viernes, 17 de diciembre de 2021

Parasha 12 Vayeji 5774 / Como Mensashe y Efraim

COMENTARIO DE LA PORCIÓN SEMANAL DE LA TORÁ
Parashá n° 12 Vaiejí
Bereshit-Génesis 47:28 – 50:26

La mayoría de las personas que regresamos a la Torá, y la fe Judía, oímos alguna vez, por no decir todos lo oímos, acerca de la restauración de las dos casas de Israel: Judá e Israel. Muchos creyentes cautivados totalmente por la teología de las dos casas, decidieron cambiar y volver de pleno a los caminos de la Torá, otros un poco más cautelosos, aún investigan acerca de su identidad, pero todos nos vimos positivamente influenciados, y aquí estamos, de regreso a casa. Siendo este un tema tan apasionante es muy bueno que de vez en cuando, volvamos a analizar las palabras de la Torá y los demás escritos hebreos, incluyendo a los escritos de los discípulos de Yeshuá, para ver que otra enseñanza refrescante podemos obtener, y como es que puede afectarnos saber acerca de la vida de los hijos del primogénito de Yosef, llamados Efraim y Menashe.

Nos dice la bendita Torá:
“Algún tiempo después le dijeron a Yosef: “Tu padre está enfermo”. Así que tomó consigo a sus dos hijos, Menasheh y Efráyim. Cuando le dijeron a Yaaqov: “Tu hijo Yosef ha venido a verte”, Yisrael hizo acopio de fuerzas y se sentó en la cama. Y Yaaqov le dijo a Yosef: “'El- Shaday el Poderoso Omnipotente se me apareció en Luz en la tierra de Kenaan, y me bendijo, y me dijo: “Te haré fértil y numeroso; te convertiré en una comunidad de pueblos; y le asignaré esta tierra a tu linaje venidero como posesión perpetua.’ Ahora, tus dos hijos, que te nacieron en la tierra de Mitsráyim antes de que yo viniera a ti a Mitsráyim, serán míos; Efráyim y Menasheh no serán menos míos que Reubén y Shimón. (Génesis – Bereshit 48:1-5) (VIN)
Proféticamente hablando, los últimos días de Yaacov, los días de su enfermedad, son conocidos como: “La angustia de Yaacov”, y también conocidos, como nos lo enseñara Yeshua “La gran tribulación”. Justamente, Yeshuá nuestro amado Mashiaj, dijo que él aparecería “Después de la tribulación de aquellos días”. Es decir al final de los últimos días de la angustia de Israel, aparecerá el Mesías, y se revelara a su pueblo, para finalmente culminar con el sufrimiento de Yaacov. Por lo cual, tenemos que poner mucha atención en lo que hoy está sucediendo con la fe Judía, como es que cada vez, más personas regresan a la fe de la Torá, a los caminos de nuestros Padres Abraham, Itzjak y Yaacov.

Hoy aprendí, algo muy bonito en la oración de Shajarit, a través de los labios del Rabino, y es que se discute dentro del Judaísmo, lo siguiente: ¿Cómo saludara, o que dirá el Mesías cuando vuelva? Ante esa pregunta, algunos dicen que dirá: “Yo soy Yosef”, y otros dicen que dirá: “Yo soy Adonaí”. Interesantísimo, ya que la parasha (porción) de esta semana, nos habla de los últimos días de la vida de Yaacov, los días de gran tribulación, donde sucederán las cosas que la tierra y sus integrantes han estado esperando durante miles de años. Una de esas cosas, que la tierra espera con ansias es la redención final de los hijos de Dios, los hijos de Israel, como está escrito en la carta a los Romanos: “La creación gime a una la manifestación gloriosa de los hijos de Hashem”. Sin embargo, esto sucederá al final de los días de la tribulación, y para que esto ocurra, Israel deberá hacer lo que dice esta porción que hizo con los hijos de Yosef: Israel los ADOPTARA LEGALMENTE COMO HIJOS a los que no han sido aceptados como hijos. Lo cual nos muestra que en el futuro próximo, al final de los días de la angustia de Yaacov, Israel, el pueblo Judío y sus autoridades religiosas, deberán adoptar a los hijos de Yosef que le nacieron estando en Egipto. Esto presenta el siguiente paralelismo: Yeshua el Mashiaj al igual que Yosef, ha tenido muchos hijos en las naciones (Egipto), los que al igual que los hijos de Yosef, son nacidos de madres no-judías, los que sin embargo, serán reconocidos como HIJOS por la autoridad mas grande de Israel que en ese entonces será el Mashiaj. Tal cual Yaacov, la autoridad más grande de Israel en ese entonces, adopto legalmente a los hijos de Yosef.

Leemos en el libro de apocalipsis:

“Después de esto miré, y vi una gran multitud de todas las naciones y razas y pueblos y lenguas, cuyo número nadie podía contar. Están de pie delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y llevando palmas en sus manos. Aclaman a gran voz diciendo: “¡La salvación pertenece a nuestro Elohim que está sentado sobre el trono, y al Cordero!” Todos los mensajeros que estaban de pie alrededor del trono, y de los ancian os y de los cuatro seres vivientes, se postraron sobre sus rostros delante del trono y adoraron a Elohim diciendo: “¡Amén! La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza sean a nuestro Elohim por los siglos de los siglos. ¡Amén!” Uno de los ancianos me preguntó: “Estos que están vestidos con ropas blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?” Y yo le dije: “Maestro mío, usted lo sabe”. Y él me dijo: “Estos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus ropas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de YHWH y le rinden culto de día y de noche en su templo. El que está sentado en el trono extenderá su carpa sobre ellos. No tendrán más hambre, ni tendrán más sed, ni caerá sobre ellos el sol ni ningún otro calor; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará y los guiará a fuentes de agua viva, y YHWH enjugará toda lágrima de los ojos de ellos” (Apocalipsis 7:9-14).

