sábado, 19 de febrero de 2022
viernes, 18 de febrero de 2022
PARASHA 21 KI TISA 5780 / TODO COMIENZA EN EL CORAZÓN
COMENTARIO DE LA PORCIÓN SEMANAL DE LA TORÁ
Parashá 21 /
Ki Tisa 5780
Éxodo
30:11 – 34:35
TODO COMIENZA EN EL
CORAZÓN.
Shabat Shalom Javerim:
בס״ד - Bs”D –
con la ayuda del cielo - estamos estudiando esta semana la parashá Ki Tisa (cuando
cuentes). En esta oportunidad me gustaría que pudiésemos comentar el
siguiente versículo de nuestra bendita Torá:
“Y Yo, he aquí que he asignado con él a
Aholiab, hijo de Ajisamaj, de la tribu de Dan; y en el corazón de todo sabio de
corazón he puesto sabiduría” (Shemot/Éxodo 31:6 – versión Rashí)
Nuestro versículo nos relata respecto de
los que serían ayudantes de Betzalel en la construcción del Mishnkan: Aholiab
hijo de Ajisamaj, y otros más, que no especifica su nombre, pero que queda
claro que existen, dentro de la expresión del versículo que analizamos:
“Y en el corazón de todo sabio de corazón,
he puesto sabiduría”…
De aquí nos podríamos formular la siguiente
pregunta que nos servirá para el desarrollo de nuestro comentario:
HaShem puso sabiduría en el corazón de
los sabios, ¿luego, si les da sabiduría siendo sabios, quien, y como obtuvieron
la sabiduría original que les permitió ser elegidos en la construcción del Mishkan,
para luego asignarles más sabiduría?
Es decir, así tal cual, HaShem eligió a
sabios de corazón, y les dio sabiduría.
Y está es la parashá de la semana que
comentamos; Que todo comienza en el corazón. Las personas que fueron elegidas
ya habían desarrollado un trabajo interno, gracias al cual fueron llamados: “sabios
de corazón”. El premio de ese esfuerzo y trabajo interno, que sin duda está
lleno de abnegaciones y limites, y lleno de acciones buenas, fue un lugar de
importancia en la cooperación de la construcción del Mishkan.
Podemos resumir que quien trabaja con su
corazón, para hacer de él uno sabio. Será tomado en cuenta por los cielos para
desarrollar el trabajo del reino de Dios en la tierra. Pues Dios busca obreros,
“ya que la mies es mucha, y los obreros pocos”. ¿Sera entonces, que son
pocos los de sabio corazón y por eso no hay muchos obreros para el inmenso
trabajo espiritual que existe en el mundo? Y la respuesta a esa pregunta es
obvia: Son pocos los sabios de corazón, por lo tanto, pocos los obreros.
El trabajo interno, la maduración de las
cualidades de la persona, son tareas tan dejadas de lado, pues se les asigna un
valor menos importante en relación con otras áreas, también importantes, y que,
sin embargo, se pudiese prescindir un momento de ellas, para primero abordar la
más importante de las áreas del ser humano: EL CORAZÓN.
Todos quieren estudiar las “leyes”
(halajot) y saber mucho más, para luego cumplir con los mandamientos a
cabalidad, lo cual es fabuloso. Todos quieren investigar y profundizar sobre
los “secretos” (kabbala) de la Torá, para comprender el origen del universo y
como es que HaShem gobierna el mundo espiritual, lo cual es sin duda muy
elevador. Pero no todos se interesan por estudiar el “MUSAR”, la disciplina
interna que les permita corregir sus corazones, y asignarles sabiduría, porque no
es una labor fácil, y mucho menos popular. Ya que el área del corazón es el
lugar donde residen todas las buenas y malas acciones de una persona.
Por está razón es que nuestro Mesías
Yeshua dijo: “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los
homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos
testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:19)
La Torá contiene muchas referencias a
estas obligaciones de carácter interno del hombre, como los mandamientos del
corazón, que se cumplen primero con el corazón. Pues como dijimos al principio,
todo COMIENZA POR EL CORAZÓN. Veamos algunas referencias de nuestra bendita
Torá:
“Tales flecos os servirán para que,
cuando los veáis, os acordéis de todos los mandamientos de YHVH y los cumpláis,
y no sigáis el impulso de vuestro corazón ni de vuestros ojos,
tras el cual os prostituís” (Bemidbar 15:39)
El versículo nos habla primero de un ámbito
externo, que es el uso de los tzitziot (flecos), los cuales, al verlos, la
persona podría recordar los mandamientos. Allí nace la obligación interna,
desde que la Torá dice: “Os acordéis”, para luego decir: “y no sigáis el
impulso de vuestro corazón”. Para mostrarnos, lo que dijo nuestro amado Mesías
Yeshua, que todo lo malo del hombre está en su corazón. Pero que, sin embargo,
si la persona trabaja desde adentro “recordando”, como lo es en el caso de este
mandamiento, podrá cumplir los mandamientos, y así finalmente dominar el mal
impulso de su corazón, obteniendo como resultado la EDUCACIÓN DEL CORAZÓN. A
este corazón educado, es lo que la torá llama: “SABIOS DE CORAZÓN”. Y son
ellos, quienes finalmente hacen la obra del eterno en la tierra, y construyen o
trabajan en el Mishkan celestial, bajo el sacerdocio de Yeshua el cohen gadol.
