lunes, 11 de octubre de 2021

Parasha 03 Lej Leja 5774 - El Maaser de Abraham


COMENTARIO DE LA PARASHA SEMANAL DE LA TORA
Parasha 03 Lej Leja 5774
Génesis 12:1 – 17:27

EL MAASER DE ABRAHAM

La porción Lej Leja (Vete para ti), nos comienza hablando sobre el llamado de Di.s a un hombre llamado Abram, que mas tarde en la Tora conoceremos como “Abraham” (Padre de muchedumbres), al que hoy en círculos religiosos denominamos “El padre de la FE”. Pero: ¿Es Abraham el Padre de la FE? En un sentido escrito NO lo es, y otro sentido Sí lo es. No lo es, porque en realidad la “Emunah” (Fe, fidelidad) tiene un autor y consumador; Yeshua. (Hebreos 12:2) Por lo cual si el Mesías es el autor y el consumador de la Fe, luego el también es su Padre debido a que el objetivo de la fe, basados en la Tora, en los Profetas, y en los escritos de las sagradas escrituras hebreas; es llegar al Mesías.

Pero por otra parte, Abraham si es el Padre de la fe, ya que con Abraham comienza la historia de una familia, la más asombrosa, y maravillosa historia de toda la humanidad, una historia que aun no tiene capítulo final, y que en sus episodios podemos leer: promesas, juramentos, infidelidades, pecados, perdón, incredulidad, confianza, milagros, pruebas, exilios, retornos, y nuevos exilio y mucho mas. Desde Abraham en adelante la Biblia, tratara solamente de la historia de su familia, y todos sus descendientes (judíos y no-Judíos que tienen la misma fe de Abraham). Por esta razón es que es tan importante revisar la Emuna de Abraham, descrita en la bendita tora, pues el resultado del estudio de la vida del Patriarca, nos llevara a vivir en la fe obediente que tuvo Abraham, como dijera nuestro amado Mesías Yeshua: 

“Si vosotros fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais” (Yojanan – Juan 8:39) 


Teniendo en cuentas estas palabras del Mesías Yeshua, es que con la ayuda del cielo analizaremos una de las “acciones de fe” de nuestro Padre Abraham que marcan un verdadero referente a la hora de analizar el tema a proponer: Me refiero al primer “Maaser” o “Diezmo”citado en las escrituras: La bendita Tora nos dice: 

“Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo. (Bereshit – Génesis 14:18-20) 


Luego de la Batalla que tuvo el Patriarca contra Quedarlaomer y los reyes que con el estaban, que habían tomado prisionero a su Sobrino Lot y su familia, nos relata la escritura que cuando regresaba de la batalla salió a su encuentro un varón llamado “Melquisedec”, al cual Abraham dio los diezmos de todo lo ganado en el botín de Guerra junto con todo el diezmo de lo que Abraham poseía en ese momento.

Esta es la primera ocasión donde de forma explícita se cita la palabra “Diezmo” en la Tora, sin embargo, creemos que esta no era la primera vez que un hombre diezmaba. Pues la naturalidad con la que el relato de la Tora nos informa acerca del diezmo de Abraham, nos muestra que era común entre los contemporáneos la práctica. ¿Pero cómo era posible que los seres humanos desde antaño tuviesen esta costumbre, que siglos más tarde seria regulada por la Tora como un mandamiento?

Lo sabemos del siguiente mandamiento de Di.s a Adam en la Tora: 

“Tomó, pues, Hashem Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. Y mandó Hashem Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Bereshit – Génesis 2:15-16) 

El “principio” del diezmo implica trabajar parte de nuestro tiempo sin tener el derecho de comer de él. Este principio se encuentra en el árbol de la ciencia del bien y el mal. Adam tenía que labrarlo pero no podía comer de él. Desde este punto de vista, aprendemos que el diezmo es el tiempo trabajado, por el que no podemos percibir ninguna remuneración, porque le corresponde a Di.s. P 

Por lo cual, se hizo normal que el hombre “diezmara” sus esfuerzos en honor Di.s. 