Esta sorprendente profecía nos habla acerca de la redención de los Hijos de Hashem que están en las naciones, como nos dice el texto: “vi una gran multitud de todas las naciones y razas y pueblos y lenguas, cuyo número nadie podía contar” y luego un anciano celestial pregunta: “¿Quiénes son estos, y donde han venido?”, el mismo anciano celestial contesta: “Estos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus ropas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”.

La pregunta que cabe hacernos aquí es la siguiente:

¿Cuál es el origen de cada alma ahí mencionada? ¿Son gentiles redimidos? ¿Son como muchos creen gentiles descendientes de las 10 tribus de Israel?

El texto nos dice claramente que son personas de las naciones redimidas por la sangre del Cordero. Pero, si trazamos la palabra de Hashem, como debe hacerse, podríamos llegar a conclusiones más asombrosas, incluso, como muchos afirman, que estos sean “las ovejas perdidas de la Casa de Efraim”. La verdad es que sobre profecía no se puede asegurar nada, menos hacer halaja de cosas que están por suceder. Lo que sí es cierto, es que la misma pregunta que hace el anciano celestial al Shaliaj Yojanan (apóstol Juan) al final de los días de la GRAN TRIBULACIÓN, es la misma pregunta que Yaacov le hizo a su hijo Yosef al final de los días de la angustia de Yaacov.

Nos dice la bendita Tora:

“Notando a los hijos de Yosef, Yisrael preguntó: “¿Quiénes son estos?” Y Yosef le dijo a su padre: “Estos son mis hijos, que Elohim me ha dado aquí”. Y él dijo: “Tráemelos, para bendecirlos”. Para entonces los ojos de Yisrael estaban nublados por la edad; no podía ver. Así que [Yosef] se los acercó, y él los besó y los abrazó. E Yisrael le dijo a Yosef: “Nunca esperaba volver a verte, y ahora Elohim me ha permitido ver a tus hijos también”. Yosef entonces se los quitó de las rodillas, y se postró con el rostro en el suelo” (Bereshit – Genesis 48:8-12)

Sin comparamos las respuestas a las preguntas de ambos pasajes obtendremos algunas enseñanzas muy interesantes:

Yosef responde: “Estos son los hijos que Elogió me ha dado aquí”. Nos cuenta la tradición, a través de un Midrash que lo que le quiso decir Yosef a su Padre Yaacov, con esta declaración fue: “Estos son mis hijos, no son paganos, son hijos de una mujer no-judía que abandono la idolatría, y por eso, son HIJOS DE ELOHIM, me los ha dado aquí, pero son HIJOS DE ELOHIM igualmente, como si me los hubiera dado allá junto a ti”. Es decir, Yosef está con toda firmeza confiando en que sus hijos tienen los mismos derechos que todo los demás hijos de Israel (nietos y bisnietos), ya que Elogió se los había dado, o en otras palabras, ya que son HIJOS DE ELOHIM.

Esta posible afirmación que aprendemos de forma implícita en las palabras de Yosef tiene mucho que ver con las palabras de Yojanan (el amado discípulo) respecto de quienes son HIJOS de Hashem:
“Pero a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio derecho de llegar a ser hijos de Elohim; no por [linaje de] sangre, ni por el deseo carnal, ni por la voluntad del hombre, sino por YHVH” (Yojanan 1:12-13). (VIN)
El anciano celestial responde: “Estos han lavado sus ropas en la sangre del cordero”: Es decir estos tienen derecho de estar aquí, un derecho legal, pues están limpios de toda impureza espiritual y libres de todo pecado, porque la sangre del cordero los ha lavado”.

En ambas respuestas observamos que los hijos de Yosef, y los hijos de Yeshua, ostentan la legalidad para ser declarados miembros, y no solo eso, sino que ser hechos HIJOS de Hashem, como los demás hijos de Israel, como todo el pueblo de Israel, de quienes el Eterno dijo: “Así dice Hashem: Israel es mi hijo, mi primogénito” (Ex – Shemot 4:22)

El nombre “Yosef” significa: “él añadirá”, el nombre “Yeshuá” significa: “Salvación de Hashem”. Es decir que Hashem salvara a los que él añadirá. Y aquí entramos al misterio de los Hijos de Yosef, sobre todo de su primogénito, Efraim, cuyo nombre significa: “fructífero”, lo cual guarda relación con lo leído en la profecía de Apocalipsis: “Vi una gran multitud”. Y es que en realidad la vida de los hijos de Yosef, representan a las millones de vidas de los hijos de Hashem en el mundo. No importa, sin estos hijos son o no hijos de Madres Judias, no importa sin son gentiles, o Judíos. Lo cierto, es que son hijos de Hashem que al igual que los hijos de Yosef, están en medio de las naciones, sufriendo a diario el gran reto que significa ser hijo de Hashem en medio de las aguas turbias del mundo que no teme ni respeta los mandamientos de Hashem. El merito de que los hijos de Yosef recibieran una bendición de Yaacov, es de Yosef en primera instancia, claro está, pero ellos también lucharon, se cuidaron en santidad, respetando las enseñanzas y normas que su Pasdre Yosef les había instruido, y por ellos fueron dignos de ser llamados: “Hijos de Israel”, pero sobre todo: “Hijos de Hashem”.

Asimismo los millones de creyentes en el mundo que “Como Efraim y Menashe”, se han apartado del mal camino, para seguir las sendas del bien y la piedad, son hoy reconocidos por Hashem también como Hijos suyos, y tienen la misma categoría que todo su pueblo, porque en realidad ahora no son ajenos, sino que son PUEBLO.

Cada Shabbat, los judíos, y todos nosotros que guardamos la Torá, bendecimos a nuestros hijos como lo dice Yaacov que todo Israel haría en el futuro, diciéndoles: “Que Hashem te haga como le hizo a Efraim y a Menashe”. Muchos judíos no creyentes en Yeshua como Mashiaj, no saben que en el plano espiritual y profético, estos hijos de Yosef, son hijos de Yeshua, no saben ellos que cuando bendicen a sus hijos en nombre de Efraim y Menashe están dando honor a los millones de creyentes gentiles en el mundo que observan Torá y que han vencido la batalla diaria contra el Ietzer Hará (inclinación al mal). Por esa razón es que decimos esta declaración.

