viernes, 18 de febrero de 2022

PARASHA 21 KI TISA 5780 / TODO COMIENZA EN EL CORAZÓN

COMENTARIO DE LA PORCIÓN SEMANAL DE LA TORÁ
Parashá 21 / Ki Tisa 5780
Éxodo 30:11 – 34:35

TODO COMIENZA EN EL CORAZÓN.

Shabat Shalom Javerim: 

בס״ד - Bs”D – con la ayuda del cielo - estamos estudiando esta semana la parashá Ki Tisa (cuando cuentes).  En esta oportunidad me gustaría que pudiésemos comentar el siguiente versículo de nuestra bendita Torá:

“Y Yo, he aquí que he asignado con él a Aholiab, hijo de Ajisamaj, de la tribu de Dan; y en el corazón de todo sabio de corazón he puesto sabiduría” (Shemot/Éxodo 31:6 – versión Rashí)

Nuestro versículo nos relata respecto de los que serían ayudantes de Betzalel en la construcción del Mishnkan: Aholiab hijo de Ajisamaj, y otros más, que no especifica su nombre, pero que queda claro que existen, dentro de la expresión del versículo que analizamos:

“Y en el corazón de todo sabio de corazón, he puesto sabiduría”…

De aquí nos podríamos formular la siguiente pregunta que nos servirá para el desarrollo de nuestro comentario:

HaShem puso sabiduría en el corazón de los sabios, ¿luego, si les da sabiduría siendo sabios, quien, y como obtuvieron la sabiduría original que les permitió ser elegidos en la construcción del Mishkan, para luego asignarles más sabiduría?

Es decir, así tal cual, HaShem eligió a sabios de corazón, y les dio sabiduría.
Y está es la parashá de la semana que comentamos; Que todo comienza en el corazón. Las personas que fueron elegidas ya habían desarrollado un trabajo interno, gracias al cual fueron llamados: “sabios de corazón”. El premio de ese esfuerzo y trabajo interno, que sin duda está lleno de abnegaciones y limites, y lleno de acciones buenas, fue un lugar de importancia en la cooperación de la construcción del Mishkan.

Podemos resumir que quien trabaja con su corazón, para hacer de él uno sabio. Será tomado en cuenta por los cielos para desarrollar el trabajo del reino de Dios en la tierra. Pues Dios busca obreros, “ya que la mies es mucha, y los obreros pocos”. ¿Sera entonces, que son pocos los de sabio corazón y por eso no hay muchos obreros para el inmenso trabajo espiritual que existe en el mundo? Y la respuesta a esa pregunta es obvia: Son pocos los sabios de corazón, por lo tanto, pocos los obreros.

El trabajo interno, la maduración de las cualidades de la persona, son tareas tan dejadas de lado, pues se les asigna un valor menos importante en relación con otras áreas, también importantes, y que, sin embargo, se pudiese prescindir un momento de ellas, para primero abordar la más importante de las áreas del ser humano: EL CORAZÓN.

Todos quieren estudiar las “leyes” (halajot) y saber mucho más, para luego cumplir con los mandamientos a cabalidad, lo cual es fabuloso. Todos quieren investigar y profundizar sobre los “secretos” (kabbala) de la Torá, para comprender el origen del universo y como es que HaShem gobierna el mundo espiritual, lo cual es sin duda muy elevador. Pero no todos se interesan por estudiar el “MUSAR”, la disciplina interna que les permita corregir sus corazones, y asignarles sabiduría, porque no es una labor fácil, y mucho menos popular. Ya que el área del corazón es el lugar donde residen todas las buenas y malas acciones de una persona.

Por está razón es que nuestro Mesías Yeshua dijo: “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:19)

La Torá contiene muchas referencias a estas obligaciones de carácter interno del hombre, como los mandamientos del corazón, que se cumplen primero con el corazón. Pues como dijimos al principio, todo COMIENZA POR EL CORAZÓN. Veamos algunas referencias de nuestra bendita Torá:

“Tales flecos os servirán para que, cuando los veáis, os acordéis de todos los mandamientos de YHVH y los cumpláis, y no sigáis el impulso de vuestro corazón ni de vuestros ojos, tras el cual os prostituís” (Bemidbar 15:39)

El versículo nos habla primero de un ámbito externo, que es el uso de los tzitziot (flecos), los cuales, al verlos, la persona podría recordar los mandamientos. Allí nace la obligación interna, desde que la Torá dice: “Os acordéis”, para luego decir: “y no sigáis el impulso de vuestro corazón”. Para mostrarnos, lo que dijo nuestro amado Mesías Yeshua, que todo lo malo del hombre está en su corazón. Pero que, sin embargo, si la persona trabaja desde adentro “recordando”, como lo es en el caso de este mandamiento, podrá cumplir los mandamientos, y así finalmente dominar el mal impulso de su corazón, obteniendo como resultado la EDUCACIÓN DEL CORAZÓN. A este corazón educado, es lo que la torá llama: “SABIOS DE CORAZÓN”. Y son ellos, quienes finalmente hacen la obra del eterno en la tierra, y construyen o trabajan en el Mishkan celestial, bajo el sacerdocio de Yeshua el cohen gadol.

