lunes, 2 de agosto de 2021

Parasha Reé 5779 - Cuando la bendición y la maldición conviven


Parashá 47 Reé
Deuteronomio 11:26 – 16:17
Cuando la bendición y la maldición conviven

Shalom Javerim: 

בס״ד - Bs”D – con la ayuda del cielo - estamos estudiando esta semana la parashá “Ree" (Fíjate).  En esta oportunidad me gustaría que pudiésemos comentar el siguiente versículo de nuestra bendita Torá:

“Miren que pongo hoy delante de ustedes la bendición y la maldición” (Deuteronomio – Debarim 11:26)

Este versículo de nuestra Torá, que pareciera ser tan fácil de comprender, ya que nos enseña la capacidad que tiene el hombre de elegir el bien o el mal, la bendición o la maldición, viene también a mostrarnos que la Bendición está al lado de la maldición y que la maldición está al lado de la bendición. Esto quiere decir que muchas veces todo aquello que amamos y deseamos, que consideramos una bendición, es posible que sea lo contrario, una maldición. O bien, que aquello que nosotros pensamos que es una maldición sea realmente una bendición. ¿Cómo saberlo o como filtrar correctamente para asegurarnos que lo que tenemos es una bendición, aun cuando parezca una maldición o que aquello que juramos es una bendición realmente es una maldición?

La Torá nos dice que la Bendición está sobre el monte Guerizim y la Maldición está sobre el monte Ebal. Para mostrarnos justamente esto que enseñamos: Que hay una línea de distancia entre una bendición y una maldición, y una línea de distancia entre una maldición y una bendición.

Quizás algunos ejemplos domésticos, podrían hacernos recapacitar, en cuanto a esto, y hacernos ver cuando bendecido estamos:

En cierta ocasión una persona se presento a lo de un Rab, al cual le comento la inmensa cantidad de problemas que el tenía; Tenia: 7 hijos, no podía lograr un sustento para ellos de forma constante, una es esposa con la cual últimamente solo discutía, una casa y muchas cuentas las cuales pagar. Todo esto le hacia pensar en que vivía una maldición y un tremendo infierno, le comento al rab. El rabino lo miro, y le dijo: Yo puedo entender lo que me dices, que vivas así, pero lo que no puedo entender es que creas que tener 7 hijos, sea una maldición, cuando hay parejas que ni siquiera 1 hijo tienen, o que tener una esposa sea un problema, cuando hay personas que anhelan tener un esposo o esposa, y le ruegan a HaShem por esta situación, o que sostengas que tu casa, la cual es tuya, sea un problema más, ya que hay personas que no tienen ni siquiera donde poner sus cabezas para dormir. Como vez, le dijo el Rab, lo que tu consideras una maldición, en realidad para otros es una tremenda bendición.

Respecto de esto la Torá viene a decirnos: “pongo delante de ti la bendición y la maldición”. Es muy posible que todo aquello por lo que la persona se aflige en realidad sea algo que pudiese perfectamente ser considerado como una bendición, pero el corazón poco agradecido, no le permite ver esa realidad, y termina convenciéndose de que es una maldición.

Por otra parte, la persona puede pensar que algunas cosas son una bendición y realmente son una maldición, como, por ejemplo: La persona que anhelo durante mucho tiempo tener un gran sueldo, en un excelente puesto de trabajo, en una de las mejores empresas del mundo, pero que, sin embargo, para trabajar en dicha empresa, debe sacrificar estar mas tiempo con sus hijos, su esposa, su familia, e incluso, no asistir a la sinagoga en Shabat. ¿Podría ser este tremendo puesto de trabajo una bendición? En realidad, ese codiciado puesto de trabajo a la luz de la Torá es una maldición.

¿Entonces si la maldición está al lado de la bendición y la bendición esta al lado de la maldición, cual es el objetivo de todo esto? Bendición y Maldición, Ambas, conviven y se saludan a diario y depende de la persona elegir la bendición y no la maldición. ¿Cómo lo hará? Que todas sus acciones sean en aras de la Torá, con temor al cielo. Entonces asegurara su camino, y en todo tendrá éxito.