Veamos otros ejemplos:
“Perfecto serás delante de YHVH tu Dios”
(Debarim/Deuteronomio 18:13)
El versículo nos trae a colación una de
las palabras mas inalcanzables para nosotros los seres humanos: “perfección”. Pero
que, según la Torá, el hombre puede llegar a lograr la perfección (al modo de
la Torá), si primero comienza a EDUCAR AL CORAZÓN. Esta perfección, no tiene
que ver una vida intachable, 100% sin errores, lo cual es imposible. Sino que
tiene que ver, con esa capacidad que HaShem le dio al hombre de ir más allá en
el camino de la bondad, de solo hacer lo correcto, para hacer lo que es
perfecto. Como cuando nuestro Mesías enseñaba diciendo: “Y cualquiera que te
obligue a ir un kilómetro, ve con él dos” (Mateo 5:41). Lo correcto
es que le ayudes con su carga, a tu enemigo, o a tu amigo, lo cual es más fácil,
y que lo acompañes a cierta distancia, eso es correcto. Pero lo que es perfecto,
es que hagas por él, por tu amigo, y cuanto más si es tu enemigo, mucho más de lo
que él esperaba que tu hicieras por él. No solo cargues por él un kilometro su
carga, ve con él dos. Es ahí cuando la persona cumple el aspecto interno de la
Torá, y es perfecto para HaShem su Dios, como lo dice la Torá, y finalmente logra EDUCAR
AL CORAZÓN.
¿Recuerdan cuando el joven rico hablo con
a Yeshua? Luego de que el joven respondiera con un sí a la observancia de
varios mandamientos. Yeshua le respondió, pero algo te falta: “Una cosa te
falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro
en el cielo; entonces vienes y me sigues” (Mateo 10:21) Pero él
joven se fue triste, pues era dueño de muchos vienes, continua el versículo,
para afirmar la idea de que en el corazón del Joven no había tanto amor por la
Torá y los mandamientos, como él decía en el comienzo de su interacción con
Yeshua, sino que un profundo apego a lo material, lo cual es un gran impedimento,
sobre todo en este siglo actual, para limpiar el corazón y finalmente educarlo,
y hacer de él un sabio corazón.
Todo comienza por el corazón. Mientras
más trabajemos en él, más sabiduría tendremos, mas educados estaremos en hacer
el bien, y menos posibilidades tendremos de fallar a nuestro Dios y a su Torá.
Que esta sea nuestra plegaria diaria; “Ayúdame HaShem a limpiar mi corazón, a
educarlo, e inclínalo al bien, todos los días de mi vida” Pues solo así
podremos servirle. Como dijo nuestro amado Mesías Yeshua: “Felices los de
limpio corazón, porque ellos verán a Dios”.
אברהם בן יעקב
Año Hebreo 5780
sábado, 12 de febrero de 2022
sábado, 5 de febrero de 2022
PARASHA 20 - 5777 / El juicio propio y los Urim ve-Tumim del Mashiaj
COMENTARIO DE LA PORCIÓN SEMANAL
Parashá 19 / Tetzave
5777
Éxodo 27:20-30:10
El juicio propio y
los Urim ve-Tumim del Mashiaj
Esta semana estudiamos la Parasha Tetzave (mandaras) donde vemos que se nos
habla acerca de las funciones del Cohen Gadol Aharon (Sumo Sacerdote), el
hermano de Moshé que debía ministrar a Di-s y su presencia en favor de todo el
pueblo de Israel. Moshé era él profeta, y sin duda mayor en estatura espiritual
que Aharón, pero Aharon era el mediador más importante de todo el oficio
sacerdotal, de todo el pueblo de Israel. Es decir, era el hombre sobre el que
recaían más mandamientos de la Torá, más que Moshé incluso, desde el punto de
vista de la Torá, él era el hombre más “separado” de los “separados”: Hakodesh
HaKodashim.