Veamos otros ejemplos:

“Perfecto serás delante de YHVH tu Dios” (Debarim/Deuteronomio 18:13)

El versículo nos trae a colación una de las palabras mas inalcanzables para nosotros los seres humanos: “perfección”. Pero que, según la Torá, el hombre puede llegar a lograr la perfección (al modo de la Torá), si primero comienza a EDUCAR AL CORAZÓN. Esta perfección, no tiene que ver una vida intachable, 100% sin errores, lo cual es imposible. Sino que tiene que ver, con esa capacidad que HaShem le dio al hombre de ir más allá en el camino de la bondad, de solo hacer lo correcto, para hacer lo que es perfecto. Como cuando nuestro Mesías enseñaba diciendo: “Y cualquiera que te obligue a ir un kilómetro, ve con él dos” (Mateo 5:41). Lo correcto es que le ayudes con su carga, a tu enemigo, o a tu amigo, lo cual es más fácil, y que lo acompañes a cierta distancia, eso es correcto. Pero lo que es perfecto, es que hagas por él, por tu amigo, y cuanto más si es tu enemigo, mucho más de lo que él esperaba que tu hicieras por él. No solo cargues por él un kilometro su carga, ve con él dos. Es ahí cuando la persona cumple el aspecto interno de la Torá, y es perfecto para HaShem su Dios, como lo dice la Torá, y finalmente logra EDUCAR AL CORAZÓN.

¿Recuerdan cuando el joven rico hablo con a Yeshua? Luego de que el joven respondiera con un sí a la observancia de varios mandamientos. Yeshua le respondió, pero algo te falta: “Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; entonces vienes y me sigues” (Mateo 10:21) Pero él joven se fue triste, pues era dueño de muchos vienes, continua el versículo, para afirmar la idea de que en el corazón del Joven no había tanto amor por la Torá y los mandamientos, como él decía en el comienzo de su interacción con Yeshua, sino que un profundo apego a lo material, lo cual es un gran impedimento, sobre todo en este siglo actual, para limpiar el corazón y finalmente educarlo, y hacer de él un sabio corazón.

Todo comienza por el corazón. Mientras más trabajemos en él, más sabiduría tendremos, mas educados estaremos en hacer el bien, y menos posibilidades tendremos de fallar a nuestro Dios y a su Torá. Que esta sea nuestra plegaria diaria; “Ayúdame HaShem a limpiar mi corazón, a educarlo, e inclínalo al bien, todos los días de mi vida” Pues solo así podremos servirle. Como dijo nuestro amado Mesías Yeshua: “Felices los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”.

אברהם בן יעקב
Año Hebreo 5780

Parasha Ki tisah- shemot 30:11 - 33:23 - Rab Yosef Bare

 


sábado, 5 de febrero de 2022

PARASHA 20 - 5777 / El juicio propio y los Urim ve-Tumim del Mashiaj



COMENTARIO DE LA PORCIÓN SEMANAL
Parashá 19 / Tetzave 5777
Éxodo 27:20-30:10

El juicio propio y los Urim ve-Tumim del Mashiaj

Esta semana estudiamos la Parasha Tetzave (mandaras) donde vemos que se nos habla acerca de las funciones del Cohen Gadol Aharon (Sumo Sacerdote), el hermano de Moshé que debía ministrar a Di-s y su presencia en favor de todo el pueblo de Israel. Moshé era él profeta, y sin duda mayor en estatura espiritual que Aharón, pero Aharon era el mediador más importante de todo el oficio sacerdotal, de todo el pueblo de Israel. Es decir, era el hombre sobre el que recaían más mandamientos de la Torá, más que Moshé incluso, desde el punto de vista de la Torá, él era el hombre más “separado” de los “separados”: Hakodesh HaKodashim.

