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sábado, 13 de junio de 2015

¿Es bíblica la idea de que todo debe ser bíblico?


Hace varios años atrás en el Cristianismo, pensaba que cualquier idea teológica, o conducta, ya sea esta religiosa o no religiosa, debía sí o sí tener un sustento en la biblia o por lo menos inferirse de ella. Sin embargo, a raíz de la pregunta de un lector, quise tratar este tema, de forma un poco más detallada. Ya que en cierto punto, esto es cierto: Cada idea, opinión, conducta religiosa o no religiosa, y sobre todo creencias, deben tener un sustento en la BIBLIA. Y cuando digo Biblia, me refiero a todo el Tanaj (A.T.), en el caso de los judíos no creyentes en Yeshuá, y también me refiero al "NT" en el caso de los Judíos que creemos que Yeshuá es el Mesías.

Por una parte es cierto que nuestras creencias y nuestra forma de vivir, deben tener un sustento BÍBLICO literal, o por lo menos, inferirse de las escrituras. No obstante esto, no siempre será así. Pues, puede ocurrir que,  ciertas creencias o conductas nuestras, no tengan un respaldo literal en la Biblia, y ni siquiera puedan por si solas inferirse de las escrituras y aún así estar totalmente aprobadas por la verdad. Por lo que nos veríamos en un problema, si creemos que todo debe estar en la Biblia.  
Ahora bien, en sentido contrario, la misma BIBLIA nos muestra que es bíblico pensar que no todo lo que está en la BIBLIA es bíblico.  ¿Me va siguiendo? Veamos un ejemplo sencillo que está en las escrituras del "Nuevo Testamento".

Leemos en el libro de Judas en el verso 9:

"Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo,  disputando con él por el cuerpo de Moisés,  no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él,  sino que dijo:  El Señor te reprenda" (Judas verso 9)

Esta creencia sobre la disputa del cuerpo de Moisés, escrita en el nuevo testamento, no tiene ninguna base literal en el ANTIGUO TESTAMENTO (Hablo en términos Cristianos para hacerme entender). No existe tal pasaje en la Torá que nos relate este asunto, que está detallado en el escrito de Judas. Luego todo el cristianismo cree, basado en este versículo que si hubo tal disputa por el cuerpo de Moisés, entre el Diablo y el Arcángel Miguel, aunque esta misma creencia no tenga ningún respaldo bíblico literal.

Ahora bien, en que se baso Judas, el escritor de esta carta para detallar tal suceso, de tal envergadura, y  de hace tantos miles de años atrás? Sin duda alguna, su base fue no la Biblia o Tanaj Hebreo, si no que la tradición oral de Israel. Es decir, aquello que no aprendió en el texto de la Torá, lo aprendieron de forma oral, a los pies de su maestro. Vemos entonces la gran importancia y validez que le dieron los alumnos de Yeshuá, a la tradición oral de Israel, que no dudaron en transmitir sus enseñanzas.

Los primeros alumnos de Yeshuá, confiaban en la tradición oral de su Pueblo Israel y no la habían desechado del todo (como nos dijeron en la religión cristiana), y confiados en esa tradición, podían enseñar a las demás iglesias de la diáspora, acerca de detalles que no están en la Biblia.
Otro ejemplo de esto, es el que está escrito en el libro de la profecía de Apocalipsis, donde leemos lo siguiente:

"Pero tengo unas pocas cosas contra ti:  que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam,  que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel,  a comer de cosas sacrificadas a los ídolos,  y a cometer fornicación" (Apocalipsis 2:14)

Leemos en el versículo de Apocalipsis, que el profeta Bilam, enseñaba a Balac a poner tropiezo a los hijos de Israel, a cometer pecados de índole sexual e idolatría. Pero esto no está detallado en ninguna parte de las escrituras de los 5 libros de la Torá, y tampoco se lee en todo el Tanaj Hebreo. El Mesías, que es el que está enviando estas palabras a la congregación de Pergamo, tenía información no registrada en la BIBLIA, y aún así la está usando para transmitir un mensaje a este remanente que se habia desviado de las sanas conductas de la Torá. Lo cual también nos muestra que nuestro amado Mesías Yeshuá, está de acuerdo con la idea bíblica, de que no todo necesariamente debe ser bíblico, o dicho de otra forma, no todo lo que está en la biblia es bíblico.