Así que, si el diezmo es para Di.s ¿Cómo se lo damos a él? La respuesta a esta pregunta la conseguiremos si respondemos la siguiente pregunta ¿Quién es Malki-Tsedek? Hay dos visiones al respecto, una tradicional, y otra Mesiánica: 

La interpretación tradicional nos informa que en el caso de Abraham, Malki-Tsedek es el representante de Di.s que debe llevarse los diezmos de todo el esfuerzo de Abraham. Pero, 

¿Cómo sabemos que Malki-Tsedek es un hombre de Di.s, un representante suyo? Según la enseñanza de Rashi, Malki-Tsedek fue Shem, hijo de Noaj. Por lo cual el nombre “Malki- Tsedek” que significa “Mi Rey de Justicia” es un “Titulo”, no un nombre propio del antepasado de Abraham. Siguiendo esta misma línea interpretativa, otra tradición, documentada en el libro de Yashar, nos cuenta que Avraham había estudiado con Shem y Ever durante muchos años la Tora. Por lo cual, Shem siendo el Maestro de Tora de Abraham, recibió en honor a eso, el diezmo de todo. Alguien dira; “Pero cuál Tora si no había sido dada aun? Toda la Tora oral que había en la boca de los antepasados de Abraham (Como Shem), pues está escrito que Abraham guardo los mandamientos y preceptos del Eterno, aun sin haberse dado la Tora escrita. 

Ahora bien, la interpretación Mesiánica, nos muestra casi lo mismo, pero en un sentido mucho más profético y elevado: 

En Tehilim – Salmos 110:4, está escrito acerca del ministerio de Malki-Tsedek que es PARA SIEMPRE. 


“Juró Hashem y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre. Según el orden de Melquisedec” (Tehilim – Salmos 110:4) 


Esto alude al ministerio del Mesías, cuyo servicio según las profecías es “Para siempre” o “Eterno” (habría que explicar que es “eterno”, en otra oportunidad). El Mesías tiene un orden sacerdotal que no es terrenal, y que no es Levítico, el no es sacerdote de la tribu de Levi, sino que su sacerdocio es según un orden CELESTIAL, que no tiene genealogía alguna. Como está escrito por el escritor del Libro de los Hebreos: 


“Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín” (Hebreos 7:1-4) 


Por lo cual tenemos que hay dos Sacerdocios dignos de recibir el diezmo:

1.- Según la Tora de Moshé: Los levitas, los sacerdotes y el Cohen Hagadol, todos de la tribu de Levi. 

Estos reciben diezmo siempre y cuando estén dadas las condiciones que nos relata la Tora: a) El Templo de Yerushalaim debe estar en pie, y b) los sacerdotes y los levitas deben estar ministrando en el. 

2.- Según la misma Tora, antes de Moshé, el sacerdocio que es de la línea de Malki-Tsedek también pudo recibir los diezmos, de Abraham, que representando a todo Israel (incluso a los levitas) que estaban en sus Lomos, entrego su diezmo, a quien considero mayor que el mismo, como está escrito a continuación:

“Ciertamente los que de entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos también hayan salido de los lomos de Abraham. Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas. Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive. Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro. (Hebreos 7:5-10)

Si el menor es bendecido por el Menor ¿Quién era entonces Malki.Tsedek? Tan grande honor que el mismísimo Abraham le dio los diezmos. Y Sin el ánimo de crear una interpretación tendenciosa, las palabras de Yeshua afirman que el mismo era más grande que Abraham: 

“¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo? Abraham vuestro padre se gozo de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Yeshua les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Yojanan – Juan 8:53-58)

¿Entonces Malki.Tsedek era el Mashiaj? Seguramene si, ¿Malki-Tsedek es un humano, que simbólicamente nos anunciaba al Mashiaj Yeshua? También es correcta esta deducción, 

¿Quién era más grande que Abraham, capaz de bendecirlo y recibir sus diezmos? Solo Yeshua fue capaz de decir tal cosa. Sin duda un Rey y un Sacerdote más grande que el propio Abraham, podía recibir los diezmos de todo Israel representados en el Patriarca.

