hay personas que no tienen ni siquiera donde poner sus cabezas para dormir. Como vez, le dijo el Rab, lo que tu consideras una maldición, en realidad para otros es una tremenda bendición.

Respecto de esto la Torá viene a decirnos: “pongo delante de ti la bendición y la maldición”. Es muy posible que todo aquello por lo que la persona se aflige en realidad sea algo que pudiese perfectamente ser considerado como una bendición, pero el corazón poco agradecido, no le permite ver esa realidad, y termina convenciéndose de que es una maldición.

Por otra parte, la persona puede pensar que algunas cosas son una bendición y realmente son una maldición, como, por ejemplo: La persona que anhelo durante mucho tiempo tener un gran sueldo, en un excelente puesto de trabajo, en una de las mejores empresas del mundo, pero que, sin embargo, para trabajar en dicha empresa, debe sacrificar estar mas tiempo con sus hijos, su esposa, su familia, e incluso, no asistir a la sinagoga en Shabat. ¿Podría ser este tremendo puesto de trabajo una bendición? En realidad, ese codiciado puesto de trabajo a la luz de la Torá es una maldición.

¿Entonces si la maldición está al lado de la bendición y la bendición esta al lado de la maldición, cual es el objetivo de todo esto? Bendición y Maldición, Ambas, conviven y se saludan a diario y depende de la persona elegir la bendición y no la maldición. ¿Cómo lo hará? Que todas sus acciones sean en aras de la Torá, con temor al cielo. Entonces asegurara su camino, y en todo tendrá éxito.

Está escrito en los proverbios del Rey Shlomo: “Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero su final es camino de perdición”. Por esta razón es que en el “Birkat Cohanim” /“Bendición sacerdotal”, la Torá nos dice: Que HaShem te bendiga y te guarde”. Es decir primero HaShem bendice a la persona, y luego le guarda de esa bendición. Porque hay que cuidarse de que la bendición no se transforme en una maldición. Ya que esta escrito: “No sea que digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han producido esta riqueza. Mas acuérdate del Eterno tu Dios, porque Él es el que te da poder para hacer riquezas” (Debarim/Deuteronomio 8:17). Cuando HaShem bendice a la persona, ella debe cuidar, su corazón, y rogar al cielo que HaShem le ayude a guardar esa bendición, por eso dice “que te bendiga y te guarde”. Para que nunca el corazón de la persona olvide, que todo lo que tiene le a sido dado por el cielo.

אברהם בן יעקב
Año Hebreo 5779

Parashat 47 Reé - Viviendo la vida con esperanza


Parashá 47 Reé 5780
Deuteronomio 11:26 – 16:17

VIVIENDO CON ESPERANZA 

Shalom Javerim: 

בס״ד - Bs”D – con la ayuda del cielo - estamos estudiando esta semana la parashá “Ree" (Fíjate).  En esta oportunidad me gustaría que pudiésemos comentar el siguiente versículo de nuestra bendita Torá:

“Hijos sois de HaShem vuestro Dios; no os sajaréis, ni os raparéis a causa de muerto. Porque eres pueblo santo a HaShem tu Dios, y HaShem te ha escogido para que le seas un pueblo único, de entre todos los pueblos que están sobre la tierra” (Deuteronomio 14:1-2)

La porción de esta semana nos trae un versículo muy interesante del cual se desprende dos mitzvot lo taasé (mandamientos prohibitivos): La mitzvá número 476 que es la prohibición de hacerse cortes como lo hace un idolatra, y la mitzvá número 477 que es la prohibición de arrancarse los cabellos en señal de duelo. (Según el orden del sefer hajinuj).

Debemos confiar en el Eterno como un hijo confía en su Padre, de que todo lo que el Padre hace para él, y le pide que haga es para su propio beneficio. Y esto lo decimos en virtud de este precepto, de donde nacen estas prohibiciones de “hacerse cortes en el cuerpo” o “arrancarse los cabellos” por causa de un muerto, que en el fondo es causarse un sufrimiento innecesario por la pérdida de un ser querido.