Por lo que cada vez, que
analizamos la figura del Cohen Gadol, en la vida de Aharón, en realidad
analizamos proféticamente hablando la vida del Cohen Gadol celestial, como lo
dice la Torá: ”Moshe hizo tal como le fue mostrado”, lo cual nos muestra que si
vio un Mishkan (Tabernaculo) celestial, también vio un Cohen Gadol Celestial,
el cual según la carta a los Hebreos, es Yeshuá el Mesías:
“y fue declarado por Dios sumo
sacerdote según el orden de Melquisedec” (Hebreos 5:10)
Es asombrosamente hermoso que
si analizamos la vida del Cohen Gadol y sus funciones, también nos
encontraremos con la vida y las enseñanzas de nuestro amado Mesías Yeshuá
que es el Cohen Hagadol celestial, según el orden de Mequisedec. Nos dice la
Tora:
“Aarón llevara los nombres de
los hijos de Israel en el pectoral del Juicio sobre su corazón al entrar al
santuario. Sera por memorial perpetuo delante de Dios”. (Shemot – Ex 28:29)
Este pequeño versículo, nos
trae a memoria algunas de las enseñanzas de nuestro amado Rabino Yeshua, cuando
camino entre los de su pueblo Israel:
Cada vez que un Israelita
necesitaba un consejo, se acercaba al Cohen Gadol, quien llevaba los Urim
ve-Tumim sobre el pectoral. Sobre las piedras del pectoral estaban grabadas las
letras del alfabeto hebreo, en la forma de los nombres de las 12 tribus. Cuando
la persona hacia su pregunta. Los Urim ve-Tumim iluminaban las letras que
deletreaban la respuesta y la persona podía ver el consejo brillando delante de
sus ojos. (Ioma Masejet 73b)
Sin embargo los Urim ve-Tumim
se perdieron en la destrucción del primer templo. Es decir de forma temporal
perdimos el consejo que había en tan tremenda revelación y acercamiento de la
respuesta divina, pero cuando se revelo entre nosotros el Cohen Gadol
celestial, ya no tuvimos que esperar más otra vez el consejo de los Urim
ve-Tumim, pues él mismo nos dio las directrices para saber cómo conducirnos con
cada una de sus enseñanzas. Hoy al mirar las letras de la Torá, con las
enseñanzas de Yeshuá, podemos ver también como se iluminan estas letras
hebreas, saltando de nuestras escrituras frente a nuestros ojos, mostrándonos
la misericordia del consejo divino, solo debemos aprender a leer con
sinceridad.
El Cohen Gadol llevaba el
pectoral sobre el corazón, lo cual nos muestra que el juicio y el consejo de la
Torá deben sentarse en el corazón. De él mana la vida dijo el Rey Shlomo. Y
como enseño nuestro amado Mesías Yeshuá, es ahí donde se gestan nuestros
pecados: “robos, malos pensamientos, adulterios, asesinatos, etc”. La persona
que espera ser guiada y conducida por los consejos del Urim ve-Tumin
celestiales, que están dentro de las enseñanzas de la Torá de nuestro amado
Mesías Yeshuá, debe pedir a Di.s en suplicas y en ruegos íntimos e
individuales, que limpie su corazón de toda maldad, y así ser un buen
recipiente del consejo del Eterno.
Por lo que para poder
despertar un consejo apropiado, legítimo y sincero, la persona debe auto
enjuiciarse primero, ¿Cómo se logra esto?, se hace a través de la tefila
(oración a solas con HaShem). Pues cuando la persona logra hablarle a su
creador con verdad y sinceridad, entonces emana de él una inmerecida provisión
de perdón. Como la enseñanza de nuestro amado Mesías Yeshuá, cuando nos conto
acerca del “publicano” que decía: “Se propició a mí que soy pecador” en contra
posición el Fariseo que oraba diciendo: “gracias te doy por no ser como este
publicano pecador, doy mis diezmos y hago toda la Torá”. En la justificación
¿Cuál de los dos fue perdonado? Pregunto Yeshuá. Nuestro Rabino Yeshuá nos
dice: “el que oro con humildad y verdad”. Lo mismo sucede en el caso de aquel
que lleva el auto-juicio en la tefila ante Di.s, pidiéndole con verdad que él
se apiade de su alma, y que le perdone de su pecado.
El corazón es el sitio de los
amores caídos, el amor por lo malo, por lo inmoral, por las cosas prohibidas.
La persona lleva a esos pecados, por tener un mal juicio, lo cual la lleva a
una mala decisión. Sin embargo, si la persona se hiciera un auto juicio,
sinceramente, e hiciere un juicio análisis profundo de sus acciones, meditando
en el camino de su vida, que ha elegido en su corazón, tal como está
representado por el pectoral del Cohen Gadol que esta sobre el corazón, entones
lograría la rectificación de esos malos juicios internos que lo llevaron a
pecar, logrando el perdón de Di-s, por medio de la teshuva (arrepentimiento) y
volviendo a recibir las enseñanzas de los Urim ve-Tumim del Mashiaj Yeshuá.