Por lo que cada vez, que analizamos la figura del Cohen Gadol, en la vida de Aharón, en realidad analizamos proféticamente hablando la vida del Cohen Gadol celestial, como lo dice la Torá: ”Moshe hizo tal como le fue mostrado”, lo cual nos muestra que si vio un Mishkan (Tabernaculo) celestial, también vio un Cohen Gadol Celestial, el cual según la carta a los Hebreos, es Yeshuá el Mesías:

“y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec” (Hebreos 5:10)

Es asombrosamente hermoso que si analizamos la vida del Cohen Gadol y sus funciones, también nos encontraremos con la vida y las enseñanzas de  nuestro amado Mesías Yeshuá que es el Cohen Hagadol celestial, según el orden de Mequisedec. Nos dice la Tora:

“Aarón llevara los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del Juicio sobre su corazón al entrar al santuario. Sera por memorial perpetuo delante de Dios”. (Shemot – Ex 28:29)

Este pequeño versículo, nos trae a memoria algunas de las enseñanzas de nuestro amado Rabino Yeshua, cuando camino entre los de su pueblo Israel:

Cada vez que un Israelita necesitaba un consejo, se acercaba al Cohen Gadol, quien llevaba los Urim ve-Tumim sobre el pectoral. Sobre las piedras del pectoral estaban grabadas las letras del alfabeto hebreo, en la forma de los nombres de las 12 tribus. Cuando la persona hacia su pregunta. Los Urim ve-Tumim iluminaban las letras que deletreaban la respuesta y la persona podía ver el consejo brillando delante de sus ojos. (Ioma Masejet 73b)

Sin embargo los Urim ve-Tumim se perdieron en la destrucción del primer templo. Es decir de forma temporal perdimos el consejo que había en tan tremenda revelación y acercamiento de la respuesta divina, pero cuando se revelo entre nosotros el Cohen Gadol celestial, ya no tuvimos que esperar más otra vez el consejo de los Urim ve-Tumim, pues él mismo nos dio las directrices para saber cómo conducirnos con cada una de sus enseñanzas. Hoy al mirar las letras de la Torá, con las enseñanzas de Yeshuá, podemos ver también como se iluminan estas letras hebreas, saltando de nuestras escrituras frente a nuestros ojos, mostrándonos la misericordia del consejo divino, solo debemos aprender a leer con sinceridad.

El Cohen Gadol llevaba el pectoral sobre el corazón, lo cual nos muestra que el juicio y el consejo de la Torá deben sentarse en el corazón. De él mana la vida dijo el Rey Shlomo. Y como enseño nuestro amado Mesías Yeshuá, es ahí donde se gestan nuestros pecados: “robos, malos pensamientos, adulterios, asesinatos, etc”. La persona que espera ser guiada y conducida por los consejos del Urim ve-Tumin celestiales, que están dentro de las enseñanzas de la Torá de nuestro amado Mesías Yeshuá, debe pedir a Di.s en suplicas y en ruegos íntimos e individuales, que limpie su corazón de toda maldad, y así ser un buen recipiente del consejo del Eterno. 

Por lo que para poder despertar un consejo apropiado, legítimo y sincero, la persona debe auto enjuiciarse primero, ¿Cómo se logra esto?, se hace a través de la tefila (oración a solas con HaShem). Pues cuando la persona logra hablarle a su creador con verdad y sinceridad, entonces emana de él una inmerecida provisión de perdón. Como la enseñanza de nuestro amado Mesías Yeshuá, cuando nos conto acerca del “publicano” que decía: “Se propició a mí que soy pecador” en contra posición el Fariseo que oraba diciendo: “gracias te doy por no ser como este publicano pecador, doy mis diezmos y hago toda la Torá”. En la justificación ¿Cuál de los dos fue perdonado? Pregunto Yeshuá. Nuestro Rabino Yeshuá nos dice: “el que oro con humildad y verdad”. Lo mismo sucede en el caso de aquel que lleva el auto-juicio en la tefila ante Di.s, pidiéndole con verdad que él se apiade de su alma, y que le perdone de su pecado.  

El corazón es el sitio de los amores caídos, el amor por lo malo, por lo inmoral, por las cosas prohibidas. La persona lleva a esos pecados, por tener un mal juicio, lo cual la lleva a una mala decisión. Sin embargo, si la persona se hiciera un auto juicio, sinceramente, e hiciere un juicio análisis profundo de sus acciones, meditando en el camino de su vida, que ha elegido en su corazón, tal como está representado por el pectoral del Cohen Gadol que esta sobre el corazón, entones lograría la rectificación de esos malos juicios internos que lo llevaron a pecar, logrando el perdón de Di-s, por medio de la teshuva (arrepentimiento) y volviendo a recibir las enseñanzas de los Urim ve-Tumim del Mashiaj Yeshuá.

Shalom en el Cohen Gadol Yeshuá HaMashiaj.