Está escrito en los proverbios del Rey Shlomo: “Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero su final es camino de perdición”. Por esta razón es que en el “Birkat Cohanim” /“Bendición sacerdotal”, la Torá nos dice: Que HaShem te bendiga y te guarde”. Es decir primero HaShem bendice a la persona, y luego le guarda de esa bendición. Porque hay que cuidarse de que la bendición no se transforme en una maldición. Ya que esta escrito: “No sea que digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han producido esta riqueza. Mas acuérdate del Eterno tu Dios, porque Él es el que te da poder para hacer riquezas” (Debarim/Deuteronomio 8:17). Cuando HaShem bendice a la persona, ella debe cuidar, su corazón, y rogar al cielo que HaShem le ayude a guardar esa bendición, por eso dice “que te bendiga y te guarde”. Para que nunca el corazón de la persona olvide, que todo lo que tiene le a sido dado por el cielo.

אברהם בן יעקב
Año Hebreo 5779

Parashat 47 Reé - Viviendo la vida con esperanza


Parashá 47 Reé 5780
Deuteronomio 11:26 – 16:17

VIVIENDO CON ESPERANZA 

Shalom Javerim: 

בס״ד - Bs”D – con la ayuda del cielo - estamos estudiando esta semana la parashá “Ree" (Fíjate).  En esta oportunidad me gustaría que pudiésemos comentar el siguiente versículo de nuestra bendita Torá:

“Hijos sois de HaShem vuestro Dios; no os sajaréis, ni os raparéis a causa de muerto. Porque eres pueblo santo a HaShem tu Dios, y HaShem te ha escogido para que le seas un pueblo único, de entre todos los pueblos que están sobre la tierra” (Deuteronomio 14:1-2)

La porción de esta semana nos trae un versículo muy interesante del cual se desprende dos mitzvot lo taasé (mandamientos prohibitivos): La mitzvá número 476 que es la prohibición de hacerse cortes como lo hace un idolatra, y la mitzvá número 477 que es la prohibición de arrancarse los cabellos en señal de duelo. (Según el orden del sefer hajinuj).

Debemos confiar en el Eterno como un hijo confía en su Padre, de que todo lo que el Padre hace para él, y le pide que haga es para su propio beneficio. Y esto lo decimos en virtud de este precepto, de donde nacen estas prohibiciones de “hacerse cortes en el cuerpo” o “arrancarse los cabellos” por causa de un muerto, que en el fondo es causarse un sufrimiento innecesario por la pérdida de un ser querido.

En otras palabras, HaShem no quiere que veamos a la muerte como quienes la ven sin esperanza. Pensando incluso que después de esta vida no hay otra, o que el alma no tiene eternidad. Pues quien se hace daño y se causa sufrimiento a causa de la muerte de un ser amado, está perdiendo el sentido de la eternidad de las almas y ha olvidado la esperanza que nos aguarda, como escribiera el santo rabino Shaul escribió: “Pero no queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como lo hacen los demás que no tienen esperanza” (Tesalonicenses: 4:13)

El tema es entonces como podemos enfrentar un dolor tan grande como la partida de una persona a la que uno ama. ¿Cuál es la sabiduría que HaShem quiere que apliquemos?

Lo primero que la persona debe aceptar con la partida de un ser querido es que: “No somos dueños de nada, ni de nadie”. Por más que parezca que nuestros hijos son “nuestros”, y el cielo no lo permita nunca, perder la vida de uno de ellos. Es sumamente fundamental tener acceso a esta verdad, de que solo de HaShem son las almas, como está escrito: “habiendo determinado sus tiempos señalados y los límites de su habitación” (Hechos 17:26).

Es el Eterno quien ha decidido cuál es el límite de nuestra vida en este mundo. Hay un día fijado para el nacimiento de un alma, y hay otro día fijado para la “muerte” de esa persona. Lo cierto es que ni siquiera nuestra vida es nuestra, sino que solamente el tiempo que se nos entregó para vivir dentro de esta habitación que es nuestro cuerpo y el mundo en el que moramos.

Por esta razón es que debemos pensar en esta vida, como la preparación para la vida eterna, y no como aquellos que no tienen esperanzas.