Pero ya que estamos hablando de como el Mesías usa en la profecía de Apocalipsis, información extra-bíblica, veamos otro ejemplo, donde el Mesías está de acuerdo con una conducta que no tiene asidero en la letra de la Torá y aún así la aprueba:

"Ay de vosotros,  escribas y fariseos,  hipócritas!  porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino,  y dejáis lo más importante de la ley:  la justicia,  la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer,  sin dejar de hacer aquello". (Mateo 23:23)

Los Fariseos estaban diezmando "menta y eneldo", pero estas cosas no están exigidas para el diezmo en la letra de la Torá. Si usted se da el tiempo de estudiar el tema, no hallara dichos productos como una exigencia del diezmo de la Torá. Aún así, el Mesías está de acuerdo con ellos diciéndoles: "Esto era necesario hacer (no dejar la justicia, la misericordia, la fe), sin dejar de hacer aquello" Es decir, sin dejar de diezmar la "menta y el eneldo", a pesar de que estos productos no están exigidos en la Torá como parte del diezmo bíblico.

Si revisamos en el judaísmo, nos daremos cuenta, que incluso basados en la Tanaj Hebrea, podríamos responder a la pregunta del enunciado diciendo: "No es necesario que todo lo que hacemos, pensamos, o creemos este respaldado en la BIBLIA, ya que las mismas escrituras, nos dan testimonios literales de asuntos que no tuvieron ningún respaldo en la Biblia, y aún así son y fueron tomados como reales, basados en la tradición del Pueblo de Israel, y en la autoridad que la misma Torá le dio a los Rabinos para elaborar leyes respecto de los mandamientos de la Torá"

Es nuestro trabajo por lo tanto, comenzar a madurar en el estudio de las escrituras, y aceptar que cuando la biblia no tiene respuestas dentro del texto, si podremos hallar respuestas, en las  estructuras, principios, historias, y enseñanzas, que se derivan de la tradición oral del Pueblo Judío, de quienes el Rabino Pablo de Tarso dijo: "Les fue confiada la palabra de Dios"

Shalom en el Mesías.

lunes, 23 de marzo de 2015

El día en que el Eterno será uno



Rashí el gran comentarista de la Torá, dice respecto del pasaje del Shema, escrito en el Sefer Devarim/Dt. 6:4: “Esta declaración significa que El Eterno que ahora es nuestro Dios, pero que ahora no es el Dios de todas las naciones, en el futuro, será “UNO”, como está escrito en los profetas: “Porque en aquel entonces yo transformare a las naciones, para que expresen en un lenguaje claro, y así todos invoquen el nombre del Eterno” (Tzafaniá-Sofonias 3:9)

Asimismo está escrito fue dicho por el profeta: “HaShem será rey sobre toda la tierra. En aquel día HaShem será uno, y uno su nombre” (Zejaria 14:9)

Lo cual implica que en el presente HaShem no es el rey de la tierra, pues no todos los humanos aceptan el yugo de su reinado, aunque en un sentido alto él es Juez y Rey de la tierra, pues sus juicios y designios se hacen tangibles todos los días y en cada momento, en un sentido más literal, su reinado se presentara en el futuro de forma literal, con el rey Mesías, el hijo de David. También entendemos del pasaje del profeta Zejariá, que HaShem en la forma en que el ser humano percibe todas las cosas, no logra ser uno, sino que muchos. De ahí la existencia de tantas formas espirituales y religiosas de entender a Di-s. Sin embargo, se nos promete que en el futuro el rey Mesías traerá una Torá tan elevada que lograra unir el pensamiento de todos los seres humanos en una sola verdad, y todos sabrán que Di-s es UNO, y que UNO es su nombre, como está escrito: “Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de HaShem, a la casa del Di-s de Yaacov; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Tsion saldrá la ley, y de Ierushalayim la palabra de HaShem” (Yeshayahu-Is. 2.2)

A pesar de que hoy las personas perciban muchos poderes: “el bien y el mal”, “Satanas y Dios”, (como si ÉL pudiese tener enemigos, lo cual es irrisorio), y tantas otras maneras de percibir el mundo, como si esta creación actuara de forma independiente del Creador, esto es solo muestra de lo que venimos afirmando, que en el futuro, está percepción ilusoria de Di-s, se acabará cuando todos claramente puedan percibir su unicidad y lo llamen por su nombre (entiéndase algo mucho más profundo que una mera pronunciación o un mero titulo). Decimos que el poder de la esencia divina depositado en el sagrado nombre de las cuatro letras (yod key vav key), finalmente se revelara a todos los hombres. Cosa que hoy no podemos entender con los sentidos nublados, y por la carencia de espiritualidad.

Hoy por hoy, tenemos la tarea de unirnos al Eterno, a través del “devekut” “apegarse” al Creador como lo exige en la Torá, y así lograr conectar con ÉL, y ese mundo celestial donde él es enteramente uno. Esto nos muestra el propósito del trabajo espiritual de todas las personas, sean judías o sean gentiles, el propósito del esfuerzo espiritual es lograr apegarse al Eterno, y ser UNO con él. Como nos enseñara Rabenu Yeshuá: “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno” (Iojanan-Juan 17:22) Esta gloria que Rabenu Yeshuá les dio a sus alumnos, y nos da aún a todos sus a sus discípulos, nos sirve como una guía para lograr el devekut con el Santo Bendito. Habría que profundizar en qué consiste esa gloria- del hebreo “kabod”, pero no es nuestro tema, aunque si cabe señalar que esa gloria en realidad es un PESO, una carga, una responsabilidad que al ser llevada con esfuerzo, la persona logrará llegar al devekut más profundo con el Creador.