Shalom en el Cohen Gadol
Yeshuá HaMashiaj.
Parasha 20 - 5774 / Tetsave - La investiruda de Aharon y la llenura del espíritu de santidad
Parashá 20 / Teruma
5774
Éxodo 27:20-30:10
La investidura
de Aharon y la llenura del espíritu de santidad
Esta semana
estudiamos la porción “Tetzave” (Mandaras). La cual nos habla entre otras
cosas, acerca de la investidura Aharon, el Cohen Hagadol (Sumo sacerdote). En
ella leemos como la Torá de forma muy detallada define cómo debía ser el
atuendo del Cohen Hagadol, detalles como el color del manto, el material con el
que será hecho, los accesorios que lo acompañaran. Nos dice la bendita Torá:
En Éxodo
28:31-32 está escrito:
“Harás
asimismo el manto del efod todo de lana azul. La abertura para la cabeza estará
doblada hacia dentro; alrededor de la abertura habrá un borde de labor de
tejedor, como la abertura de un coselete será, no se romperá.”
Cada vez que
la Torá detalla algo de forma especial, o lo repite en varias ocasiones, es
porque en realidad es de mucha importancia que lo aprendamos y lo estudiemos ya
que el Mesías se encuentra de forma profunda en esos pasajes. La Tora no es un
libro de mera información, es la palabra de Hashem, y cada detalle, hasta el
más mínimo detalle es todo un universo de sabiduría. De ahí que la investidura
del Cohen Hagadol sea un anuncio profético de aquello que habría de suceder en
el futuro, y de aquello que existe en el cielo.
Lo primero que
se debe señalar, es que en realidad cada cosa ordenada por el Eterno a Moshé
respecto del Mishkan, es una especie de imitación terrenal y limitada de un
modelo celestial y eterno. Es por eso que la Torá nos dice:
“Y mira que
hagas según el diseño que te ha sido mostrado en el monte.”(Shemot25:40)
Es decir que
las vestiduras del Cohen Hagadol son copia de un diseño celestial Eterno. Esto
es muy interesante, por varias razones, una de ellas es la siguiente:
La primera es
que en el mundo celestial no hay espacio de tiempo, como lo hay en el mundo
terrenal. Es decir, para nuestro amado Di-s no hay “tiempo” “pasado” “presente”
“futuro”, para él todo simplemente “fue” “es” y “será” todo al mismo tiempo,
sin la necesidad de espacio. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Si Moshé hizo todo
conforme a un diseño, a quien vio Moshe vestido de Cohen Hagadol celestial?
Tenemos entonces que hay un sacerdocio celestial, que es el origen del
terrenal. Ambos son “verdaderos” en el sentido de que ambos cumplen su función,
pero solo el celestial es Eterno. Tenemos además que el sacerdocio celestial siendo
el origen del sacerdocio terrenal, vendrá a manifestarse en nuestro tiempo
terrenal, por sencilla deducción, a sustituir el sacerdocio terrenal, como está
escrito en las cartas de los emisarios de Yeshua, de forma muy interesante:
“Así que si él
estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes que
presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es copia y
sombra de las cosas celestiales, tal como Moshé fue advertido por Elohim cuando
estaba a punto de erigir el tabernáculo; pues, dice él: Mira, haz todas las
cosas CONFORME AL MODELO QUE TE FUE MOSTRADO EN EL MONTE.” (Hebreos 8:1-5)
Todo lo que
hoy vemos y tocamos en este mundo tiene un límite y un tiempo determinado. Pero
lo que no se ve, lo que es de origen celestial, a sido creado para tener exi
stencia eterna, como está escrito:
“Al no poner
nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque
las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”
(2 Corintios 4:18)
Todas las
cosas creadas en el mundo terrenal son una copia verdadera, legal, valida del
modelo celestial que le fuera mostrado a Moshé. Es decir, las cosas creadas en
el mundo celestial no van en desmedro de las cosas creadas en el mundo
terrenal. Asi sucedió con las vestiduras del primer Cohen Hagadol terrenal, que
uso vestiduras sagradas conforme al modelo que Moshe vio del Cohen Hagadol
celestial.
Tenemos por
tanto que hay dos santuarios, ambos son creaciones verdaderas de Hashem, cada
uno en el estado en el que fue creado, celestial o terrenal, pero el celestial
es el origen todas las cosas. Como está escrito:
“Porque no
entró Mashíaj en el santuario hecho de mano, figura del verdadero.”
(Hebreos 9:24ª)
“el
más amplio y más perfecto tabernáculo” (Hebreos 9:11b)
Ahora bien, si
las vestiduras del Cohen Hagadol terrenal, son una copia de las vestiduras del
Cohen Hagadol Celestial, también lo es la investidura del terrenal, respecto de
la investidura del celestial. Es decir; Cuando Aharon, como Cohen Hagadol
terrenal, tomo las vestiduras de su ministerio y se coloco el efod azul, y fue
revestido del poder de lo alto, así también el Cohen Hagadol celestial tomaría
sus vestiduras celestiales y sería lleno del poder de lo alto.