Las escrituras que existen dos mundos, y nosotros nos desenvolvemos física y espiritualmente en el “olam haze” (el mundo presente). Para luego recibir el premio y la recompensa, de todo lo que hacemos en este mundo, sea bueno o malo, en el “olam haba” (el mundo que viene). Esta idea está clara en los siguientes pasajes de los escritos mesiánicos:

“Sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero” (Efesios 1:21)

“Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando” (Hebreos 2:5)

“y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero” (Hebreos 6:5)

Y esta es la enseñanza que HaShem quiere que aprendamos de los versículos que estamos comentado:

Los paganos dañaban sus cuerpos, y cortaban sus cabellos, a causa del fallecimiento de un muerto. Mostrando que su capacidad para ver la vida estaba totalmente limitada a este mundo. Pero los versículos de nuestra Torá que estamos comentando dicen lo siguiente de nosotros: “Porque eres pueblo santo a HaShem tu Dios, y HaShem te ha escogido para que le seas un pueblo único”.

Esto nos muestra que la naturaleza intrínseca del pueblo que es su santidad y elección por parte de HaShem, le da a nuestras vidas un gran sentido de la ETERNIDAD, ya que es desde la eternidad de donde nos han asignado dicha condición. Y darnos cuenta que poseemos esta santidad y elección divina, obtenemos una visión ilimitada de la vida. Y el resultado de ello, es que podemos dejar de sufrir por aquellas cosas de esta vida que nos limitan. No debemos sufrir, como aquellos que no tienen esperanza, y como aquellos que no tienen al Eterno, pues no logran ver ningún propósito en sus vidas, y solo se limitan al espacio de “lo que tengo”, “lo que no tengo”, y pensamientos similares que solo logran frustrar a la persona en este mundo.

Debemos aceptar con amor, todo lo que nos a tocado vivir en este mundo. Ya que en realidad cada cosa de la cual carecemos en este mundo, no es más que un vehículo a través del cual logramos una rectificación especial y particular para nuestra alma a fin de recibir una mejor recompensa en el mundo venidero. El rabino Shaul de tarso escribió: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con el Mesías en Di-s” (Colosenses 3:2-3)

¿Qué significa esto? Que al poner la mirada en las cosas de arriba, es decir las cosas que vienen de la eternidad (ya que hemos muerto a este mundo), logramos vivir en Él, proyectándonos espiritualmente y transcendiendo a las cosas más elementales de la vida. De este modo vencemos el sufrimiento, vivimos una vida con emuna, y finalmente logramos el sueño más deseado del hombre en este mudo; la felicidad eterna, por sobre la felicidad pasajera.

אברהם בן יעקב

http://toraetzjaim.blogspot.com/


Parashat 47 Reé 5779


Parashat Reé 5780 - Dejando la niñez espiritual




sábado, 24 de julio de 2021

Parashat 46 Ekev 5780 - ¡Quiero que HaShem me ame!

 


COMENTARIO DE LA PORCION SEMANAL DE LA TORÁ
PARASHAT 46 EKEV 5774
Deuteronomio 7:12 – 11:25

 Quiero que HaShem me ame.

 

Shalom Javerim: 

 בס״ד - Bs”D – con la ayuda del cielo - estamos estudiando esta semana la parashá “Ekev” (concecuencias).  En esta oportunidad me gustaría que pudiésemos comentar el siguiente versículo de nuestra bendita Torá:

 

וְהָיָ֣ה ׀ עֵ֣קֶב תִּשְׁמְע֗וּן אֵ֤ת הַמִּשְׁפָּטִים֙ הָאֵ֔לֶּה וּשְׁמַרְתֶּ֥ם וַעֲשִׂיתֶ֖ם אֹתָ֑ם וְשָׁמַר֩ יְהוָ֨ה אֱלֹהֶ֜יךָ לְךָ֗ אֶֽת־הַבְּרִית֙ וְאֶת־הַחֶ֔סֶד אֲשֶׁ֥ר נִשְׁבַּ֖ע לַאֲבֹתֶֽיךָ׃