La llegada del Yeshuá ben Yosef trajo consigo un gran avance en esta unidad entre Di-s y el hombre. La llegada del Mesías sufriente (Isaías 53) implicaba no solo la salvación de las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mateo 10:6), sino que además la reconciliación del ser humano, las naciones, con Di-s. Cuando la mujer Samaritana hablo con él de cómo y dónde se debía adorar, Rabenu le respondió: “Yeshuá le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre,…Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Iojanan-Jn. 4:21-23-24)

La hora había llegado, no solo se adoraría en Ierushalayim, sino que en todo lugar del mundo, donde existan adorares en espíritu y verdad, porque finalmente es lo que Dios busca, que TODOS los hombres le conozcan. Y aunque nuestro mesías aclara: “que nosotros sabemos lo que adoramos” aludiendo a los Judíos, que saben que Dios es UNO, y que “el es nuestro Dios” (Deut 6.4), ahora era el tiempo de Dios, donde Él comenzaría a revelarse al mundo para ser también el Dios de todos los que sinceramente se acercan a ÉL. Por lo que podemos decir, que si bien hay un orden: “la salvación viene de los Judios”, es decir, a través de ellos sabemos “como adorar”, ahora todas las personas tienen un libre acceso al “devekut” al servicio íntimo con el Creador. Como escribiera el Rabino Shaul de Tarso: “Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación., mediante el madero reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca” (Efesios 2:16-17)

Y no solamente la unión de ambos pueblos, sino que una unión CELESTIAL, en el mundo de la unidad, donde está el Mesías sentado a la diestra de Dios, nos hizo sentar con él, para estar unidos a Dios. Como escribiera el Rabino Shaul: “Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con el Mesías Yeshuá” (Efesios 2:6) y luego escribiría: “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en el Mesías Yeshuá. Y si vosotros sois del Mesías, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Galatas 3:28-29) 

Si nos hizo sentar en lugares celestiales con el Mesías Yeshuá, entonces todo lo que dice Rabino Shaul, en relación a la identidad de los alumnos y creyentes de las naciones, es en relación al mundo de la unidad celestial, donde no hay judío ni griego, donde no hay hombre y mujer. Es decir en él, ellos son UNA UNIDAD, la cual recibe el nombre de Pueblo e hijos de Dios. Sin embargo, sabemos que en este mundo, que no es el mundo de la unidad, sino que el mundo de la división, si hay judío y griego, y si hay hombre y mujer, y así Dios quiere que sea. Dios quiere que existan estás diferencias. Dios ama al Judío, y espera que él se una a él a través del devekut observando la Torá, y Dios ama al gentil, y espera que él se una a él a través del devekut, observando la Torá que a él le compete.

Todo este trabajo de restauración de unidad y acercamiento entre Dios y el hombre, comenzó en el Sinai, cuando Dios le dio los mandamientos a Israel, y cuando hace más de dos mil años, la vida y la muerte de Yeshuá ben Yosef, permitió la entrada de millones y millones de almas gentiles, a la fe del Dios de los Judíos, quien es también ahora, el Dios de todos los hombres, y quien en el futuro será visto claramente por todas las almas sin excepción, el día en que todos adoren al Padre en espíritu y verdad y el primer mandamiento de la Torá, el Shema Israel, tenga un alcance totalmente universal. Como está escrito:


“Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice HaShem de los ejércitos” (Malaquías 1:11)


Shalom en el Mesías.

domingo, 22 de marzo de 2015

El precepto de creer en Dios


Está escrito en nuestra bendita Torá: "Yo soy HaShem tu Dios..." Lo cual nos muestra que el principio más fundamental de las escrituras es DI-S mismo. La voluntad más perfecta del Creador, es que todas las personas, sean judías o sean de las naciones, puedan “apegarse a Di-s”, y esto solo puede comenzar cuando la persona cree que su existencia radica en que hay una existencia única y verdadera, la cual es Di-s y que solo de él dependen todas las demás “realidades”.