Que tengamos hijos como Efraim y Menashe, que sean dignos de andar en la sendas de la Torá, que sean hombres y mujeres santos, que sean grandes sabios y mujeres virtuosas, que sobre todas las cosas estén limpios de todo pecado, y que el final de los días, de ellos pregunten: ¿Quiénes son estos” y entonces respondan: “Son los que vienen de la gran tribulación, son hijos de Yosef, porque han sido lavados en la sangre del cordero”.

Shavua Tov (Buena Semana)

Parasha 12 Vayeji 5779 / El Angel que me libra de todo mal



COMENTARIO DE LA PORCIÓN SEMANAL DE LA TORÁ
פרשה ויחי 
Parashá n° 12 Vaiejí
Bereshit-Génesis 47:28 – 50:26

Shalom Javerim (amigos):

Esta semana estudiamos la porción “vaieji” “y vivió. En esta oportunidad quisiera comentar el siguiente pasuk (versículo). Cuando Yaacov estaba por morir, tomo en sus brazos y piernas a los dos hijos de Yosef; Efraim y Menashe a los cuales bendijo de la siguiente manera:

Leemos en nuestra sagrada Torá:

 Que el ángel que me libra de todo mal, bendiga a estos jóvenes” (Bereshit/Genesis 48:16)
¿Qué es lo que dirías a tus nietos, e hijos antes de morir? ¿Con que palabras terminarías tus días en este mundo para ellos?  Las palabras de Yaacov nos muestran la importancia de tener presente siempre, a pesar del pasado, y del futuro lleno de dudas, que siempre está ahora presente para nosotros la providencia y supervisión divina.

La expresión: “Que el ángel que me libra” está dicho en tiempo presente, y eso a pesar de que él está a punto de morir. Porque incluso en las últimas horas de vida una persona que tiene presente a HaShem en todos sus caminos, sabe que la supervisión divina está presente y es real, como si estuviera en la plenitud de su juventud.

Notemos que la porción semanal comienza diciendo: “y vivio Yaacov” para de inmediato pasar a decirnos “Los años de su vida fueron 147” Mostrándonos así que hasta en el último respiro de la vida de Yaacov, estaba presente para Yaacov: “el ángel que me libra de todo mal”. Lo cual debe interpretarse como la supervisión particular e individual que él gozo todos los días de su vida. Es decir, Yaacov sabia y tenía conciencia que finalmente su vida fue en realidad producto de la intervención divina activa.

¿Cuánto es lo que nosotros sabemos respecto de la intervención individual de HaShem en nuestras vidas, lo logramos notar a diario?

Si volvemos más atrás en la vida de Yaacov recordaremos las siguientes palabras que recibió HaShem bendito sea, en la parasha vaietze:

“He aquí yo estoy contigo, te protegeré donde quiera que vayas, y te hare retornar a esta tierra; pues yo no te abandonare, hasta que haya hecho lo he hablado respecto de ti” (Bereshit/Genesis 28:15-16)

La promesa de HaShem de estar con Yaacov todos los días de su vida, ¿Qué garantizaba? Según el mismo pasaje, el compromiso de Yaacov hacia HaShem fue:

“Entonces hizo Yaacov un voto diciendo: Si ha de estar HaShem conmigo, protegiéndome en este camino por el que estoy yendo, dándome pan para comer y ropa para vestir, si he de retornar en paz a la casa de mi padre, y ha de ser HaShem Dios para mi” (Bereshit/Génesis 28:20-21)

Sin lugar a dudas, HaShem cumplió cosas básicas de la existencia de Yaacov, cuido su vida de sus enemigos, recordemos el episodio con su hermano Esav. Le dio comida y sustento siempre, aun cuando falto, recordemos el episodio de la hambruna en tiempos de Yosef como visir de Egipto. Y su vestido nunca falto ni para él, para sus hijos. Esto era para Yaacov que HaShem cuidara de él, y que la supervisión divina estuviera presente, en cosas tan básicas como estas. Ahora bien, ¿era esto básico o al revés, la confianza de Yaacov era tan grande en HaShem, que, si él veía que estas cosas eran cubiertas, entonces eso quería decir que en los mas trascendente también HaShem le acompañaría? Para Yaacov si no le falto, cuidado, pan ni vestido, era una señal clara de la supervisión divina, aun cuando todo pareciera estar en su contra. ¿Acaso no es así? Que HaShem cuida de todos los seres humanos, dándoles sol y lluvia, ¿Cómo no cuidaría de él, luego de aparecérsele y prometerle estar con él siempre?

Sin embargo, vemos que la vida de Yaacov tuvo episodios sumamente tristes y difíciles:
Huye de la casa de sus Padres, por temor a su hermano Esav.

Llega a casa de Laban, donde es engañado respecto de la esposa que había elegido, sumándole a su paga 7 años sobre 7 años ya trabajados. Incluyendo todos los abusos que tuvo que soportar de parte de su suegro.

La mujer que amaba, Rajel, por la cual había esperado 7 años, que le parecieron pocos, porque la amaba, muere en el camino a corta edad, luego de escapar de casa de su suegro Laban, justo cuando daba a luz a su hijo Biniamin (Benjamin)

Su hija Dina es violada y ultrajada, respecto de este suceso sus hijos toman venganza causando una masacre.

El hijo de su amada Rajel, e hijo de su vejez, Yosef, es dado por muerto y vive con esta idea durante 13 años de su vida.

Al final de su vida, finalmente le pregunta Paró a Yaacov: “¿Cuántos son los días de los años de tu vida? En otras palabras “¿Cuántos son los días de alegría de tu vida?”  Y el responde: “Pocos y malos han sido los días de los años de mi vida”. La respuesta de Yaacov es una respuesta cruda y triste, pues respecto de sus antepasados el cumplió su misión en el mundo con menos alegría que la de sus Padres.