וַאֲהֵ֣בְךָ֔ וּבֵרַכְךָ֖ וְהִרְבֶּ֑ךָ וּבֵרַ֣ךְ

 Y si ustedes obedecen estas reglas y las observan cuidadosamente, YHWH su Elohim mantendrá fielmente para ustedes la Alianza que hizo bajo juramento con sus padres. Él te amará y te bendecirá y te multiplicará; (Deuteronomio 7:12-13)

 ¿Quién no desea sacarle una sonrisa a HaShem? Todos en cierto momento de nuestras vidas hemos pensado en como satisfacer al Eterno, y que Él se sienta feliz con nuestra forma de ser, feliz con lo que hemos logrado, feliz porque hemos mejorado. Muchas son las situaciones de la vida en las que nosotros hemos pensado: “quizás, si hago esto, logre que HaShem se ponga contento conmigo”.

 Lógicamente hablamos en términos humanos para intentar expresar ese anhelo de nuestra alma de satisfacer al Eterno o más bien dicho, el anhelo de nosotros sentir satisfacción, cuando logramos hacer algo que sabemos con toda seguridad que HaShem está mirando con mucho agrado.

 Esta semana nuestra bendita tora nos dice: “Y Él te amará” – Lo cual puede entenderse como; “y él se agraciara contigo” o en palabras más nuestras: “estará contento con lo que eres y haces”.

 Pero al leer la Torá, tal cual está: “y él te amará”, pareciera que en ese momento no los amara. Podríamos pensar que en cierto modo HaShem estaba “sentido” con el pueblo de Israel, estoy nuevamente hablando en términos humanos, como para que podamos captar la idea que la Torá nos quiere transmitir. Y es que la verdad, la Torá nos dice que HaShem estaba muy molesto con su pueblo, pues así leemos:

“Y oyó HaShem la voz de vuestras palabras, y enojóse, y juró diciendo: No verá hombre alguno de estos de esta mala generación, la buena tierra que juré había de dar á vuestros padres” (Devarim 1:34-35)

La misión de los espías y la queja gratuita de una gran cantidad de personas, fue la gota que rebalsó el vaso de HaShem. Por lo que la sentencia fue, que no entrarían a la tierra prometida. Esto provocó una distancia entre HaShem y su pueblo. Un disgusto que no pasaría rápido de parte del Eterno. Y es que HaShem no es humano como nosotros, para hablar de “rencor”, es él un Dios perdonador. Pero la Torá quiere enseñarnos que HaShem toma distancia de los seres humanos, cuando persistimos en ciertas actitudes que él no acepta, dada la naturaleza de él, que es TODO lo que necesitamos.

La carta a los hebreos nos trae más luz aún, respecto de esta distancia que HaShem había tomado de con su pueblo. Leemos lo siguiente:

“Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me enemisté con esta generación, Y dije: Siempre divagan ellos de corazón, Y no han conocido mis caminos” (Hebreos 3:9-10)

De esto aprendemos que HaShem puede tomar distancia de nosotros, que nunca ocurra. Puede ser que a Él no le guste la forma en la que nos desenvolvemos en la vida, ¿le has preguntado a ÉL, si tú le eres agradable? ¿Has hecho el ejercicio de humildad, tan necesario, que es preguntarle al eterno: “HaShem yo te agrado”?

Vivimos todo el tiempo siendo tan autocomplacientes, que pensamos que HaShem es como uno de nosotros. Y por lo tanto se comporta como los seres humanos, y que Él no lo quiera, quizás seamos solo un “dolor de cabeza” para el Eterno. Quizas HaShem nos da todo lo que nos da por “lastima” – o en función de la misericordia divina que opera bajo el concepto de: “hace salir su sol sobre buenos y malos” - ¿Pero HaShem sabe quién soy yo? Y este es entonces el reto más importante en la vida, que seamos conocidos de ÉL y finalmente: “amados por ÉL”

Ahí tenemos a toda una generación que le hizo disgustar, de la cual HaShem se distanció, a la cual HaShem tolero, y espero por 40 años. Y aunque ya sentenciados, que no entrarían a la tierra prometida, igualmente cuido, y porque no decirlo: “como un Padre que disciplina a un hijo los trato”.

