Aliyá 3 – Cap 6:29 – 7:7 – Comentarios:
viernes, 31 de diciembre de 2021
Parashat 14 Vaera - La unidad del ejército de HaShem
Aliyá 3 – Cap 6:29 – 7:7 – Comentarios:
Parasha 14 - Vaera 5777 - Cuando se cierran las puertas de la teshuva
וארא פרשת
Parashá 14º
Vaera - 5777
Éxodo 6:2 – 9:35
"Y endureció el Eterno el corazón del Paró y este no accedió al ruego de los hebreos" (Ex. 9:12)
Abraham Ben Yaacov.
jueves, 30 de diciembre de 2021
Parasha 14 Vaera 5775 - El proceso de la Gueula
viernes, 24 de diciembre de 2021
lunes, 20 de diciembre de 2021
Parashat Shemot: Venciendo al "nuevo" Rey.
“Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a Yosef” (Éxodo/Shemot 1:8)
Existe un debate entre los comentaristas de la Torá respecto de si este nuevo rey, era realmente un “rey nuevo”, es decir un nuevo régimen, o bien el mismo rey, que había decidido olvidar todo lo que Yosef había hecho por Egipto. Como haya sido, la enseñanza que podemos extraer de este versículo ambas situaciones es la misma: No importa si es un rey nuevo o es el mismo, el punto es que el Faraón siempre será el enemigo a vencer.
Todos sabemos que el Faraón representa al Ego, y que él gobierna en Mitzrarim (Egipto), y que Egipto es el simbolismo del exilio, el mundo, el sistema, aquello que no está gobernado por Di-os. Es ahí donde el Ego nos quiere mantener esclavos.
Mitzraim está representado también por la palabra “Mitzraimá” que significa estrechez o angostura. De aquí aprendemos que mientras el Ego sea el Faraón y rey de nuestras vidas, nos tendrá sometidos a la estrechez y exiliados de una verdadera libertad espiritual.
Pero nuestro versículo nos dice algo más relevante aún: “un nuevo rey, que no conocía a Yosef”. Yosef es el modelo del justo, y porque no decirlo, es el tipo del Mesías Yeshúa, sufriente y obediente.
Cuando la persona se deja gobernar por su Ego, primeramente se pone en una situación de estrechez espiritual, limita todo su crecimiento y desarrollo personal a una situación infructífera. Simplemente la persona no podrá salir adelante. Ya que su Ego le domina. Llámese a ello la falta de gratitud, la amargura, la falta de confianza en HaShem, la apatía, y todas esas actitudes egoístas, propias del ser humano.
Siempre hay un “nuevo rey” que se levanta para hacerle la desconocida al Yosef que debemos pulir dentro de nosotros. Este “nuevo rey” tiene muchas vestimentas, pero siempre es el mismo Ego que nos quiere hacer caer. Aunque el mismo Ego, es un siervo de HaShem, y un especie de software que todos llevamos dentro, que si somos capaces de descubrir cuando nos está jugando una de sus artimañas podremos sacar al Yosef que llevamos dentro, que no es otra cosa que revelar en nosotros al espíritu santo del Mesías Yeshúa en nuestras vidas.
El Rab Shaúl escribió en una oportunidad a su amigo y alumno Timoteo: “cuídate de ti mismo”. El consejo no fue: “cuídate del diablo”, ni “cuídate de los demás”, sino que de ti mismo. Ya que el gran enemigo está dentro de nosotros. Y en la medida de que nos conozcamos, revelemos y saquemos el mal que mora dentro nuestro podremos vencerlo. A pesar de que cada cierto tiempo: “un nuevo rey” se levante para ponernos a prueba. Debemos ser astutos y comprender, que es una nueva oportunidad para mejorarnos y llegar a la estatura de un varón perfecto, a la estatura del Mesías Yeshúa.
Las fuerzas del mal siempre quieren atrapar a la persona (esas fuerzas que moran en nosotros), pues somos luz y sombra. Así sea si Egipto tiene un nuevo rey o un rey viejo; Si es que son las excusas de siempre u otras nuevas circunstancias que nos trae el Ego, las que nos dan la pelea para impedirnos crecer y acercarnos a HaShem, debemos saber que se nos demanda del cielo un constante esfuerzo para cumplir nuestra misión en la vida. En la medida de que nos vamos entrenando en la piedad, vencemos el mal con el bien. Y vamos revelando lo que realmente somos: almas luminosas, libres, que ya no viven en la “estrechez”, pues nuevas criaturas somos en el Mesías Yeshúa. Amén.