Volvemos a preguntarnos entonces ¿Qué garantizaba que HaShem le prometiera estar con él? Justamente eso, que estaría con él, cuidándolo, sacándolo delante de todas las difíciles experiencias que tendría que vivir, enseñándole a tomar cada experiencia como un aprendizaje profundo para su desarrollo y elevación espiritual, sacando de él lo mejor con tal de convertirse en el hombre luminoso en el que se convirtió. Todo esto no fue gratis, pero nunca estuvo solo.

Esta es la beraja (bendición) que Yaacov les dio a los hijos de Yosef: “que el ángel que me libra de todo mal” El deseo de Yaacov para los hijos de Yosef, es que logren  ver la supervisión divina en todos los momentos de sus vidas. A pesar de sus días tristes o alegres, sepan que todo es temporal y finalmente todo es un espejismo de la realidad verdadera que esta oculta a nuestros ojos, pues toda experiencia y suceso no tiene otro fin sin no más que ver a HaShem detrás de todo. HaShem conduce al hombre al camino que este desea ser conducido, teme HaShem y veras el bien al final del camino. Mas el camino de los malos es la perdición. Por lo tanto, no temamos, HaShem está con nosotros siempre, aunque no sepamos bien, que es lo que esto garantiza.

Como dijo Shlomo HaMelej (Salomon el rey):

“En el día del bien goza del bien; y en el día del mal considera. Dios también hizo esto como lo otro, porque el hombre no halle nada tras de ÉL” (Kohelet/Eclesiastes 7:14)

Shabat Shalom
אברהם בן יעקב
Año Hebreo 5779



viernes, 10 de diciembre de 2021

Parasha 11 Vaigash 5774 - Todo tiene un propósito


COMENTARIO DE LA PORCIÓN SEMANAL DE LA TORÁ
Parashá 11º VaYigash 5774
Génesis 44:18 – 47:27

TODO TIENE UN PROPÓSITO

Cuando leí esta semana la porción Vaigash, me paso lo mismo que me había ocurrido hace un año atrás: llore y me emocione con todo el desenlace de la vida de Yosef y el reencuentro con sus hermanos. Aún no sé porque, pero algo hay en esta porción que está conectado con mi alma, y quizás con mi vida, mi historia, y mi propósito en este mundo. Y es que justamente, esta porción, nos habla del propósito que Hashem tiene para cada persona en este mundo. Y no tiene que interpretarse como si fuéramos egocéntricos, por creer que Dios tiene un propósito con uno, sino que simplemente esa es la verdad individual de cada ser humano. Dios tiene un propósito que cumplir, o mejor dicho, Dios quiere que cada ser humano descubra y cumpla ese propósito que Dios le preparo a él, y solo para él, antes de la fundación del mundo.

No es casualidad que en la literatura cristiana, el libro más vendido después de la Biblia es: "Una vida con propósito" de Rick Warren. Muy buen libro. El cual se resume en una sola palabra: “FE”. Y es que en realidad, cualquier ser humano a través del poder de la fe, puede descubrir para que Dios lo hiciera venir a esta vida. Muchos creen que Dios nos trajo a juntar papelitos (dinero), otros hacen riquezas, acumulan y acumulan para luego morir y esperar que vengan otros que no hicieron nada por la fortuna reunida, disfruten en aquello que no sembraron ningún esfuerzo. Otros no saben ni si quiera para que son buenos, no tienen un propósito, ni bueno, ni malo, pero toda vida tiene un propósito, y solo a través de la fe genuina en el Creador, la persona podrá entender que el primer y gran propósito de cada ser humano es conocer al Creador, del cual nos desligamos cuando decidimos no vivir una vida de fe en él.

Así comenzamos a ver que en la vida de Yosef según la bendita Torá, se cumple el propósito por el cual Hashem lo había traído al mundo. Los sufrimientos que tuvo que experimentar a casusa de las envidias de sus hermanos, la cárcel, las falsas acusaciones, estar lejos de su Padre y de su tierra por tantos años, todo aquello tuvo un propósito que él finalmente pudo entender. Nos dice la bendita Torá:

“Yosef les dijo a sus hermanos: “Yo soy Yosef, ¿está bien mi padre todavía?” Pero sus hermanos no podían contestarle de tan pasmados que se quedaron a causa de él. Entonces Yosef les dijo a sus hermanos: “Vengan acá”. Y cuando se acercaron, les dijo: “Yo soy su hermano Yosef, el que ustedes vendieron a Mitsráyim. Ahora, no se angustien ni se reprochen por haberme vendido aquí; fue para salvar vidas que Elohim me envió antes de ustedes. Ya hace dos años que hay hambre en la tierra, y todavía vienen cinco años en los que no habrá ningún producto de la siembra. Elohim me ha enviado antes que ustedes para asegurar su supervivencia en la tierra, y para salvar sus vidas en una liberación extraordinaria. Así que no fueron ustedes quienes me enviaron aquí, sino ha'Elohim; y él me ha hecho un padre para el Paroh, amo de toda su casa, y gobernante sobre toda la tierra de Mitsráyim”. (Génesis - Bereshit 45:3-8 versión VIN)

Yosef termina diciendo una frase que puede marcar nuestras existencias: “No fueron ustedes los que me enviaron aquí, sino Dios” estas palabras de Yosef, son la consecuencia de años de sufrimiento, que fueron sobrepasados por él, a través de una sola herramienta, que se llama emunah (Fe en el creador).


Quizás, usted estará pensando en que su vida, en nada se parece a la vida de Yosef. Quizás usted piense, en que usted no salvara al mundo de una gran catástrofe, y tiene razón, quizás con usted Dios no haga algo así, pero de seguro que lo que usted hoy vive, o lo que ha vivido es por un propósito especial que Dios tiene con usted, y solo con usted.


Rabi Baal Shem Tov enseñaba que en el divino proyecto del universo, NADA esta librado a la suerte al azar. No hay ningún detalle que no esté bajo la supervisión divina, ninguno solo. Todos los acontecimientos en este mundo, y en la vida de cada persona, por más irrelevantes que sean, tienen un profundo significado, una especial enseñanza que Hashem procura que entendamos.