Y ahora Moshé, en medio de su discurso llama la atención de toda esa nueva generación, los que si entrarían  a la tierra prometida, reciben estas palabras del líder de Israel: “Y ÉL TE AMARA”. Dejándoles ver que a causa de sus Padres había una distancia entre el pueblo y HaShem, pero que aun así, ellos podrían acortar. Pues dicha expresión: “y él te amará” vendría a ser una consecuencia de haber obedecido al Eterno, poniendo por obra sus mandamientos, incluso aquellas cosas y detalles que parecen menos importantes.

Por esta razón es que nuestra parasha comienza diciendo: “como consecuencia de que ustedes escuchen” – haciendo el primer énfasis en “escuchar” -  esto quiere decir, en “tomar atención a los detalles” de cada mandamiento. Ya que quien cuida los detalles está demostrando amor, esfuerzo, apego, solicitud por HaShem.

¿Quién pensó que por haberse quejado el día de la misión de los espías quedaría fuera de la promesa toda una generación? ¡Nadie puso en la balanza el “detalle” de confiar y creer todo el tiempo en HaShem!.

Y es que para algunos “quejarse”, puede ser un “detalle” menos importante, si observa los mandamientos de la Torá. Pero la verdad, es que es al revés. La persona que estudia la Torá, para cumplir los mandamientos, y que luego los cumple, NO PUEDE TENER COMO CONCECUENCIA una actitud quejumbrosa respecto de HaShem. Sino que la conciencia de estudiar tora,  y el cumplimiento de la misma, trae una vida llena de apego Eterno, que se refleja en la emuna y en el bitajon en HaShem.

Y es por esa razón que la carta a los hebreos dice: “Sin emuna es IMPOSIBLE agradar HaShem” – en otras palabras sin una verdadera emuna, que te lleve a la confianza en HaShem, no puedes transformarte en un “amado de ÉL”, o como dice nuestra parasha: “y él te amara” – Sucederá solo cuando la persona logre combinar, el estudio, el cumplimiento de la Torá, más un corazón lleno de confianza en el Eterno y deseo de apego por él.

El comentarista Rashi, aludiendo a la palabra “ekev” – la cual también significa “talón” – dice que las personas con el talón pisotean los detalles que le parecen ligeros de los mandamientos. Y puede ser que para muchos, el tema de la emuna, el bitajon (confianza) en HaShem, sea solo un detalle en las mitzvot. Pero como ya hemos aprendido, son condiciones elementales, son el cuesco de toda la Torá.

Es más, según hemos visto, son el “talón” (ekev) de la estructura espiritual de la persona. Una persona sin emuna y bitajon, en que todo lo que HaShem hace es para bien y para su propio beneficio, carece del soporte espiritual que le sostiene en esta realidad a la que llamamos, “la vida”. ¿Cómo se puede vivir en este mundo sin emuna y sin bitajon en HaShem?

Y es por eso que HaShem se disgustó con toda esa generación, y no se cumplió en ellos la expresión: “y ÉL TE AMARÁ”. Ya que HaShem se complace en aquellos que le creen todo el tiempo, descansan en él, y tienen la SEGURIDAD, de que no están solos en este mundo, sino que cada detalle de sus vidas, son cuidado por el Eterno. Por eso es que la persona debe cuidar cada “detalle”, porque son el talón que sostiene la vida espiritual de la persona.

¿Quieres que HaShem te amé? Entonces amalo tú, confiando y creyendo en él a ojos cerrados. Si hay alguien a quien le puedes confiar tu vida entera, y entregarle tu alma sin restricción alguna, es al que le da vida a tu alma. Bendito sea HaShem nuestro Di-s.

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 אברהם בן יעקב

Año Hebreo 5780

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Parashat 46 Ekev 5774 / La consecuencia de obedecer a las leyes sociales

PARASHAT 46 EKEV 5774

Éxodo 21:1-24:18

Las consecuencias de obedecer a las leyes sociales.