Parasha 20 - 5774 / Tetsave - La investiruda de Aharon y la llenura del espíritu de santidad




COMENTARIO DE LA PORCIÓN SEMANAL
Parashá 20 / Teruma 5774
Éxodo 27:20-30:10

La investidura de Aharon y la llenura del espíritu de santidad

Esta semana estudiamos la porción “Tetzave” (Mandaras). La cual nos habla entre otras cosas, acerca de la investidura Aharon, el Cohen Hagadol (Sumo sacerdote). En ella leemos como la Torá de forma muy detallada define cómo debía ser el atuendo del Cohen Hagadol, detalles como el color del manto, el material con el que será hecho, los accesorios que lo acompañaran. Nos dice la bendita Torá:

En Éxodo 28:31-32 está escrito:

“Harás asimismo el manto del efod todo de lana azul. La abertura para la cabeza estará doblada hacia dentro; alrededor de la abertura habrá un borde de labor de tejedor, como la abertura de un coselete será, no se romperá.”

Cada vez que la Torá detalla algo de forma especial, o lo repite en varias ocasiones, es porque en realidad es de mucha importancia que lo aprendamos y lo estudiemos ya que el Mesías se encuentra de forma profunda en esos pasajes. La Tora no es un libro de mera información, es la palabra de Hashem, y cada detalle, hasta el más mínimo detalle es todo un universo de sabiduría. De ahí que la investidura del Cohen Hagadol sea un anuncio profético de aquello que habría de suceder en el futuro, y de aquello que existe en el cielo.

Lo primero que se debe señalar, es que en realidad cada cosa ordenada por el Eterno a Moshé respecto del Mishkan, es una especie de imitación terrenal y limitada de un modelo celestial y eterno. Es por eso que la Torá nos dice:
  
“Y mira que hagas según el diseño que te ha sido mostrado en el monte.”(Shemot25:40)

Es decir que las vestiduras del Cohen Hagadol son copia de un diseño celestial Eterno. Esto es muy interesante, por varias razones, una de ellas es la siguiente:

La primera es que en el mundo celestial no hay espacio de tiempo, como lo hay en el mundo terrenal. Es decir, para nuestro amado Di-s no hay “tiempo” “pasado” “presente” “futuro”, para él todo simplemente “fue” “es” y “será” todo al mismo tiempo, sin la necesidad de espacio. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Si Moshé hizo todo conforme a un diseño, a quien vio Moshe vestido de Cohen Hagadol celestial? Tenemos entonces que hay un sacerdocio celestial, que es el origen del terrenal. Ambos son “verdaderos” en el sentido de que ambos cumplen su función, pero solo el celestial es Eterno. Tenemos además que el sacerdocio celestial siendo el origen del sacerdocio terrenal, vendrá a manifestarse en nuestro tiempo terrenal, por sencilla deducción, a sustituir el sacerdocio terrenal, como está escrito en las cartas de los emisarios de Yeshua, de forma muy interesante:

“Así que si él estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es copia y sombra de las cosas celestiales, tal como Moshé fue advertido por Elohim cuando estaba a punto de erigir el tabernáculo; pues, dice él: Mira, haz todas las cosas CONFORME AL MODELO QUE TE FUE MOSTRADO EN EL MONTE.” (Hebreos 8:1-5)

Todo lo que hoy vemos y tocamos en este mundo tiene un límite y un tiempo determinado. Pero lo que no se ve, lo que es de origen celestial, a sido creado para tener exi stencia eterna, como está escrito:

“Al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” (2 Corintios 4:18)

Todas las cosas creadas en el mundo terrenal son una copia verdadera, legal, valida del modelo celestial que le fuera mostrado a Moshé. Es decir, las cosas creadas en el mundo celestial no van en desmedro de las cosas creadas en el mundo terrenal. Asi sucedió con las vestiduras del primer Cohen Hagadol terrenal, que uso vestiduras sagradas conforme al modelo que Moshe vio del Cohen Hagadol celestial.

Tenemos por tanto que hay dos santuarios, ambos son creaciones verdaderas de Hashem, cada uno en el estado en el que fue creado, celestial o terrenal, pero el celestial es el origen todas las cosas. Como está escrito:

“Porque no entró Mashíaj en el santuario hecho de mano, figura del verdadero.” (Hebreos 9:24ª)

“el más amplio y más perfecto tabernáculo” (Hebreos 9:11b)

Ahora bien, si las vestiduras del Cohen Hagadol terrenal, son una copia de las vestiduras del Cohen Hagadol Celestial, también lo es la investidura del terrenal, respecto de la investidura del celestial. Es decir; Cuando Aharon, como Cohen Hagadol terrenal, tomo las vestiduras de su ministerio y se coloco el efod azul, y fue revestido del poder de lo alto, así también el Cohen Hagadol celestial tomaría sus vestiduras celestiales y sería lleno del poder de lo alto.