En otras
palabras, cuando Aharon se puso sus vestidos de sumo sacerdote, y fue ungido
Cohen Hagadol, estaba anunciando proféticamente la investidura de un sumo
sacerdote eterno y celestial, suyo servicio no tiene fin que sería investido no
solo con vestiduras celestiales, sino que con toda la plenitud de la deidad.
Nos dicen las
escrituras:
“Miren cuán
bueno y cuán agradable es que los hermanos vivan en armonía. Es como aceite
fino sobre la cabeza que descendía hasta la barba, la barba de Aharón, que
descendía hasta el ruedo de su vestidura; como el rocío del Jermón que
desciende sobre las montañas de Tsiyón. Allí ordenó YHVH la bendición, la vida
eterna. (Tehilim – Salmos 133:2-3)
Este pasaje de
los Salmos es de gran contenido profético y mesiánico: Se nos cuenta cómo es que
en “la unidad y en la armonía de los hermanos” está relacionada con la unción
del Cohen Hagadol. El aceite que descendía por las barbas de Aharón, hasta sus
vestiduras, es una sombra profética del ungimiento del Cohen Hagadol Celestial
(El Mesías Yeshua) y la llenura del espíritu santo de la congregación que es su
cuerpo. La figura profética es clara y es la siguiente:
Aharón sumo
sacerdote terrenal, es figura del sumo sacerdote celestial, por lo cual: Su
ungimiento terrenal es figura del ungimiento celestial. El aceite usado en la
cabeza de Aharón representa a la unción o llenura del espíritu santo que caería
sobre el sumo sacerdote celestial.
Las vestiduras
del sumo sacerdote terrenal ungidas por el aceite de la unción, representan
también al cuerpo del Mesías “investido” de la misma unción que él recibiese en
el momento de su ungimiento celestial. Yeshua es la cabeza (las barbas de
Aharón) y la congregación es su cuerpo, como está escrito:
“y él es la
cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de
entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” (Colosenses 1:18)
El óleo
mesiánico iba a caer en Tsión, en Yerushalayim, sobre los hermanos que vivirían
juntos en armonía, y así sucedió, fue en Yerushalayim donde se derramo.
Tal cual el
ungimiento del Cohen Hagadol se relaciona con la unidad y la armonía de los
hermanos, así también, el ungimiento del Cohen Hagadol Celestial, de nuestro
amado Mesías Yeshua, ocurrió cuando los hermanos estaban todos juntos y
unánimes. Como está escrito:
“Al llegar el
día de [la Fiesta de] las Semanas, estaban todos reunidos en un mismo
lugar” (Hechos 2:1)
Un dato
importante acerca de las vestiduras del Cohen Hagadol, es que sobre sus hombros
debía llevan una piedra de onice en cada uno de ellos, con los nombres de los
hijos de Israel. Como está escrito en la bendita Torá:
“Y tomarás dos
piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel” seis
de los nombres en una piedra, y los seis nombres restantes en la otra piedra,
según el orden de su nacimiento.” (Shemot 28:9)
En una piedra
estaban los nombres Reuvén, Shimón, Leví, Yehudá, Dan y Naftalí. En la otra
piedra Gad, Asher, Yisajar, Zvulún, Yosef y Binyamín. Esto significa que había
25 letras en cada piedra, 50 letras en las dos, el numero 50 representa mucho
para nosotros según lo que estamos analizando. Nuestro amado Mesías Yeshuá,
según está documentado en los escritos de sus shelijim (emisarios) estuvo
después de su resurrección 40 días compartiendo con sus talmidim (discípulos),
el día 41 ascendió al cielo para cumplir su función sacerdotal, pero solo después
de 10 días pudo ser iniciado en el servicio sacerdotal, es decir en total
Yeshuá después de su resurrección demoro 50 días en ser ungido como Cohen
Hagadol Celestial. El mismo número de letras que hay en las piedras de onice
que debe llevar el atuendo del Cohen Hagadol – Tambien es el mismo número de la
cuenta del “omer”, que son los 50 días que la Torá ordena contar desde el
primer día de la semana después de Pesaj, para celebrar la fiesta de las
semanas. Pero lo más interesante, sin duda es que luego de haber ascendido,
durante 10 días Yeshuá espero el cumplimiento de todas las cosas, y la llegada
de la fiesta de “Shavuot” (Semanas) para ser investido del poder de lo alto. Si
cada letra corresponde a un día, vemos como la letra número 41 corresponde al
primer día en el cielo. Esa letra es la primera del nombre Yosef, la yud, que
tiene el valor 10. En ese día cuando Mashiaj ben Yosef entró en el cielo empezó
el proceso de su glorificación y luego consagración como sumo sacerdote. Cuando
aquello sucedió, entonces, su cuerpo que es la congregación, también fue