La palabra “Ekev” significa “consecuencia” ¿Que es la palabra “consecuencia”, es la “secuencia” de algo que hicimos bueno o malo a los ojos de Hashem? En este caso, se tratará acerca de los frutos de hacer los mandamientos del Eterno. 

Nos dice la bendita Torá: 

“Y como consecuencia de que escuchéis estos decretos (mishpatim) y los guardéis y los cumpláis, HaShem tu Elohim guardará su pacto contigo y su misericordia que juró a tus padres. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará; también bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu cereal, tu mosto, tu aceite, el aumento de tu ganado y las crías de tu rebaño en la tierra que Él juró a tus padres que te daría. Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá varón ni hembra estéril en ti, ni en tu ganado. Y HaShem apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian. Y destruirás a todos los pueblos que HaShem tu Elohim te entregue” (Devarim – Deuteronomio 7:12-16) 

La palabra “Ekev” literalmente significa “Talón”, lo cual nos muestra que cuando se trata del cumplimiento de los mandamientos lo debemos hacer con toda “NUESTRA ACCIÓN”. El Talón nos mantiene en pie, y nos conduce a donde deseamos ir. Si usamos nuestros talones para el bien, solo tendremos consecuencias buenas. 

Estos versículos enseñan que hay condiciones para que HaShem guarde, con los hijos de Israel, el pacto que juró a sus padres. También hablan de las consecuencias de la fidelidad al pacto. Hay unas condiciones y unas consecuencias. Las condiciones son las siguientes: 

- Oír y obedecer (shamá) los mishpatim (leytes sociales). 

- Guardar (shamar) los mishpatim. 

- Cumplir (asá) los mishpatim. Las consecuencias son: 

- HaShem guardará su pacto con Israel. 

- HaShem guardará su misericordia con Israel. 

- HaShem amará a Israel. 

- HaShem bendecirá a Israel. 

- HaShem multiplicará a Israel. 

- HaShem bendecirá los hijos de los israelitas. 

- HaShem bendecirá los productos agrícolas de los israelitas. 

- HaShem bendecirá la producción de los animales de los israelitas. 

- Los israelitas tendrán más bienestar que otros pueblos. 

- No habrá esterilidad en los hombres o en los animales israelitas. 

- No habrá enfermedad entre los israelitas. 

- Las enfermedades alcanzarán los enemigos de Israel. 

- Los israelitas tendrán poder para exterminar las siete naciones. 

Las condiciones para obtener los beneficios del pacto en primer lugar tienen que ver con la fidelidad a las leyes que tienen que ver con el amor al prójimo. La obediencia a los mishpatim, que son las leyes sociales, es una condición para poder recibir el amor de HaShem. Esto nos enseña que el amor que HaShem muestre a nosotros está relacionado con el amor que mostremos al prójimo. El mismo principio se encuentra en los Escritos Apostólicos, donde vemos que el amor que mostramos hacia el prójimo es un reflejo del amor que tenemos hacia el Padre, como está escrito en 1 Juan 3:14, 23; 4:8, 12, 20: 

“Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte... Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Yeshúa el Mesías, y nos amemos unos a otros como Él nos ha mandado... El que no ama no conoce a Elohim, porque Elohim es amor... Si alguno dice: Yo amo a Elohim, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Elohim a quien no ha visto.” 

La relación entre nosotros y el prójimo determina nuestra relación con el Padre. Es imposible servir al Eterno sin amar a los hermanos. Es imposible sacar los beneficios del pacto sin estar bien con los demás. 

“Y HaShem apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian.” – 

La sanidad divina es una consecuencia de la obediencia a las leyes sociales, los mishpatim. Si hay una relación armoniosa entre los integrantes del pacto, tendremos todos los beneficios del pacto, que también incluyen la prosperidad económica, la sanidad divina y el poder sobre los enemigos, incluso los demonios. 

Si tenemos relaciones de enemistad entre nosotros, no podremos hacer frente a los demonios. Si no nos tratamos bien tendremos enfermedades que no van a sanar, escasez económica y sequía espiritual. 