(Los enigmas de la vida) La vida tiene cosas muy raras ¿No lo ha visto usted? ¿Cómo es posible que un futbolista gane 30 millones de pesos diarios, y un obrero de la construcción que con esmero trabaja de sol a sol, gane mensualmente el uno por ciento del sueldo diario del futbolista? Un hombre tiene una vida fácil, mientras el vecino tiene una vida muy difícil, una persona nace fuerte y sana y otra con una terrible enfermedad. Una persona que fue “buena” como se dice, “no mataba ninguna mosca” fallece joven de una terrible enfermedad o en un fatal accidente, mientras que un impío vive largos años, y fallece de edad, ¿Por qué?

De seguro usted vive algo en su vida que lo lleva a preguntarse ¿Por qué a mí, porque no a otro? Habitualmente quien más se pregunta esto, es el que vive carente de algo, y respecto de aquello se pregunta ¿Por qué yo, por que no otro?

La vida de Yosef estaba llena de enigmas, es muy probable que tuviera que haber tenido momentos donde su fe quiso claudicar, donde le entro la duda y se preguntaba ¿Qué hice para estar preso aquí? ¿Por qué yo y ninguno de mis hermanos esta en este lugar? Y es que en realidad, aunque no sabemos si Yosef perdió la fe, solo la falta de fe, trae consigo los temores y las dudas. Cuando hay fe, no hay preguntas, cuando no hay fe, no hay respuestas.

(Tiempos cambiantes) Suele suceder que una persona gano el sustento diario o mensual muy fácil, y luego de la noche a la mañana todo se torna imposible y difícil. Una persona tuvo alegrías con su familia, y al día siguiente tuvo luchas, problemas. Una persona Padre o Madre de niños, se sintieron orgullosos del comportamiento de sus hijos, pero al mes siguiente solo tuvieron desprecio de sus pares a causa de las vergüenzas que estos hijos les hicieron pasar. Los tiempos cambiantes, suelen traer consigo dudas, preguntas. ¿Por qué ahora si todo iba tan bien?

En la vida Yosef vemos ciertos tipos de cambios:

“Estaba en la casa de su Padre, vestido de una túnica de colores, disfrutando de los privilegios que le otorgaba la predilección de su Padre sobre sus hermanos, cuando de pronto un cambio: sus hermanos lo intentan hacer desaparecer, lo venden, y pierde todo lo que tenía” ¿Qué necesitaba Yosef para dar respuesta a lo que le estaba sucediendo? Solo Fe.

“Luego de llegar a Egipto es puesto como sirviente de Potifar, tenía la confianza y el respeto de un líder influyente en el reino de Egipto, una buena casa, un buen trabajo, tranquilidad y oportunidades de crecer en la nación más poderosa del mundo, hasta que la esposa de Potifar lo intenta seducir, le tiende una trapa y lo acusa injustamente. Yosef es echado en la cárcel, donde estará por 12 años” ¿Qué preguntas tenia Yosef en esta prueba? ¿Qué respuesta podría dar a todas sus interrogantes? Solo Fe.

(La respuesta a todas las preguntas) La llave maestra que abre de todas las puertas de la vida es solo la fe. Sí, solo la FE en el santo bendito es, puede hacernos vivir cuando lo único que nos rodea es la muerte. Lo que debemos aprender es que el UNIVERSO, posee un amo que gobierna sobre cada cosa creada de la cual él es el único dueño y que el cuida a toda su creación y solo es él quien determina todas las condiciones en las cuales vamos a vivir, y por las cuales vamos a pasar. A esa llamamos: “La supervisión del Creador” Como está escrito:

“El es el Eterno nuestro Dios, sus juicios están en toda la tierra” (Salmos 105:7)

Este texto muestra que todo, pero todo, lo que sucede a diario en el universo es parte de su voluntad. Los fracasos, las alegrías, la salvación de unos, en contraste de la desgracia de otros, la vida, la muerte, la desgracia y la dicha, la salud y la enfermedad. Todo esto lo hace uno solo, el Creador, a través de sus juicios, en los cuales son juzgadas sus criaturas a cada día y a cada hora, en general y en particular. Cuando el hombre está pasando por una situación, buena, o mala, necesitara la fe genuina en el Supremo para saber que lo que le sucede, es permitido por el cielo, por lo cual, no puede quejarse, ni renegar con el Creador, ya que el propósito que hay tras esa experiencia, le es desconocido, y solo lo comprenderá (si es que les permitido comprenderlo) hasta que pase el sufrimiento.

El creyente debe repetir: “NO ENTIENDO NADA, NADA, PERO ALGO SE, QUE TODO ES PARA BIEN”.

(Que quiere el Creador de mí) Todas las criaturas de la creación tienen un solo propósito en común: “Conocer al Creador”. Dicho propósito solo se lograra a través de las diferentes situaciones que Hashem le pondrá a cada ser humano en su vida, pues sin esas circunstancias particulares, ninguna persona podría acercarse a él. Ya que él nos conoce, sabe que es bueno y malo para nosotros. Dios ha creado todo un mundo lleno de posibilidades y sucesos para cada uno de nosotros, sin la necesidad de interferir con el propósito colectivo de una familia, nación o pueblo, por lo cual, cada cosa que nos suceda, tiene solo un objetivo, cumplir con lo que Hashem quiere de mi: “Conocer al creador”.

(Por entendimiento o por fuerza) Como el objetivo de la creación es conocer al Creador, Hashem hará que su creación lo conozca a través del buen camino de la compresión, la aceptación de la realidad espiritual, el conocimiento de su Palabra. Pero muchas veces, el hombre no quiere prestar atención a las alusiones directas del creador, entonces él le coloca circunstancias difíciles, más y más problemas para que él pueda acercarse a su Creador, pedir su ayuda, y este darse a conocer. Y si todavía este no toma conciencia de su vida, y su necesidad de acercarse al creador, él le envía circunstancias que no tienen una cura o solución natural, para que la única alternativa que le queda en el mundo sea la Fe en él, y así lo busque.