Abraham ben Yaacov.
Parashat Shemot: Una Estrella en el cielo de HaShem
“el número de las almas que surgieron del lomo de Yaacov eran setenta, y Yosef estaba en Egipto” (Shemot 1:5)
Al principio de nuestra porción la Torá vuelve a nombrar a los hijos de Yaacov, a pesar de que anteriormente ya los había mencionado (Bereshit 35:23-26 y 46:8-27). Rashi comenta que el propósito es dar a conocer el cariño que HaShem tenía por cada uno de ellos. Y es por esta razón, que cada vez que la Torá menciona el nombre de los hijos de Israel, el orden en el que los cita es siempre distinto. Pues todos son iguales para HaShem, ninguno es más amado que otro. Aunque es evidente que entre ellos, algunos siempre sobresalen. Como Yosef, que en este versículo la Torá nos informa: “Y Yosef estaba en Egipto”. Es evidente que de entre las 70 personas que descendieron de los lomos de Yaacov, también se contó a Yosef, pero la Torá lo vuelve a mencionar, como diciendo: “El Yosef de hoy, es el mismo de antes”, dando a conocer el honor de Yosef en cuanto a su comportamiento.
Los hijos de Israel han sido comparados con las estrellas del cielo a las que Di-os pone y saca, y llama por sus nombres (Salmos 147:4). A pesar de que las estrellas están siempre ahí, cada vez que sale o se oculta el sol, es como si HaShem “saca y las vuelve a poner”, y así, a todas las llama por su nombre. Si Israel es considerado como las estrellas del cielo, es porque HaShem quiere que sepamos, cuánto ÉL nos ama. Así como se ocupa de todas las estrellas, e individualiza a todas con sus formas y detalles, llamándolas a cada una por su nombre propio, así también ama a cada hijo de Israel lo conoce por su nombre propio.
Este concepto se conoce como: “Hashgajá pratit” (supervisión divina). HaShem está ocupado de cada uno de nosotros, nos supervisa, nos conoce, nos ayuda, nos prueba, para a la postre bendecirnos, se ocupa a diario para tener con nosotros una relación íntima. HaShem interviene en nuestras vidas, y nos habla a diario, solo que no sabemos oír su voz. Pero él está siempre ahí. Quizás está deba ser una oración diaria en nuestras plegarias; ¡HaShem! ¡Ayúdame a verte en cada área de mi vida!
El mensaje de hoy es el siguiente: “Tú, sí tú que lees, eres una estrella en el cielo de HaShem, con tu propio nombre”. Y esto queridos amigos, lo es todo. Porque si HaShem sabe quiénes somos ¿A qué es lo que tenemos que temer? Como dijo el profeta: “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros» —declara el Eterno — «planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza” (Yermiyah/Jeremías 29:11)
Abraham ben Yaacov.
domingo, 19 de diciembre de 2021
Parasha 13 Shemot 5774 - EL SAGRADO NOMBRE INEFABLE
No es casualidad que justo en el libro de Shemot y en la porción que recibe su mismo nombre, Hashem se dé a conocer a Moshé con su Eterno y glorioso nombre. Y es que en realidad el pasaje donde Hashem le declara quien es y cómo debe decirles a los Hijos de Israel que se llama el Di.s que lo envió, es uno de los pasajes que nos muestran que esy qué significa el nombre de Hashem. Y como no contarles que en el capítulo 14 del libro de Shemot, los sabios de las profundidades de la Torá hallaron las 72 combinaciones de los nombres de HaShem. Por lo cual este libro no podía no llamarse “Nombres”.
Hoy después de un tiempo, la fe judía Mesiánica ha crecido por el mundo, y como en todo orden de cosas, todo movimiento que aspira retornar a lo original tiene que sufrir o experimentar situaciones engorrosas y procesos difíciles que le permitirán seguir avanzando. Estas situaciones habitualmente son generadas por personas inmaduras, poco entrenadas en la fe judía y en la Torá, y que deseosas de cambiar el mundo y a las personas que les rodean, son engañadas por sus emociones, y actúan rápidamente sin medir consecuencias. Justamente es lo que vemos mayormente en internet, las distintas posiciones respecto de la pronunciación del nombre inefable provocan una mala sensación a los que de afuera observan. Debates de cientos de mensajes, donde los participantes disputan sobre quien tiene la mejor y más correcta traducción fonética del nombre de las cuatro letras. Hay quienes dicen que su pronunciación es: “Yejova”, otros dicen que es: “Yahveh”. Sin embargo, “Yahweh” es la fonética más popular de todas, dicha pronunciación la enseño en su momento el predicador Michael Rood, a quien Hashem tenga con salud, y el movimiento de “sendas antiguas” liderado por el More Yosef de Puerto Rico, a quien Hashem tenga con salud, ambos ministerios hicieron muy popular y conocido el nombre “Yahweh”, tanto así, que se denominaron “Yahwistas”.