En otras palabras, HaShem no quiere que veamos a la muerte como quienes la ven sin esperanza. Pensando incluso que después de esta vida no hay otra, o que el alma no tiene eternidad. Pues quien se hace daño y se causa sufrimiento a causa de la muerte de un ser amado, está perdiendo el sentido de la eternidad de las almas y ha olvidado la esperanza que nos aguarda, como escribiera el santo rabino Shaul escribió: “Pero no queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como lo hacen los demás que no tienen esperanza” (Tesalonicenses: 4:13)

El tema es entonces como podemos enfrentar un dolor tan grande como la partida de una persona a la que uno ama. ¿Cuál es la sabiduría que HaShem quiere que apliquemos?

Lo primero que la persona debe aceptar con la partida de un ser querido es que: “No somos dueños de nada, ni de nadie”. Por más que parezca que nuestros hijos son “nuestros”, y el cielo no lo permita nunca, perder la vida de uno de ellos. Es sumamente fundamental tener acceso a esta verdad, de que solo de HaShem son las almas, como está escrito: “habiendo determinado sus tiempos señalados y los límites de su habitación” (Hechos 17:26).

Es el Eterno quien ha decidido cuál es el límite de nuestra vida en este mundo. Hay un día fijado para el nacimiento de un alma, y hay otro día fijado para la “muerte” de esa persona. Lo cierto es que ni siquiera nuestra vida es nuestra, sino que solamente el tiempo que se nos entregó para vivir dentro de esta habitación que es nuestro cuerpo y el mundo en el que moramos.

Por esta razón es que debemos pensar en esta vida, como la preparación para la vida eterna, y no como aquellos que no tienen esperanzas.

Las escrituras que existen dos mundos, y nosotros nos desenvolvemos física y espiritualmente en el “olam haze” (el mundo presente). Para luego recibir el premio y la recompensa, de todo lo que hacemos en este mundo, sea bueno o malo, en el “olam haba” (el mundo que viene). Esta idea está clara en los siguientes pasajes de los escritos mesiánicos:

“Sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero” (Efesios 1:21)

“Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando” (Hebreos 2:5)

“y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero” (Hebreos 6:5)

Y esta es la enseñanza que HaShem quiere que aprendamos de los versículos que estamos comentado:

Los paganos dañaban sus cuerpos, y cortaban sus cabellos, a causa del fallecimiento de un muerto. Mostrando que su capacidad para ver la vida estaba totalmente limitada a este mundo. Pero los versículos de nuestra Torá que estamos comentando dicen lo siguiente de nosotros: “Porque eres pueblo santo a HaShem tu Dios, y HaShem te ha escogido para que le seas un pueblo único”.

Esto nos muestra que la naturaleza intrínseca del pueblo que es su santidad y elección por parte de HaShem, le da a nuestras vidas un gran sentido de la ETERNIDAD, ya que es desde la eternidad de donde nos han asignado dicha condición. Y darnos cuenta que poseemos esta santidad y elección divina, obtenemos una visión ilimitada de la vida. Y el resultado de ello, es que podemos dejar de sufrir por aquellas cosas de esta vida que nos limitan. No debemos sufrir, como aquellos que no tienen esperanza, y como aquellos que no tienen al Eterno, pues no logran ver ningún propósito en sus vidas, y solo se limitan al espacio de “lo que tengo”, “lo que no tengo”, y pensamientos similares que solo logran frustrar a la persona en este mundo.

Debemos aceptar con amor, todo lo que nos a tocado vivir en este mundo. Ya que en realidad cada cosa de la cual carecemos en este mundo, no es más que un vehículo a través del cual logramos una rectificación especial y particular para nuestra alma a fin de recibir una mejor recompensa en el mundo venidero. El rabino Shaul de tarso escribió: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con el Mesías en Di-s” (Colosenses 3:2-3)

¿Qué significa esto? Que al poner la mirada en las cosas de arriba, es decir las cosas que vienen de la eternidad (ya que hemos muerto a este mundo), logramos vivir en Él, proyectándonos espiritualmente y transcendiendo a las cosas más elementales de la vida. De este modo vencemos el sufrimiento, vivimos una vida con emuna, y finalmente logramos el sueño más deseado del hombre en este mudo; la felicidad eterna, por sobre la felicidad pasajera.

אברהם בן יעקב

http://toraetzjaim.blogspot.com/


Parashat 47 Reé 5779


Parashat Reé 5780 - Dejando la niñez espiritual