(Las emboscadas de Hashem) Está escrito en la bendita Tora:

“Si no lo hizo con premeditación, sino que sucedió como un acto de Dios, yo le asignaré un lugar adonde pueda él escapar” (Shemot – Ex 21:13 VIN)

Este pasaje habla de un hombre que mato a otra persona sin intención, la expresión: “Si no lo hizo con premeditación”, nos muestran que en realidad este hombre no quería matar al fallecido, sino que fue un accidente, para lo cual le es dada una ciudad de refugio a causa de los vengadores del finado. Sin embargo, seguidamente leemos: “sino que sucedió como un acto de Dios”, lo cual nos revela que no había ningún error. Para el que mato accidentalmente, fue un accidente, claro está lo acabamos de leer, pero para Dios no fue un accidente. Fue el mismo Hashem, quien puso al muerto en ese momento preciso momento, hora y lugar para darle fin a su vida y realizar sus juicios.

Un comentario de los sabios de Israel, nos explican de la siguiente forma este pasaje:

Habían dos personas, una mato involuntariamente, y la otra mato voluntariamente, en ambas situaciones no hubo testigos que atestiguasen contra los que mataron. El que mato premeditadamente no fue castigado como debería ser castigado un asesino (con la muerte), y el que mato involuntariamente, no fue castigado al exilio, a una ciudad de refugio como se debería. Pero Dios les hace Justicia ¿Cómo? – dispone que se reúnan en la misma posada bajo una escalera, y el que mato premeditadamente se sienta bajo una escalera y el que mato involuntariamente sube por ella, de pronto, este cae sobre el que mato premeditadamente – y lo mata. Hay testigos que declaran que el hombre mato involuntariamente, y es obligado entonces al destierro. El resultado es que el que mato involuntariamente es desterrado y el que mato premeditadamente, murió. Por lo cual aprendemos que la supervisión divina actúa sobre todos, e incluso detrás de cada accidente que ocurren. A los ojos de una persona natural, lo que sucedió anteriormente relatado es una injusticia, un hombre inocente muere aplastado por un negligente. Pero Dios que todo lo sabe y lo ve, hace todas sus obras con justicia.

Los sabios cuentan que Moshé le pidió al Creador conocer sus caminos de la supervisión celestial. Moshé le pidió (Ex. 33:13) “Hazme conocer tus caminos”. La respuesta del Eterno fue: (Deut. 10:1) “Sube hacia a mí, a la montaña”.

“En el camino, subiendo a la montaña, vio Moshé un caso muy extraño. Un hombre se acerco a beber agua del manantial, y al inclinarse para hacerlo, sin darse cuenta se le cayó una cartera repleta de dinero, y se fue. Al irse, llego un segundo hombre también a beber agua del manantial, encontró la cartera del primero y la recogió. Cuando este se fue, llego un tercero para beber del manantial. Mientras este bebía, llego el primero a buscar la cartera y por supuesto ya no estaba. Le pregunto el primer hombre al tercero: ¡Tú encontraste la cartera!, le contesto el otro: “Yo no encontré nada” Se enojo el primero, se acerco y lo mato.

Cuando Moshé vio esto, quedo sorprendido. Le dijo al Creador: “Señor del Universo, te pido, dame tus caminos. Esto es lo que he visto y me sorprendió: ¿Por qué el segundo hombre que encontró la cartera perdida gano, mientras el tercero que nada encontró, murió asesinado?”

Le dijo el Creador: “Todo lo que viste es recto y justo”. El primer hombre, quien perdió la cartera, la robo del segundo hombre que la encontró; simplemente llego el verdadero dueño y encontró lo que le fue robado. El tercer hombre que fue asesinado, mato al Padre del primer hombre, sin que este lo supiese. Por lo tanto, yo dispuse la mano del primer hombre, contra el tercero, para que lo mate y vengare la vida de su Padre”.

(En el mundo tendréis aflicción) Quien crea que este mundo es un mundo sin aflicciones, está equivocado. La vida está constituida de pruebas que producirán alegrías si las pasamos con Fe. Yeshuá nuestro amado Mesías nos enseño diciendo, que en el mundo habrían tribulaciones, aflicciones. Es natural, es normal, y es VOLUNTAD del Creador que pasemos estas aflicciones a fin de que lo conozcamos.

El apóstol Shaul, también escribió que era necesario que por muchas tribulaciones entremos al reino de Dios.

Debemos aprender de la vida de Yosef, solo después de sufrir lo que sufrió, logro entender el propósito que Hashem tenía para su vida. No eran sus hermanos, no era ni siquiera él, el responsable de haber llegado a Egipto. Era Dios quien lo había llevado hasta ahí para la preservación de toda la humanidad. Todo el trabajo que el hombre debe hacer es tener fe en el Creador, y saber que cada cosa que le ocurre es para bien. A veces puede parecer una privación, una pena, un castigo, y quizás lo sea, pero el fin es darnos una lección que nos provea de las armas espirituales que no disponemos para acercarnos al origen de todas las cosas, de donde proviene nuestra esencia y vida, del santo bendito es, amen.

(Shavua Tov - Buena Semana)

jueves, 2 de diciembre de 2021

Parasha 10 Miketz - 5774 / ¿Como se logra ser sabio?


COMENTARIOS DE LA PARASHA SEMANAL DE LA TORÁ
Parashá 10 MiKets - 5774
Génesis 41:1 – 44:17

La parasha Miketz (Y al cabo) cada año, nos hace adentrarnos un poco más en la vida de Yosef. Esta ocasión quisiera hablar sobre la sabiduría de Yosef, aquella que lo elevo al lugar más alto de Mitzraim antes de Paro. Nuestro Pueblo Israel, da mucha importancia a lo que dicen los sabios (Jajamim), son personas veneradas, loadas, respetadas como lo fue Yosef. Un sabio goza de mucho bueno honor.