La palabra hebrea que ha sido traducida como “amar” es “ahav”, que significa: “amar”, “desear”, “querer”, “enamorarse”, “sentir cariño, afecto y afección”; “sentir pasión”, “gustar”, “ser leal”, “ser adicto”. Hay dos tipos generales de amor: 

- Amor condicional – que ama dependiendo de las actitudes, de la manera de ser o del comportamiento del otro. Tenemos un ejemplo en las palabras del Rebe en Juan 14:23 donde está escrito: 

“Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará…” 

- Amor incondicional – que ama independiente de las actitudes, de la manera de ser o del comportamiento del otro. Tenemos un ejemplo de ese amor en Deuteronomio 7:7-8 donde está escrito: 

“HaShem no os deseó ni os escogió por ser vosotros más numerosos que otro pueblo, pues erais el más pequeño de todos los pueblos; mas porque HaShem os amó y guardó el juramento que hizo a vuestros padres, HaShem os sacó con mano fuerte y os redimió de casa de servidumbre, de la mano de Faraón, rey de Egipto” 

Otro ejemplo se encuentra en Romanos 5:6-10 donde está escrito: 

“Porque Mashiaj, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Elohim muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Mashiaj murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Elohim por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.” 

En el texto de Devarim, que nos ocupa, vemos que el pacto es condicional, de manera que el pueblo tiene que cumplir con los mandamientos para mantenerse dentro del pacto. La idolatría rompe el pacto entre el Eterno e Israel al igual que el adulterio rompe el pacto matrimonial entre los cónyuges. El que comete adulterio quiebra el pacto matrimonial. 

El judío que no cumple con el mandamiento de la circuncisión se sale del pacto de la circuncisión y no puede aprovecharse de sus beneficios. En un pacto hay condiciones para ambas partes. 

El pacto que HaShem hizo con Avraham en Génesis 15 es incondicional. Por medio de ese pacto HaShem puso su propia existencia en juego. Si Él no cumple sus promesas dadas en ese pacto dejará de ser. Esa es la razón por la que Él mismo toma la iniciativa para cambiar e l corazón del pueblo de Israel para que guarden sus mandamientos, con el fin de que las promesas dadas en el pacto puedan ser cumplidas, como está escrito en Ezequiel 36:22-27: 

“Por tanto, di a la casa de Israel: "Así dice Adonai HaShem: 'No es por vosotros, casa de Israel, que voy a actuar, sino por mi santo nombre, que habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis. 'Vindicaré la santidad de mi gran nombre profanado entre las naciones, el cual vosotros habéis profanado en medio de ellas. Entonces las naciones sabrán que yo soy el HaShem'--declara Adonai HaShem-- 'cuando demuestre mi santidad entre vosotros a la vista de ellas. 'Porque os tomaré de las naciones, os recogeré de todas las tierras y os llevaré a vuestra propia tierra. 'Entonces os rociaré con agua limpia y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 'Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. 'Pondré dentro de vosotros mi espíritu y haré que andéis en mis estatutos (jukim), y que guardéis mis ordenanzas (mishpatim), y los pongáis por obra.” 

En Deuteronomio 7:9 está escrito: 

“Él guarda el pacto y la bondad con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos” 

Esto nos enseña que el pacto sinaítico es condicional. Por otro lado, hay una profecía que dice que Israel seguirá siendo un pueblo mientras existan las leyes naturales, como está escrito en Jeremías 31:35-36: 

“Así dice HaShem, el que da el sol para luz del día, y las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, el que agita el mar para que bramen sus olas; HaShem de los ejércitos es su nombre: Si se apartan estas leyes de mi presencia--declara HaShem-- también la descendencia de Israel dejará de ser nación en mi presencia para siempre.” 

¿Será que Israel no dejará de ser fiel al pacto? Si la existencia de Israel depende de su fidelidad al pacto ¿cómo puede HaShem prometer que Israel nunca dejará de ser? La res puesta es: por causa del remanente. Lo que causó que estas promesas pudieran ser establecidas, es la existencia de un remanente fiel, un grupo reducido dentro de Israel. Siempre ha habido, y siempre habrá, un remanente fiel al pacto. Ese remanente ha sido, y sigue siendo, la salvación para el resto del pueblo. Sin ese remanente, Israel hubiera sido destruido como Sedom, según Isaías 1:9 donde está escrito: 

“Si HaShem de los ejércitos no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, seríamos como Sedom, y semejantes a Amorá.” 