En otras palabras, cuando Aharon se puso sus vestidos de sumo sacerdote, y fue ungido Cohen Hagadol, estaba anunciando proféticamente la investidura de un sumo sacerdote eterno y celestial, suyo servicio no tiene fin que sería investido no solo con vestiduras celestiales, sino que con toda la plenitud de la deidad.

Nos dicen las escrituras:

Miren cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos vivan en armonía. Es como aceite fino sobre la cabeza que descendía hasta la barba, la barba de Aharón, que descendía hasta el ruedo de su vestidura; como el rocío del Jermón que desciende sobre las montañas de Tsiyón. Allí ordenó YHVH la bendición, la vida eterna. (Tehilim – Salmos 133:2-3)

Este pasaje de los Salmos es de gran contenido profético y mesiánico: Se nos cuenta cómo es que en “la unidad y en la armonía de los hermanos” está relacionada con la unción del Cohen Hagadol. El aceite que descendía por las barbas de Aharón, hasta sus vestiduras, es una sombra profética del ungimiento del Cohen Hagadol Celestial (El Mesías Yeshua) y la llenura del espíritu santo de la congregación que es su cuerpo. La figura profética es clara y es la siguiente:

Aharón sumo sacerdote terrenal, es figura del sumo sacerdote celestial, por lo cual: Su ungimiento terrenal es figura del ungimiento celestial. El aceite usado en la cabeza de Aharón representa a la unción o llenura del espíritu santo que caería sobre el sumo sacerdote celestial.

Las vestiduras del sumo sacerdote terrenal ungidas por el aceite de la unción, representan también al cuerpo del Mesías “investido” de la misma unción que él recibiese en el momento de su ungimiento celestial. Yeshua es la cabeza (las barbas de Aharón) y la congregación es su cuerpo, como está escrito:

“y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” (Colosenses 1:18)

El óleo mesiánico iba a caer en Tsión, en Yerushalayim, sobre los hermanos que vivirían juntos en armonía, y así sucedió, fue en Yerushalayim donde se derramo.

Tal cual el ungimiento del Cohen Hagadol se relaciona con la unidad y la armonía de los hermanos, así también, el ungimiento del Cohen Hagadol Celestial, de nuestro amado Mesías Yeshua, ocurrió cuando los hermanos estaban todos juntos y unánimes. Como está escrito:

“Al llegar el día de [la Fiesta de] las Semanas, estaban todos reunidos en un mismo lugar” (Hechos 2:1)

Un dato importante acerca de las vestiduras del Cohen Hagadol, es que sobre sus hombros debía llevan una piedra de onice en cada uno de ellos, con los nombres de los hijos de Israel. Como está escrito en la bendita Torá:

“Y tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel” seis de los nombres en una piedra, y los seis nombres restantes en la otra piedra, según el orden de su nacimiento.” (Shemot 28:9)

En una piedra estaban los nombres Reuvén, Shimón, Leví, Yehudá, Dan y Naftalí. En la otra piedra Gad, Asher, Yisajar, Zvulún, Yosef y Binyamín. Esto significa que había 25 letras en cada piedra, 50 letras en las dos, el numero 50 representa mucho para nosotros según lo que estamos analizando. Nuestro amado Mesías Yeshuá, según está documentado en los escritos de sus shelijim (emisarios) estuvo después de su resurrección 40 días compartiendo con sus talmidim (discípulos), el día 41 ascendió al cielo para cumplir su función sacerdotal, pero solo después de 10 días pudo ser iniciado en el servicio sacerdotal, es decir en total Yeshuá después de su resurrección demoro 50 días en ser ungido como Cohen Hagadol Celestial. El mismo número de letras que hay en las piedras de onice que debe llevar el atuendo del Cohen Hagadol – Tambien es el mismo número de la cuenta del “omer”, que son los 50 días que la Torá ordena contar desde el primer día de la semana después de Pesaj, para celebrar la fiesta de las semanas. Pero lo más interesante, sin duda es que luego de haber ascendido, durante 10 días Yeshuá espero el cumplimiento de todas las cosas, y la llegada de la fiesta de “Shavuot” (Semanas) para ser investido del poder de lo alto. Si cada letra corresponde a un día, vemos como la letra número 41 corresponde al primer día en el cielo. Esa letra es la primera del nombre Yosef, la yud, que tiene el valor 10. En ese día cuando Mashiaj ben Yosef entró en el cielo empezó el proceso de su glorificación y luego consagración como sumo sacerdote. Cuando aquello sucedió, entonces, su cuerpo que es la congregación, también fue partícipe de ese derramamiento de unción de ruaj HaQodesh (espíritu del Santo) y finalmente fueron preparados para toda obra y servicio dentro del sacerdocio celestial, cuyo trabajo trasciende los mundos. Por lo cual, cuando un creyente es lleno del espíritu de santidad, está siendo incluido en el servicio sacerdotal celestial de Yeshuá que es según el orden eterno de Melquisedec, como está escrito:

“De la misma manera, el Mesías no se glorificó a sí mismo para hacerse sumo sacerdote, sino que lo glorificó el que le dijo: HIJO MÍO ERES TU, YO TE HE ENGENDRADO HOY (habla de la resurrección); como también dice en otro pasaje: TÚ ERES SACERDOTE PARA SIEMPRE SEGÚN EL ORDEN DE MALKI-TSEDEK. El Mesías, en los días de su carne, habiendo ofrecido oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas al que podía librarle de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente; y aunque era Hijo, aprendió obediencia por lo que padeció; y habiendo sido hecho perfecto, vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen, siendo constituido por Elohim sumo sacerdote según el orden de Malki-Tsedek.” (Hebreos 4:14)

“Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Elohim, retengamos nuestra fe.” (Hebreos 4:14)

Una vez que Yeshuá nuestro amado Mesías “fue engendrado” por el Padre, a través del poder de la resurrección, luego de estar durante muchos días con sus discípulos mientras esperaba los días de la fiesta señalada del Eterno, donde finalmente él seria investido del poder de lo alto, habiendo trascendido los cielos, se coloco las vestiduras del cohen hagadol celestial, y hasta el día de hoy, esa es su función en los cielos.

Es por esa razón, que la Torá nos da tantos detalles de la vestidura del Cohen, cada detalle, está relacionada con el Mesías Yeshuá. Hoy solo comentamos uno de esos tantos detalles, como cuando Yeshuá fue ungido con la unción celestial, su cuerpo que es la congregación, también fue lleno del Ruaj HaQodesh. Está escrito que habiendo subido a las alturas dio dones a los hombres, y todo por el mismo espíritu, entiéndase también unción sacerdotal:

“Por esto dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad* y dio dones a los hombres. Pero esto de que subió, ¿qué quiere decir, a menos que hubiera descendido también a las partes más bajas de la tierra? El que descendió es el mismo que también ascendió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos Enviados, a otros profetas, a otros proclamadores de  la Buena Noticia, y a otros pastores y maestros, a fin de capacitar a los consagrados para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo del Mashíaj”(Efesios 4:8-12)

También está escrito:
  
“Ahora bien, hay diversos dones; pero el espíritu es el mismo” (1Corintios 12:4)

De aquí entonces la importancia de que el servicio terrenal a Hashem que préstamos, se realice en conciencia de que somos parte de un sacerdocio celestial y eterno. Todos los dones espirituales tienen un lugar dentro del Mishkan celestial, pues todos los ministerios y dones han sido creados en ese mundo, con tal de preparar a los santos y edificar el cuerpo del Mesías Yeshuá y la congregación del Cohen Hagadol celestial.

Es evidente, por lo tanto, y con Torá en mano podemos asegurar que SÍ existe la llenura o “bautismo” (mejor inmersión) del Ruaj HaQodesh. Esta inmersión en el espíritu santo, le da todas las herramientas al hijo del Eterno para ser un verdadero “adorador” en “espíritu y en verdad”, como está escrito en Juan 4:21-24:

“Yeshúa le dice: Mujer, créeme; la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que le adoren. Elohim es espíritu, y los que le adoran deben adorarle en espíritu y en verdad.” (Iojanan – Juan 4:21-24)

El contexto de esta respuesta, nos muestra que en realidad Yeshua se está refiriendo a la adoración sacerdotal. Es decir: “Ustedes dicen que se debe ofrecer sacrificios (adorar) allá y nosotros acá” parafraseando para poder explicarnos mejor. Los verdaderos adoradores que le buscan en espíritu y en verdad, no adoraran “ni aquí, ni alla”, sino que siendo participes de un sacerdocio celestial, podrán adorar al Padre a través de la vía del Cohen Hagadol Celestial.