En mi opinión hay tres tipos de personas en el pueblo de Hashem, (a modo de explicación):

Los Necios: No tienen sabiduría, ni actos de bien, son miembros del pueblo que no tienen intención de mejorar, pues no se logran dar cuenta en situación pobre se encuentran.

Los hijos de Hashem: Son los que están en el nivel de aprendices, son alumnos, y por lo tanto aunque se esfuerzan, muchas veces caen, pero tienen la gran cualidad de que nunca se dejan vencer, una y otra vez vuelven a retomar las sendas del bien.

Los Tzadikim V´Jajamim: Son los Justos y Sabios, personas que practican a diario los actos de Justicia y Sabiduría de la Torá, que con sus ejemplos y enseñanzas han dejado un gran legado digno de ser imitado por todo Israel y el Mundo. Habitualmente son grandes hombres y mujeres, miembros del Pueblo de Israel primeramente, y también No-Judíos que han logrado un nivel espiritual muy elevado. En esta categoría se encuentra el sabio y Justo Yosef Ben Yacoov:

Nos dice la bendita Torá:

“Y les dijo Faraón a sus siervos: “¿Podemos acaso encontrar un hombre así, en quien este el espíritu de Dios”? Entonces le dijo Paro a Yosef: “Como Dios te ha dado a conocer todas es evidente que no hay nadie tan sabio como tú. Por lo tanto administraras mi casa y te rendirá homenaje toda mi gente. Solo yo en el trono, seré mas grande que tu” (Bereshit – Génesis 41:39-41)

Para el Rey de Mitzraim no había hombre más sabio en el mundo que Yosef, que supiera cómo enfrentar la gran prueba que Hashem había decretado desde los cielos.

La Tora nos muestra que Yosef, era un hombre temeroso de Hashem, y debido a ese temor es que recibió tal sabiduría. Asimismo, El hombre más sabio del mundo en su época fue el Rey Shlomo (Salomón), quien escribió:

“El principio de la sabiduría es el temor de Hashem; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Amonestaciones de la Sabiduría” (Proverbios 1:8)

Si el temor es el ingrediente más necesario para ser sabio ¿Cómo conseguirlo? ¿Quién es temeroso de Dios?
El titulo “Temeroso de Dios” Se puede aplicar solo al hombre que se hace examen de conciencia cada día, confiesa al Creador sus transgresiones. Le pide perdón y se esfuerza en rectificar sus acciones. El hombre que no hace esto demuestra que es autosuficiente y que no teme al Creador, vive con la sensación de que es dueño de si mismo y de sus acciones, como si nunca fuera a dar cuenta por ellas. Ese hombre siente que puede hacer lo que quiere porque no hay castigo, lo que demuestra que incluso está alejado del más bajo y básico grado de temor a Dios, llamado: “Temor al castigo”.

El hombre que posee el más simple: “Temor al castigo”, tendrá miedo de ser castigado por sus faltas y evitara cometerlas por temor al castigo. Seguramente haría un examen diario de sus acciones y le pediría al Creador perdón por ellas. También pediría y suplicaría por ser salvado de pecar en el futuro. El que no tiene temor, está lejos de examinarse diariamente, está lejos de la mínima rectitud y eso lo vuelve un necio, uno que no es sabio, ni una pisca de sabiduría tiene.

El segundo nivel es el “Temor al pecado” que significa que cada transgresión es muy perniciosa y hace todo lo posible por no pecar, se cuida de los pecados, pues teme que uno traiga diez, y que esos diez traigan el mal a su vida.

El tercer nivel de temor es: “Temor a la grandeza del Creador” que significa avergonzarse de hasta la mas mínima falta que se comete contra el Rey del universo, este era el temor que se encontraba en Yosef Ben Yaacov.

Entonces encontramos que el principio de la sabiduría es el Temor a Hashem, y que quiera lograr sabiduría deberá pasar primero a través de la escalera de estos niveles de temor y reverencia al más alto. La esencia del temor a Dios comienza cuando tenemos conciencia de que hay una recompensa y castigo en este mundo y en el mundo venidero.
Según el pasaje de la Torá que pusimos al principio de nuestro comentario la sabiduría de
Yosef tenía las siguientes cualidades:

Tenía el espíritu de Hashem: Solo a través del espíritu de Dios, que es el Ruaj HaQodesh (espíritu del santo) podemos lograr a comprender las experiencias espirituales nuestras y las de otras personas, porque el espíritu que todo lo sabe, todo lo revela. El emisario Shaul de Tarso escribió:

“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1 Corintios 2:9-10)

Aquí tenemos entonces una cualidad de la sabiduría que debemos buscar. Ante todo debe ser una sabiduría espiritual, reveladora, profunda, y porque no decirlo “mística”, siempre y cuando este dentro de los márgenes de la santidad de Hashem y su Torá. Una persona llena del Ruaj de Hashem puede develar sueños, convicciones de una forma más profunda, esa persona tiene más claridad al momento de enfrentar sufrimientos. Por ejemplo: “Si está enferma, podrá analizar porque le vino esa enfermedad”, “Si está pasando problemas económicos podrá analizar con su sabiduría cual es el problema de raíz y la solución para ese momento de crisis” “Si hay problemas en el matrimonio, podrá a través de la sabiduría que tiene darse cuenta en que está fallando, o en que ambo están fallando, para que Hashem les devuelva la paz”, cuando una persona tiene el Ruaj HaQodeh, le son concedidas cualidades de la sabiduría perfecta para que las pueda aplicar.
Cosas que ningún humano ha visto, ni ha oído, ni han subido en corazón de hombre, son las que Hashem ha destinado a los que le aman, y viven en el ESPIRITU, en la sabiduría del espíritu de santidad.
Para obtener sabiduría, debemos por la tanto pedir que se nos el Ruaj HaQodesh, Yeshuá nos lo enseño diciendo:
“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11:13)