En Romanos 11:1-6 está escrito: 

“Digo entonces: ¿Acaso ha desechado Elohim a su pueblo? ¡De ningún modo! Porque yo también soy israelita, descendiente de Avraham, de la tribu de Binyamín. Elohim no ha desechado a su pueblo, al cual conoció con anterioridad. ¿O no sabéis lo que dice la Escritura en el pasaje sobre Eliyahu, cómo suplica a Elohim contra Israel: Señor, HAN DADO MUERTE A TUS PROFETAS, HAN DERRIBADO TUS ALTARES; Y YO SOLO HE QUEDADO Y ATENTAN CONTRA MI VIDA? Pero, ¿qué le dice la respuesta divina?: Me HE RESERVADO SIETE MIL HOMBRES QUE NO HAN DOBLADO LA RODILLA A BAAL. Y de la misma manera, también ha quedado en el tiempo presente un remanente conforme a la elección de la gracia. Pero si es por gracia, ya no es a base de obras, de otra manera la gracia ya no es gracia.” 

El remanente que ha habido, y que todavía hay en Israel, es el que ha hecho que los pactos hayan podido seguir vigentes y que HaShem pueda cumplir sus promesas de restauración para Israel en los últimos tiempos. 

Todo esto nos muestra que mientras hay posibilidad de guardar los mandamientos del Eterno debemos hacerlo para tener vida. 

Todos los mandamientos que yo os ordeno hoy, tendréis cuidado de ponerlos por obra, a fin de que viváis y os multipliquéis, y entréis y toméis posesión de la tierra que el SEÑOR juró dar a vuestros padres… el hombre no sólo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del SEÑOR. (Deut. 8:1, 3b LBLA) 

En varias ocasiones aparece la expresión “hoy” – en hebreo hayom, םויה – en relación con el cumplimiento de los mandamientos. Los mandamientos han sido dados para ser cumplidos hoy y mañana pero no ayer porque no podemos cambiar el pasado, sólo el presente y el futuro. 

Este texto dice que hay vida como consecuencia del cumplimiento de los mandamientos. De esto aprendemos que el que quebranta los mandamientos está en el camino de muerte y el que los cumple está en el camino de vida. Al que quebranta los mandamientos le espera la muerte dos veces, en esta vida y después de la resurrección, y al que cumple los mandamientos le espera la vida dos veces, en esta vida y después de la resurrección. 

Cuando el ladrón que estaba colgado en el mismo árbol que Yeshúa estaba muriendo, le pidió al Maestro acordarse de él cuando viniera en su reino. Él murió por sus pecados como malhechor y lo reconoció. Al mismo tiempo le pidió al Redentor enviado por el Eterno que le tomase en cuenta en la resurrección de los muertos. Esto muestra que él se arrepentía de sus pecados y reconocía que Yeshúa no había hecho ningún pecado digno de muerte y que iba a ser levantado en alto después de su resurrección. El creía que Yeshúa iba a poder ayudarle a él en la resurrección a pesar de sus pecados. Por ese arrepentimiento, esa confianza y esa confesión fue salvo y Yeshúa pronunciaba una orden por la autoridad delegada que había recibido del Eterno: “De cierto, de cierto te digo hoy: Estarás conmigo en el paraíso.” 

Yeshúa le dio la promesa ese día que un día iba a estar con él en el paraíso, en el día de la resurrección de los muertos. Yeshúa, que era la Torá hecha carne, hablaba como la Torá, diciendo “Yo te ordeno hoy” (Deut. 8:1) mostrando así que lo que dijo era para hoy eternamente. Ciertamente hay vida en los mandamientos porque el hombre vive de toda palabra que sale de la boca del Eterno. 


אברהם בן יעקב 
Año Hebreo 5780 

46 Parashat Ekev – פרשת עקב



46 Parashat Ekev 5780 – פרשת עקב - Yeshua el pan del cielo

 

Parashat VaEtjanan - Rab Yosef Barel