La persona debe creer que es Dios quien hizo los cielos, la tierra, y todo cuanto hay podemos ver, y también aquello que no podemos ver. Los rabinos nos enseñan que uno de los tres preceptos, por el cual la persona debería dar la vida, al punto de perderla, es el precepto de la creencia en Di-s. Es decir, antes de negar nuestra fe en Di-s debiésemos estar dispuestos a morir. Esto nos muestra que para los sabios judíos, y para las sagradas escrituras, el precepto de creer en Dios, es sumamente importante y profundo. Yo diría que creer en Di-s, bendito es, es la diferencia entre la vida y la muerte, es tener una vida con “emuna” (confianza en Di-s) que es infinito e limitado, o tener una vida sin “emuna”, (negando su existencia) pensando que el hombre es suficiente para resolver todos sus dilemas, y lograr su propia felicidad apoyado en que solo él es la persona que hace la única realidad comprobable. Lo cual, ya está demostrado que es un terrible error, pues más allá de toda la inteligencia del ser humano, y de sus tremendas capacidades que puede tener, el ser humano finalmente dejara de existir, y sus habilidades, inteligencia, y todo lo que tiene llegara a su término en este mundo, junto con su muerte o con alguna tragedia en vida. Pero Di-s NO, es la única existencia real, por la cual se sostienen todas las demás realidades, y la persona que cree en esto logrará finalmente trascender todas las barreras de los miedos, los temores y los problemas, pues tiene puesta su confianza en aquel que es la esencia de la vida, y la raíz suprema de todas las cosas.

La persona puede elegir vivir su vida como que Di-s no existe, alegando con sus acciones que no necesita nada de él, ignorando las señales de la vida, los sufrimientos, y reaccionando con una actitud autosuficiente a todo lo que le sucede. O bien, puede elegir vivir su vida demostrando que cree en la existencia de Di-s, y por eso, vivir haciendo un trabajo espiritual diario, apegándose al Creador, a través de las buenas acciones a los demás, a través de la tefila (oración) en privado, a través de las acciones de gracias, a través de la caridad, y de tantos medios que permitirán que logremos el fin del “Y te apagaras a ÉL” (Deuteronomio 10:20). Si la persona logra entender que no hay ninguna otra realidad que no sea Di-s: Sonidos, olores, colores, razas, lenguas, dinero y pobreza, salud y enfermedad, bien y mal. Entonces sabrá también, que sus sufrimientos y necesidades en este mundo, tienen un solo propósito. Hacer que Di-s se apegue a él y que él se apague a Di-s.

El precepto de Shemot 20:2: " Yo soy HaShem tu Dios, que te saco de la tierra de Egipto." nos sugiere que este precepto de la creencia en Di-s, no tiene que ver solamente, con "una creencia", sino que con una demostración de Di-s, y una aceptación por parte de la persona, de que Di-s "que nos saco de la tierra de Egipto" hace milagros, e INTERVIENE siempre en las realidades humanas, y no solo las realidades de los judíos, sino que en las realidades de todas las personas del mundo. La Torá dice: (Deuteronomio 04:35). "Se te ha mostrado, con el fin de conocer, que HaShem, Él es el Di-s no hay otro fuera de Él."

Shavua Tov – Buena Semana.

martes, 16 de septiembre de 2014

¿Cuál es el origen del Shema Israel?


Leemos en la primera parte del Shema: 
שמע ישראל יהוה אלהינו יהוה אחד
“Oye, Israel: Adonai nuestro Dios, Adonai uno es”

(Bendito sea el nombre de su gloriosa majestad por siempre jamás)

Y en fonética hebrea:

“Shema Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad”

(Baruj Shem Kevod Maljuto Leolam Vaed)


El origen del Shema se remonta a nuestro patriarca Iaacov. Nos cuenta el Rambam y el Talmud de Ierushalaim, que el Patriarca tenía el deseo de revelar a sus hijos, por el Ruaj HaQodesh que estaba en ese momento influenciándolo, la fecha exacta de la redención final, pero cuando los llamo a su presencia, entonces la “nevua” (profecía) y por lo tanto la shejina divina, lo abandono. Entonces Iaacov se pregunto a sí mismo, ¿porque la shejina lo había dejado?, pensó si había algo en sus hijos (idolatría) que impidiera que está manifestación gloriosa estuviera en medio de ellos, por lo que les pregunto: “¿Hijos mios: Acaso hay impureza entre ustedes, alguno que no esté conmigo en sostener la unicidad de Di,s?” Todos ellos respondieron al unisonó: “OYE ISRAEL, EL ETERNO ES NUESTRO DIOS, EL ETERNO UNO ES”, es decir; “oye lo que te decimos Israel, padre nuestro, el Eterno es nuestro Dios y el Eterno uno es”, entonces respondió el anciano a sus hijos: “Bendito sea el nombre de su gloriosa majestad por siempre jamás”. Es por eso que el pueblo de Israel, adopto decir está declaración que posteriormente tomo el carácter de mandamiento, junto con la declaración del reino eterno de Hashem, bendito es.