Anteriormente Yeshuá en este pasaje estaba enseñando que era imposible que un Padre le diera a su hijo “Piedras o una serpiente” si el Hijo le pedía un pan o un pescado ¿Cuál es la relación de esas peticiones, con la petición del espíritu santo? Un Padre acude a las necesidades más comunes de su hijo, dándole lo necesario y lo mejor, si el hijo le pide pan, le dará pan y no una piedra, si le pide un pescado, le dará un pescado no una serpiente. Hashem como Padre, acude a todas nuestras necesidades a través del regalo del Ruaj HaQodesh, quien tenga espíritu santo, tiene el sustento del cielo, espiritual y material, pues se le dará la sabiduría que lo capacita para enfrentar cualquier situación de la vida, pues tiene todas las herramientas para hacerlo. Las personas que no tienen el espíritu santo, no pueden comprender las cosas espirituales, porque son naturales y al ser naturales se vuelven personas sin sabiduría celestial, teniendo a su favor solo sabiduría terrenal, que es carnal, animal y diabólica, como lo escribiera el Shaliaj Yaacov (Apóstol Jacob):
“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Yaacov 1:5)
De aquí aprendemos la siguiente relación entre sabiduría y espíritu santo: EL QUE PIDE SABIDURÍA, ESTA PIDIENDO ESPIRITU SANTO y QUE EL QUE PIDE ESPIRITU SANTO LE ES CONCEDIDA SABIDURIA”
Por lo cual, el que no tiene sabiduría es porque está falto de espíritu santo, y el que está falto, es una persona natural, sin sabiduría celestial, una persona necia, que fallara constantemente toda vez que se le presenten situaciones que demanden el empleo de la sabiduría celestial, y como estará desprovisto, utilizara su sabiduría humana, trayendo sobre si castigos.

¿Cómo saber si tenemos sabiduría celestial o sabiduría terrenal? El emisario Yaacov escribió:

“¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Yaacov – Santiago 3:13-17).
Una persona con sabiduría celestial, llena del Ruaj HaQodesh, tiene: Mansedumbre, buena conducta, es pura, pacifica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre, ni hipocresía.
Una persona con sabiduría terrenal, sin Ruaj HaQodesh, tiene: Celos amargos, contención, jactancia, vanidad, vanagloria, mentiras, su fruto es perturbación y toda obra perversa.

En cierta ocasión el Shaliaj Shaul de Tarso, escribió a la comunidad de Roma, que los naturales (carnales), no vivían conforme al espíritu, la pregunta es: ¿Qué es “Vivir en el espíritu”? Alguno puede pensar que es vivir pensando en cosas “místicas” o “sobrenaturales” todo el día, otro puede pensar que es andar peleando con espíritus y demonios, y otros pueden pensar que se trata de vivir conectados con el mundo espiritual todo el tiempo sin ocuparnos de nuestros asuntos naturales, como para las mujeres las cosas del hogar, para los jóvenes las universidades y trabajo y para los mas adultos los negocios y el trabajo. La pista para dar respuesta a esa pregunta, la tenemos en lo siguiente: Ya sabemos que la sabiduría está ligada al espíritu santo, y que sin espíritu santo la sabiduría se vuelve natural, terrenal, hasta diabólica, por lo cual si sabiduría es sinónimo de espíritu santo, bien podríamos entender que vivir en el espíritu es vivir bajo la aplicación de la sabiduría. 

Como está escrito:
“para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:4-8)

La siguiente declaración de Pablo es la respuesta a la pregunta: “¿Qué es vivir en el espíritu”? “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios” Es decir si vivir en la carne es no cumplir la Torá de Hashem, vivir en el espíritu es aplicar la sabiduría de la Tora.

Es por esta razón es que nuestros sabios nos enseñan que el Proverbio capitulo 8. Nos está hablando acerca de la preexistencia de la Torá, cuando en realidad se cita “a la sabiduría”. Lo que sucede es que el Proverbio se refiere a la sabiduría contenida en toda la Torá que fue creada antes de todas las cosas. Por esta razón los que andan en la carne no pueden cumplir la Tora de Dios, pero los que viven en el espíritu si pueden cumplir la Torá, porque tienen la sabiduría de Hashem para aplicarla.

Nuestros sabios dicen, que la sabiduría de la Tora, fue la cual Hashem consulto y miro, para hacer cada obra y detalle de su creación. Hashem miro la Torá y supo cómo hacer el mundo y al hombre. Esa misma sabiduría contenida en la Torá que creó el universo, el mundo y al ser humano, es la misma sabiduría que recrea al universo, al mundo y cuanto más recrea al ser humano para ayudarlo a cumplir su objetivo en la vida.

Y es que en realidad “vivir en el espíritu” es vivir en la Halaja de la sabiduría del Mesías. En cierta ocasión Yeshuá dijo: “Mis palabras son espíritu y son vida”, las enseñanzas de Yeshuá eran pura Torá, pero al ser enseñanzas aplicables, se convertían en vida y en espíritu, pues contenían toda la intención de la sabiduría de la Torá. Como bien podemos recordar, que nos enseñara Yeshuá: Esta escrito en la Torá; “No mataras” pero yo os digo: “que cualquiera que le diga necio a su hermano es culpable ante el sanedrín, es reo de juicio”. Es decir, Yeshuá nos muestra la Halaja (el camino), de la Torá espiritual, ¿De qué sirve “no matar”, si matamos con nuestros pensamientos, si odiamos a todos nuestros enemigos? Pues no sirve de nada. Como ven, esa aplicación de la Torá pertenece a una sabiduría terrenal, animal y diabólica, pero si evitamos por temor reverente a Hashem, por temor al pecado, por temor al castigo, hablar mal de nuestro enemigo, cuanto más de nuestro hermano, es porque hemos recibido la vida del espíritu, la vida de la Torá que es celestial, es porque en definitiva hemos aplicado la Halaja del Mesías Yeshua.
Que Hashem nos ayude a ser más sabios, como lo fue Yosef, teniendo Temor reverente al creador, obteniendo así sabiduría y el Ruaj HaQodesh del Mesías, para vivir bajo su Halaja.

Shavua Tov (Buena Semana)