partícipe de ese derramamiento de unción de ruaj HaQodesh (espíritu del Santo)
y finalmente fueron preparados para toda obra y servicio dentro del sacerdocio
celestial, cuyo trabajo trasciende los mundos. Por lo cual, cuando un creyente
es lleno del espíritu de santidad, está siendo incluido en el servicio
sacerdotal celestial de Yeshuá que es según el orden eterno de Melquisedec,
como está escrito:
“De la misma
manera, el Mesías no se glorificó a sí mismo para hacerse sumo sacerdote, sino
que lo glorificó el que le dijo: HIJO MÍO ERES TU, YO TE HE ENGENDRADO HOY
(habla de la resurrección); como también dice en otro pasaje: TÚ ERES SACERDOTE
PARA SIEMPRE SEGÚN EL ORDEN DE MALKI-TSEDEK. El Mesías, en los días de su
carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que
podía librarle de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente; y aunque
era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció; y habiendo sido hecho perfecto,
vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen, siendo
constituido por Elohim sumo sacerdote según el orden de Malki-Tsedek.” (Hebreos
4:14)
“Teniendo,
pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Elohim, retengamos
nuestra fe.” (Hebreos 4:14)
Una vez que
Yeshuá nuestro amado Mesías “fue engendrado” por el Padre, a través del poder
de la resurrección, luego de estar durante muchos días con sus discípulos
mientras esperaba los días de la fiesta señalada del Eterno, donde finalmente
él seria investido del poder de lo alto, habiendo trascendido los cielos, se
coloco las vestiduras del cohen hagadol celestial, y hasta el día de hoy, esa
es su función en los cielos.
Es por esa
razón, que la Torá nos da tantos detalles de la vestidura del Cohen, cada
detalle, está relacionada con el Mesías Yeshuá. Hoy solo comentamos uno de esos
tantos detalles, como cuando Yeshuá fue ungido con la unción celestial, su
cuerpo que es la congregación, también fue lleno del Ruaj HaQodesh. Está
escrito que habiendo subido a las alturas dio dones a los hombres, y todo por
el mismo espíritu, entiéndase también unción sacerdotal:
“Por esto
dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad* y dio dones a los
hombres. Pero esto de que subió, ¿qué quiere decir, a menos que hubiera
descendido también a las partes más bajas de la tierra? El que descendió es el
mismo que también ascendió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.
Y él mismo constituyó a unos Enviados, a otros profetas, a otros proclamadores
de la Buena Noticia, y a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a
los consagrados para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo del
Mashíaj”(Efesios 4:8-12)
También está
escrito:
“Ahora bien,
hay diversos dones; pero el espíritu es el mismo” (1Corintios 12:4)
De aquí
entonces la importancia de que el servicio terrenal a Hashem que préstamos, se
realice en conciencia de que somos parte de un sacerdocio celestial y eterno.
Todos los dones espirituales tienen un lugar dentro del Mishkan celestial, pues
todos los ministerios y dones han sido creados en ese mundo, con tal de
preparar a los santos y edificar el cuerpo del Mesías Yeshuá y la congregación
del Cohen Hagadol celestial.
Es evidente,
por lo tanto, y con Torá en mano podemos asegurar que SÍ existe la llenura o
“bautismo” (mejor inmersión) del Ruaj HaQodesh. Esta inmersión en el espíritu
santo, le da todas las herramientas al hijo del Eterno para ser un verdadero
“adorador” en “espíritu y en verdad”, como está escrito en Juan 4:21-24:
“Yeshúa le
dice: Mujer, créeme; la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén
adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo
que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora viene, y
ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en
verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren. Elohim es
espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad.” (Iojanan
– Juan 4:21-24)
El contexto de
esta respuesta, nos muestra que en realidad Yeshua se está refiriendo a la
adoración sacerdotal. Es decir: “Ustedes dicen que se debe ofrecer sacrificios
(adorar) allá y nosotros acá” parafraseando para poder explicarnos mejor. Los
verdaderos adoradores que le buscan en espíritu y en verdad, no adoraran “ni
aquí, ni alla”, sino que siendo participes de un sacerdocio celestial, podrán
adorar al Padre a través de la vía del Cohen Hagadol Celestial.