Sin embargo, lejos de decir cuál es, y cual no es la correcta fonética de las cuatro letras del bendito nombre de Hashem, quisiera profundizar en el cuidado y en el respeto que se debe tener por el nombre y por lo tanto por su uso y pronunciación. Desde mi opinión, y en base a mis años de estudio: “Yahweh”, ni “Yahve” son las transliteraciones correctas del sonido del Tetragrama. Y si es que lo fueran, el poco cuidado que hay respecto del uso del nombre “aparato” del Eterno, ha provocado que tales transliteraciones se vuelvan comunes, perdiendo su santidad, y el respeto que debiesen tener en los círculos mesiánicos y no judíos.
Un ejemplo de lo que digo es el famoso portal de internet Facebook, el cual está lleno de expresiones de dichos nombres, una foto de perfil, una foto de portada, un estado que es escrito y luego borrado, una camiseta escrita con la fonética del nombre, entre otras muchas maneras donde se ha escrito la fonética del nombre sagrado como si fuera algo sumamente común. Si realmente dichas pronunciaciones fueran él nombre santo e inefable del Creador. ¿Cómo es posible que use tan ligeramente? Deben, por lo tanto, quienes predican acerca de su uso, tener mucho más cuidado, no sea, que estén usando el nombre del creador para cosas y en contextos que no tienen valor, es decir: Tomando el nombre del Eterno en vano. Es decir, si esa es la fonética correcta, santifíquenla, no la hagan común.
Mi posición respecto del uso y el sonido del nombre es la que voy a compartir ahora con ustedes: Por si hubiere algún lector que no supiera de que estamos hablando, explicare de forma muy breve: En el sagrado texto hebreo de la Torá, toda vez que en nuestras traducciones al español o a otro idioma traducen donde aparece el nombre de Hashem, en hebreo estamos leyendo las cuatro letras sagradas: “Yod” “Hei” “Vav” “Hei”,como a continuación se lee en hebreo de derecha a izquierda:

En los textos hebreos más antiguos las letras no tenían vocales, por lo cual, solo se leían las consonantes ¿Cómo sabían cómo se decía una palabra u otra que tenía las mismas letras consonantes? Lo sabían por tradición y por dependencia del contexto en cual estuviera escrita la palabra. Del mismo modo el nombre de Hashem solo estaba escrito con sus cuatro consonantes, sin vocales, pero, aun así, sabían por tradición cual era la pronunciación correcta del nombre de HaShem.
Nos dice la bendita Torá:
“Y a Shet, a su vez, le nació un hijo, y lo llamó Enosh. Fue entonces que se comenzó a invocar a HaShem por su nombre” (Bereshit – Genesis4:26)
¿Cómo supieron los hombres como pronunciar el nombre del Eterno? Es muy probable que al igual como supo Noaj cuáles eran los animales puros e impuros, o como supo Abraham que hacer para agradar a Hashem dando los diezmos de todo a Melquisedek, POR TRADICIÓN ORAL los hombres comenzaron a invocar Hashem por su nombre.
Esta tradición oral de invocar el nombre del Eterno, hasta los días de nuestros Padres, Abraham, Itzjak, Yaacov, y todo de Israel se ha mantenido intacta. Es decir el pueblo de Hashem y sus siervos han conservado la forma correcta de invocar al Eterno e incluso pronunciar él y los nombres de que emanan de las cuatro letras del sagrado nombre inefable.
¿Se está refiriendo a pronunciar el nombre del Eterno? Es muy probable, pues la palabra hebrea que se tradujo como “invocar” es “Kara” (ארָ קָ ). Que puede además traducirse como: “grito” o “invocar” e incluso “leer”. No estamos seguros si los hombres conocían la pronunciación de las cuatro letras, pero es evidente que de haber conocido su pronunciación habrían sido condenados muchos de ellos por el efecto que puede provocar incurrir en usar mal el nombre de Hashem. Si lo conocían muchos de ellos pudieron haberlo respetado y traspasado de generación en generación cuidadosamente, o bien pudo haber sido una de las causas por las cuales fue destruido el mundo antiguo.