Tenemos de nuestro amado Mesías Yeshuá, la transmisión de una hermosa promesa del Padre, “Ruaj HaQodesh” - dicha promesa se va cumpliendo cada vez que un alma cree sinceramente y se arrepiente de sus malas sendas para dedicarse toda su vida al servicios de Hashem, como está escrito:

“Yo a la verdad os sumerjo con agua para arrepentimiento, pero el que viene detrás de mí es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle las sandalias; El os sumergirá en el Espíritu de santidad y con fuego.” (Matitiya -Mateo 3:11)

Iojanan el inmersor (Juan el Bautista) había profetizado la existencia de una inmersión celestial de carácter espiritual. Pero está llenura del Ruaj HaQodesh, no fue entregada en Israel por ningún creyente hasta después de 50 días de la resurrección de Yeshua el Mesías, cuando él recibiese su unción e iniciación sacerdotal, como está escrito:

“Y en el último día, el gran día de la fiesta, Yeshúa puesto en pie, exclam ó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí según dice la Escritura, de lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva. Pero él decía esto del Espíritu, que los que habían creído en él habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Yeshúa aún no había sido glorificado.” (Iojanan 7:37.39)

Una de las cosas que más hemos dejado por el “intelectualismo religioso” son las experiencias espirituales, entre ellas, la más importante de todas, la llenura o inmersión del Ruaj HaQodesh. Una congregación que busca el mejor camino, debe procurar primeros dos cosas: La inmersión en las aguas en el nombre de Yeshuá y la llenura del espíritu santo de sus miembros. Así de esa manera estarán capacitados con dones y ministerios, que del mismo cielo les han sido conferidos para participar del sacerdocio celestial y eterno del Cohen HaGadol Yeshua HaMashiaj.

Si el Cohen Hagadol lleva a toda la Kahal de Israel en sus hombros y en su pectoral, también los creyentes en Yeshuá que han sido revestidos de lo alto, llevaran en sus ropas los nombres de los miembros de la congregación de Yeshuá, para orar e interceder por ellos, como hasta el día de hoy Yeshuá lo hace por nosotros. Si tenemos tal conciencia de servicio a Hashem, obtendremos el fin de todo, que los dones que hemos recibido no sean mal usados, sino que usados con mucho temor y responsabilidad, pues en el Mesías hemos sido confirmados, de modo que ningún don nos falte para el crecimiento de toda la congregación de los santos.

אברהם בן יעקב
Año Hebreo 5780

PARASHA N°20 TETZAVÉ 5780 / YESHUA EL COHEN GADOL ETERNO


COMENTARIO DE LA PORCIÓN SEMANAL DE LA TORÁ
Parashá 20 / Teruma 5774
Éxodo 27:20-30:10

YESHUA EL COHEN GADOL ETERNO.

Shabat Shalom Javerim: 

בס״ד - Bs”D – con la ayuda del cielo - estamos estudiando esta semana la parashá Tetzavé (mandaras).  En esta oportunidad me gustaría que pudiésemos comentar el siguiente versículo de nuestra bendita Torá:

“Entonces harás que se acerque a ti, de entre los hijos de Israel, tu hermano Aharón, y con él sus hijos, para que me sirvan como sacerdotes: Aharón, con Nadav y Avihú, Elazar e Itamar, hijos de Aharón” (Shemot 28:1)

Según la carta a los Hebreos, todo lo que HaShem ordeno en el tabernáculo terrenal, no es más que una sobra del lo que es el tabernáculo celestial. Esto quiere decir, que tal como había un cohen gadol terrenal, hay en el mundo celestial un cohen gadol (sumo sacerdote) que a sido ungido para siempre, a diferencia del cohen terrenal, cuyo servicio tenia un principio y un fin, pues siendo un servicio terrenal, está sujeto al tiempo, y al espacio. Pero no sucede así con el cohen gadol celestial, él administra una “kehuna” (sacerdocio) eterno.

Así está escrito en los Tehilim, y en los escritos mesiánicos:

“HaShem ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Malki-Tsedek.” (Tehilim 110:4)

En Hebreos 5:10 está escrito:

“siendo constituido por Dios sumo sacerdote según el orden de Malki-Tsedek.”

En Hebreos 6:19b-20 está escrito:

“detrás del velo, donde Yeshúa entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Malki-Tsedek, sumo sacerdote para siempre.”

Existe una opinión dentro del Judaísmo, de que HaShem nunca a requerido mediadores, deja de tener contundencia, cuando leemos que es en la misma Torá, donde HaShem se provee de mediadores. Pues eso eran los Cohanim. Mediadores, y el cohen gadol terrenal, el mediador más santo de todos, que tenia la misión de presentar pueblo delante de HaShem, y lograr que los pecados de todo Israel sean perdonados. Eso es claramente una mediación, de otro modo, no existiría toda la administración sacerdotal en las escrituras, y el hombre simplemente se podría conectar con Dios, bendito es él.