Tenemos de
nuestro amado Mesías Yeshuá, la transmisión de una hermosa promesa del Padre,
“Ruaj HaQodesh” - dicha promesa se va cumpliendo cada vez que un alma cree
sinceramente y se arrepiente de sus malas sendas para dedicarse toda su vida al
servicios de Hashem, como está escrito:
“Yo a la
verdad os sumerjo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí
es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; El os
sumergirá en el Espíritu de santidad y con fuego.” (Matitiya -Mateo 3:11)
Iojanan el
inmersor (Juan el Bautista) había profetizado la existencia de una inmersión
celestial de carácter espiritual. Pero está llenura del Ruaj HaQodesh, no fue
entregada en Israel por ningún creyente hasta después de 50 días de la resurrección
de Yeshua el Mesías, cuando él recibiese su unción e iniciación sacerdotal,
como está escrito:
“Y en el
último día, el gran día de la fiesta, Yeshúa puesto en pie, exclam ó en alta
voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí
según dice la Escritura, de lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua
viva. Pero él decía esto del Espíritu, que los que habían creído en él habían
de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Yeshúa aún no
había sido glorificado.” (Iojanan 7:37.39)
Una de las
cosas que más hemos dejado por el “intelectualismo religioso” son las
experiencias espirituales, entre ellas, la más importante de todas, la llenura
o inmersión del Ruaj HaQodesh. Una congregación que busca el mejor camino, debe
procurar primeros dos cosas: La inmersión en las aguas en el nombre de Yeshuá y
la llenura del espíritu santo de sus miembros. Así de esa manera estarán
capacitados con dones y ministerios, que del mismo cielo les han sido conferidos
para participar del sacerdocio celestial y eterno del Cohen HaGadol Yeshua
HaMashiaj.
Si el Cohen
Hagadol lleva a toda la Kahal de Israel en sus hombros y en su pectoral,
también los creyentes en Yeshuá que han sido revestidos de lo alto, llevaran en
sus ropas los nombres de los miembros de la congregación de Yeshuá, para orar e
interceder por ellos, como hasta el día de hoy Yeshuá lo hace por nosotros. Si
tenemos tal conciencia de servicio a Hashem, obtendremos el fin de todo, que
los dones que hemos recibido no sean mal usados, sino que usados con mucho
temor y responsabilidad, pues en el Mesías hemos sido confirmados, de modo que
ningún don nos falte para el crecimiento de toda la congregación de los santos.
אברהם בן יעקב
Año Hebreo
5780
PARASHA N°20 TETZAVÉ 5780 / YESHUA EL COHEN GADOL ETERNO
Parashá 20 / Teruma
5774
Éxodo 27:20-30:10
YESHUA EL
COHEN GADOL ETERNO.
Shabat Shalom Javerim:
בס״ד - Bs”D –
con la ayuda del cielo - estamos estudiando esta semana la parashá Tetzavé (mandaras). En
esta oportunidad me gustaría que pudiésemos comentar el siguiente versículo de
nuestra bendita Torá:
“Entonces harás que se acerque a ti, de
entre los hijos de Israel, tu hermano Aharón, y con él sus hijos, para que me
sirvan como sacerdotes: Aharón, con Nadav y Avihú, Elazar e Itamar, hijos de
Aharón” (Shemot 28:1)
Según la carta a los Hebreos, todo lo que HaShem ordeno en el tabernáculo
terrenal, no es más que una sobra del lo que es el tabernáculo celestial. Esto
quiere decir, que tal como había un cohen gadol terrenal, hay en el mundo celestial
un cohen gadol (sumo sacerdote) que a sido ungido para siempre, a diferencia
del cohen terrenal, cuyo servicio tenia un principio y un fin, pues siendo un
servicio terrenal, está sujeto al tiempo, y al espacio. Pero no sucede así con
el cohen gadol celestial, él administra una “kehuna” (sacerdocio) eterno.
Así está escrito en los Tehilim, y en los escritos mesiánicos:
“HaShem ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para
siempre según el orden de Malki-Tsedek.” (Tehilim 110:4)
En Hebreos 5:10 está escrito:
“siendo constituido por Dios sumo sacerdote según el orden
de Malki-Tsedek.”
En Hebreos 6:19b-20 está escrito:
“detrás del velo, donde Yeshúa entró por nosotros como
precursor, hecho, según el orden de Malki-Tsedek, sumo sacerdote para
siempre.”
Existe una opinión dentro del Judaísmo, de que HaShem nunca a
requerido mediadores, deja de tener contundencia, cuando leemos que es en la
misma Torá, donde HaShem se provee de mediadores. Pues eso eran los Cohanim.
Mediadores, y el cohen gadol terrenal, el mediador más santo de todos, que tenia
la misión de presentar pueblo delante de HaShem, y lograr que los pecados de
todo Israel sean perdonados. Eso es claramente una mediación, de otro modo, no
existiría toda la administración sacerdotal en las escrituras, y el hombre simplemente
se podría conectar con Dios, bendito es él.