Un texto interesante, es el que leeremos en una porción más adelante en el libro de Shemot:
“Habló todavía Elokim a Moshé, y le dijo; Yo soy Hashem; Y aparecí a Avraham, a Itzjac ya Iaacov bajo el nombre de El Shadai (Dios Omnipotente), mas en mi nombre HaShem (YHVH) no me notifiqué a ellos." (Shemot 6:2,3)
Todo parece indicar que las 4 letras no habían sido reveladas a los Patriarcas, menos entonces a los hombres de antaño.
Veamos que nos dice la porción de esta semana:
“Entonces Mosheh le dijo a Elohim: “Cuando yo vaya donde los israelitas y les diga que el Elohim de sus padres me ha enviado a ellos, y me pregunten cuál es su nombre, ¿qué debo decirles?” Y Elohim le dijo a Mosheh: “Ehyéh ashér Ehyéh” (“seré el que seré”) Y continuó: “Así les dirás a los israelitas: “Sera”, me envió a ustedes. Y Elohim le dijo además a Mosheh: “Así les hablarás a los israelitas: YHVH el Elohim de sus padres, el Elohim de Avraham, el Elohim de Yitzjak, y el Elohim de Yaaqov, me ha enviado a ustedes, Este será mi nombre para siempre, este es mi apelativo por toda la eternidad.(Shemot – Ex 3:13-15)
El Misdrash dice lo siguiente:
“Yo no soy llamado por ningún nombre permanente; Mi Nombre varía de acuerdo con el modo en que Mis acciones son percibidas por el hombre,” HaShem explicó. “Cuando Yome siento en juicio Yo libro guerra contra los malvados, Yo soy llamado Tsevaot; cuando suspendo el castigo de un pecador, soy calificado Shadai; cuando Yo soy misericordioso, me presento como YHWH (HaShem) las cuatro letras” En el pasaje de la Zarza nos muestra que él Eterno se rebeló a Moshé con 7 nombre:
1. Seré el que seré – Ehiyé asherehiyé.
2. Seré – Ehiyé, forma abreviada delprimero.
3. El Eterno – YHWH(הוהי).
4. El Elohim de vuestros padres.
5. El Elohim de Avraham.
6. El Elohim de Yitsjak.
7. El Elohim deYaakov.
El primer nombre con que el Eterno se le revela a Moshe es: “Ehiyé asher ehiyé”, que las versiones más comunes tradujeron como “Yo soy el que soy”. En realidad, el verbo esta en futuro, por lo cual debemos leer: “seré el que seré”. Si usted se da cuenta, Moshé le pide el nombre al Eterno y él no le da sino una determinada actuación de su voluntad para ese momento hacia Israel, como aquel que “será” para ellos su Dios luego de sacarlos del exilio de Egipto, y como aquel que “será” siempre mientras exista el pueblo de Israel, el Dios de ellos. Es decir, el Eterno no le dice a Moshé, mira mi nombre se pronuncia así o así, sino que le enseña una determinada acción de él para que él sepa que nombre le está revelando de sí mismo. "Eheie asher Eheie", que es traducido como "Soy el que Soy", y quizás mejor: "Seré el que seré", pero indudablemente se lo puede reducir a "Yo Soy", como expresa la misma Torá. El Eterno asegura que su nombre es sinónimo de Existente, de Ser. De aquí es sencillo derivar que la Única Realidad es Él. Él es el único que ES.
Si bien Hashem ha elegido tener un nombre glorioso de 4 letras, el mismo nombre no puede sostener al Creador, pues él está constantemente cambiando y revelándose de distintas formas a los hombres, con tal de hacer más claro su plan hacia nosotros. Es justamente por eso, que luego de que Hashem le dice ““Ehiyé asher ehiyé”, le da una lista de seis nombres más con los que él se presentara a Israel, mostrándonos que el Dios que se rebeló a los Padres de forma separa y distinta, ahora lo haría a toda una nación de forma completa.
La raíz de la palabra Ehiyé es “hayá” (hey, yud, hey), que significa: ser, estar, existir /haber, tener / hacerse, llegar a ser, convertirse, volverse, ponerse / pertenecer a.
La raíz del nombre YHWH es “havá” (hey, vav, hey), que significa: ser, estar, existir de venir, llegar a ser, ocurrir.