En este mismo sentido, es que el linaje humano requería de un sacerdote LeOlam (para siempre). Que pudiese compadecerse de nosotros, como escrito en la carta a los hebreos: “Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotrospero sin pecado.”, para presentar a toda la humanidad, gracias a su mediación, como una ofrenda grata de almas que han sido lavadas y perdonadas, convertidas en una nueva criatura.

Esto quiere decir, que HaShem, cree y tiene un plan, y ese plan es que: El ser humano puede ser salvado y regenerado, y luego formado para transformarse en un hombre a la imagen del Mesías. Y esto es posible gracias a la mediación de aquel que se convirtió en cohen gadol para siempre.

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Yeshua el Mesías, hombre” (Hebreos 4:15)

Esto es sumamente transcendental que lo afirmemos: El Mesías tiene una kehuna leolam (un sacerdocio eterno). Y es tan importante que lo tengamos claro, pues si el día mañana se levanta el un Beit Hamikdash en Ierushalaim, no podríamos disponer de esa kehuna, pues nosotros hemos sido lavados, perdonados, y purificados, por la mediación del cohen celestial. Leamos detenidamente lo que nos dice, el siguiente pasaje de la carta a los Hebreos:

“Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es éste: tenemos tal sumo sacerdote, el cual se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, como ministro del santuario y del tabernáculo verdadero, que el Señor erigió, no el hombre. Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual es necesario que éste también tenga algo que ofrecer. Así que, si él estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es copia y sombra de las cosas celestiales, tal como Moshé fue advertido por Dios cuando estaba a punto de erigir el tabernáculo; pues, dice él: Mira, haz todas las cosas CONFORME AL MODELO QUE TE FUE MOSTRADO EN EL MONTE.”

De este pasaje aprendemos lo siguiente:

Yeshua es ministro del santuario y del tabernáculo VERDADERO. ¿Quiere decir que el Mishkan era un santuario falso? No de ninguna manera. Lo que se nos está diciendo es que el Mishkan terrenal es una copia, de lo original (verdadero). Pues la misma Torá dice, que HaShem le ordeno a Moshé: “Y mira que hagas según el diseño que te ha sido mostrado en el monte.” (Shemot 25:40). Es decir, Moshé, para la construcción del tabernáculo en el desierto, para las vestimentas de Aharón, y los demás cohanim, para todos los utensilios, tales como la Menora, o el arca, y mucho más, se basó en la visión de un santuario verdadero, original, que es el santuario del cual Yeshua fue constituido en cohen gadol eterno. Por lo tanto, ¿Qué necesidad tendríamos de una administración terrenal nuevamente? Lógicamente, la existencia en el futuro, como lo dicen las escrituras, de un tercer y ultimo templo, no anulá el sacerdocio eterno y celestial del Mesías Yeshuá. Por lo que, a su tiempo debido, veremos como es que las cosas irán tomando el curso profético correspondiente y todo encajara, para recibir finalmente del cielo, al Mesías Yeshua, como Rey Sacerdote de todo Israel.

El concepto del “tabernáculo verdadero” en relación con: “Los cuales sirven a lo que es copia”, ambas expresiones de la carta a los hebreos, nos viene a enseñar que el tabernáculo celestial es lo que está oculto, velado a los ojos humanos, pero que es en realidad lo original, lo estable, y que permanece para siempre. Las cosas que se ven todas pasarán como está escrito:  al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” (2 Corintios 4:18). Por lo cual, la kehua del Mesías Yeshua, estando hoy oculta a nuestros ojos, pero revelada en nuestros corazones, por el ruaj de santidad, es la que a Eternidad nos lleva.

Hay quienes esperan la construcción del Tercer Templo, y claro, será importante para efectos proféticos, y de cumplimiento de las profecías, pero no olvidemos, lo que carta a los hebreos nos dice: “el más amplio y más perfecto tabernáculo” (Hebreos 9:11). Hay una Kehuna más amplia que la terrenal, que perdona TODOS LOS PECADOS, y que además salva a todo ser humano que tenga fe en Yeshua como su señor y salvador, ¿Qué sistema de sacerdocio podía ofrecer tal nivel de acercamiento a Dios? Ninguno, pero el sacerdocio de Yeshua nos acercó a Dios, nos amó primero, y nos hizo hijos y parte de un pueblo santo de reyes y sacerdotes. Bendito sea HaShem por su plan redentor. Amén.

“Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Yeshúa, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe.” (Hebreos 4:14)

אברהם בן יעקב
Año Hebreo 5780

Rab Yosef Barel - Parasha tetzaveh 15 adar 5781

 


Parashat Teruma - Yeshua el mishkan de Dios entre nosotros - Rab Yosef Barel