En este mismo sentido, es que el linaje humano requería de un
sacerdote LeOlam (para siempre). Que pudiese compadecerse de nosotros, como escrito
en la carta a los hebreos: “Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda
compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.”,
para presentar a toda la humanidad, gracias a su mediación, como una ofrenda
grata de almas que han sido lavadas y perdonadas, convertidas en una nueva
criatura.
Esto quiere decir, que HaShem, cree y tiene un plan, y ese plan es
que: El ser humano puede ser salvado y regenerado, y luego formado para
transformarse en un hombre a la imagen del Mesías. Y esto es posible gracias a
la mediación de aquel que se convirtió en cohen gadol para siempre.
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre
Dios y los hombres, Yeshua el Mesías, hombre” (Hebreos 4:15)
Esto es sumamente transcendental que lo afirmemos: El Mesías tiene
una kehuna leolam (un sacerdocio eterno). Y es tan importante que lo tengamos
claro, pues si el día mañana se levanta el un Beit Hamikdash en Ierushalaim, no
podríamos disponer de esa kehuna, pues nosotros hemos sido lavados, perdonados,
y purificados, por la mediación del cohen celestial. Leamos detenidamente lo
que nos dice, el siguiente pasaje de la carta a los Hebreos:
“Ahora bien, el punto principal de lo que
se ha dicho es éste: tenemos tal sumo sacerdote, el cual se ha sentado a la
diestra del trono de la Majestad en los cielos, como ministro
del santuario y del tabernáculo verdadero, que el Señor erigió, no el hombre. Porque todo sumo sacerdote
está constituido para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual es
necesario que éste también tenga algo que ofrecer. Así que, si él estuviera
sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes que presentan
las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es copia y sombra de
las cosas celestiales, tal como Moshé fue advertido por Dios cuando estaba
a punto de erigir el tabernáculo; pues, dice él: Mira, haz todas las cosas
CONFORME AL MODELO QUE TE FUE MOSTRADO EN EL MONTE.”
De este pasaje aprendemos lo siguiente:
Yeshua es ministro del santuario y del tabernáculo VERDADERO.
¿Quiere decir que el Mishkan era un santuario falso? No de ninguna manera. Lo
que se nos está diciendo es que el Mishkan terrenal es una copia, de lo
original (verdadero). Pues la misma Torá dice, que HaShem le ordeno a Moshé: “Y
mira que hagas según el diseño que te ha sido mostrado en el monte.” (Shemot
25:40). Es decir, Moshé, para la construcción del tabernáculo en el desierto,
para las vestimentas de Aharón, y los demás cohanim, para todos los utensilios,
tales como la Menora, o el arca, y mucho más, se basó en la visión de un
santuario verdadero, original, que es el santuario del cual Yeshua fue constituido
en cohen gadol eterno. Por lo tanto, ¿Qué necesidad tendríamos de una administración
terrenal nuevamente? Lógicamente, la existencia en el futuro, como lo dicen las
escrituras, de un tercer y ultimo templo, no anulá el sacerdocio eterno y
celestial del Mesías Yeshuá. Por lo que, a su tiempo debido, veremos como es que
las cosas irán tomando el curso profético correspondiente y todo encajara, para
recibir finalmente del cielo, al Mesías Yeshua, como Rey Sacerdote de todo
Israel.
El concepto del “tabernáculo verdadero”
en relación con: “Los cuales sirven a lo que es copia”, ambas expresiones
de la carta a los hebreos, nos viene a enseñar que el tabernáculo celestial es
lo que está oculto, velado a los ojos humanos, pero que es en realidad lo
original, lo estable, y que permanece para siempre. Las cosas que se ven todas
pasarán como está escrito: “al no
poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque
las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” (2
Corintios 4:18). Por lo cual, la kehua del Mesías Yeshua, estando hoy oculta a
nuestros ojos, pero revelada en nuestros corazones, por el ruaj de santidad, es
la que a Eternidad nos lleva.
Hay quienes esperan la construcción del
Tercer Templo, y claro, será importante para efectos proféticos, y de
cumplimiento de las profecías, pero no olvidemos, lo que carta a los hebreos
nos dice: “el más amplio y más perfecto tabernáculo” (Hebreos 9:11). Hay
una Kehuna más amplia que la terrenal, que perdona TODOS LOS PECADOS, y que
además salva a todo ser humano que tenga fe en Yeshua como su señor y salvador,
¿Qué sistema de sacerdocio podía ofrecer tal nivel de acercamiento a Dios?
Ninguno, pero el sacerdocio de Yeshua nos acercó a Dios, nos amó primero, y nos
hizo hijos y parte de un pueblo santo de reyes y sacerdotes. Bendito sea HaShem
por su plan redentor. Amén.
“Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote
que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe.”
(Hebreos 4:14)
אברהם בן יעקב
Año Hebreo
5780
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