La palabra YHVH (Yud, Hey, Vav, Hey) está relacionada con los dos verbos hayá yhavá. YHVH es la forma causativa, (hifil), del verbo havá, lo cual implica que él es (eternamente), él vive (y no puede morir) y hace vivir (da existencia a todo ser vivo). Él es el que existe por sí mismo, el único ser real, el eternamente presente. Él es la fuente de toda realidad, incomparable, sin límite, autosuficiente, eterno e inmutable. En Isaías41:4 está escrito:
“¿Quién lo ha hecho y lo ha realizado, llamando a las generaciones desde el principio? Yo, HaShem (YHVH), soy el primero, y con los postreros estoy.”
Esto nos enseña que el nombre de Hashem no está sujeto al tiempo. El tiempo pertenece a este mundo, pero para él no hay pasado, presente ni futuro, él simplemente es siempre. Él está ahora cuando Adam come la manzana, y está ahora cuando Mashiaj derrama su sangre en el madero. Para graficar un poco lo que decimos, nos sirven los números del mismo nombre sagrado: El valor numérico del nombre de las cuatro letras del Nombre del Eterno es 26 y 2 + 6 es = 8. Número que nos habla de lo infinito, de aquello que es desconocido y oculto, lo que está en la eternidad después del Shabat.
Como podemos ver, Hashem siempre se revela al mundo de distintas formas. Incluso la pronunciación de su nombre inefable corresponde a un contexto en particular, y no a todas las situaciones. Los sabios de la cábala han determinado que hay muchas pronunciaciones del nombre de Hashem, y que cada una corresponde a una situación distinta de otra.
Esto nos muestra en realidad, que el Creador, tiene más de un nombre. Los sabios Mekubalim (cabalistas), han determinado que hay más de 72 nombres, ¿Qué son exactamente los 72 Nombres? De acuerdo a las enseñanzas cabalistas, son 72 combinaciones únicas de las letras Hebreas del Capítulo 14 del libro del Shemot - Éxodo crean una vibración espiritual que sirve como antídoto poderoso en contra de la energía negativa del ego humano y actúan como índice a unas frecuencias específicas espirituales. Simplemente mirando las letras, así como cerrando tus ojos y visualizándolas, puedes conectarte con esas frecuencias. Esta revelación es un paso hacia delante crucial en el trabajo de los eruditos cabalistas a través de miles de años.
También han enseñado que las cuatro letras pueden ser pronunciadas en relación a las diez sefirot del alma y de la creación. Sin embargo, todas estas prácticas deben ser realizadas sin ligereza, pues pueden traer serias consecuencias, y por alguien de un nivel espiritual maduro.
Ahora bien ¿Quién puede pronunciar el nombre del Creador, sin traer sobre si maldiciones, sino que el bien? Los sabios de la mística de la Torá han dicho que solo una persona sabia, los bebes en su pureza lo dicen sin saberlo, y él cohen Hagadol de Israel, en el día de Yom Kipur. Piense usted en lo siguiente Son miles de judíos entre ellos grandes Sabios, y Rabinos fieles a Hashem, observantes de Torá, que estudian 12 horas al día Torá, no se atreven a pronunciar el sangrado nombre ¿Por qué nosotros nos atreveríamos a desafiar la santidad del nombre y usarlo sin meditar en lo que estamos haciendo antes?
Una de las razones por las cuales creo que la pronunciación d el nombre de Hashem debe permanecer oculta hasta que el Mesías venga, es justamente por lo que nos dice el pasaje que estudiamos en esta parasha:
“YHVH el Elohim de sus padres, el Elohim de Avraham, el Elohim de Yitzjak, y el Elohim de Yaaqov, me ha enviado a ustedes, Este será mi nombre para siempre, este es mi apelativo por toda la eternidad”
En hebreo leemos: “ZeShmei Leolam” que literalmente dice: “Este mi nombre eterno” también puede llegar a traducirse por: “Este mi nombre OCULTO” pues la palabra: “olam” puede perfectamente leerse como “elem” que es oculto. Esto puede indicarnos perfectamente que él nombre de Hashem debe permanecer oculto, no debe ser pronunciado a la ligera, para no caer en la gravísima falta de tomar su nombre en vano.
Es debido a esto que es de suma importancia, comenzar a tomar en serio cuando se trate de hablar del nombre inefable y su debida interpretación. Seamos bendecidos, y que como lo deben decir los cohanim (sacerdotes) sobre todo Israel, que él nombre de Hashem sea puesto sobre cada uno de nosotros, nos bendiga y nos guarde siempre.
Shavua Tov (BuenaSemana)