Respecto de esto la Tora nos dice que además de sacerdote era Rey de Shalem: Esta ciudad es sin duda es Yerushalaim. Pues “Shalem” es la única referencia directa a la ciudad de Yerushalayim que se encuentra en el Jumash (Pentateuco). En el Salmo 76:2 vemos que Shalem es lo mismo que Tsión, como está escrito: 

“En Shalem está su tabernáculo, y en Tsion su morada.” 

Esta reinado corresponde a Yerushalaim, ¿Cómo lo sabemos? En Josué 10:1 vemos como en la ciudad de Yerushalayim había un rey llamado Adoni-tsedek. (Malki significa “mi rey” y Adoní significa “mi señor”. “Tsedek” significa “justicia” = Mi Rey de Justicia.) Así que, en los tiempos de la conquista del pueblo de Israel de la tierra prometida de Israel, y de la ciudad de Yerushalaim, alrededor de 600 años después de Avraham, el rey de esa ciudad seguía teniendo un título muy similar al que vemos en la Tora que tenia Malki-Tsedek.

Ahora bien, siempre que leemos la palabra “Yerushalaim” en el idioma sagrado hebreo; estará en plural (más de uno). Esto nos muestra que hay más de una Jerusalén, en realidad hay 2: Tenemos una Jerusalén celestial, y una Jerusalén terrenal. Asimismo, hay un Mishkan (Tabernáculo) terrenal, donde hay un Sacerdocio Terrenal según el orden Levítico que recibe los diezmos. También hay un Mishkan (Tabernáculo) celestial, donde hay un Sacerdocio Celestial, que recibe los diezmos, este el Sacerdocio Eterno de Malki-Tesedek. Y como nuestro Di.s no está sujeto “Al pasado, al presente, al futuro”, el no está limitado por el “tiempo”, su sacerdote Eterno Malki-Tsedek existió, existe, y existirá eternamente. Si nosotros creemos que ese Cohen Hagadol es Yeshua nuestro Mesías, entonces estamos aceptando que él es antes de Abraham y antes de todas las cosas, pues como está escrito, el murió en la fundación de la creación (Apocalipsis 13:8). 

Ahora bien, habiendo explicado todo lo anterior, podemos responder a las preguntas que usted ya debe tener en su mente: 

¿Es un mandamiento Diezmar? Si lo es, esta descrito en la Tora, y nadie lo puede borrar. 

¿Es aplicable para hoy? Se puede aplicar solo respecto del sacerdocio de Malki-Sedek, y no respecto del Sacerdocio Levítico. Sin embargo, mientras no hay templo, nuestros maestros de Tora vienen a constituirse en nuestros sacerdotes, reemplazando de forma temporal al levirato autorizado para recibir los diezmos. 

¿Es un mandamiento solo para Israel? Es un mandamiento dado a Israel, la Tora es de Israel. Sin embargo, un No-Judío que se ha unido a la fe de Israel a través de Yeshua, esta también participando de un Sacerdocio Celestial que es superior al sacerdocio terrenal de Levi. Desde este punto de vista, todo ministro, pastor o maestro que trabaja bajo este orden ministerial puede recibir los diezmos. 

En el caso del judío, sujeto a la Tora, que no vive en conciencia directa (No cree) de que esta bajo la cobertura está bajo la cobertura del Cohen Hagadol Celestial (Yeshua HaMashiaj), no está obligado a dar el diezmo a Levi, mientras no allá templo y mientras no existan sacerdotes para el sistema de purificación ritual que se debe hacer, antes de tocar el Maaser (diezmo) para ser entregado. Razón por la cual, si una persona está en uno de los estados de impureza ritual, señalados en la Tora, no podrá dar su diezmo si primero no se purifica.

Sin embargo, para quienes creemos que la sangre de Yeshua que fue derramada en el madero, puede más que la sangre de la vaca colorada utilizada para la purificación ritual, nos vemos en la necesidad de cumplir con los que operan bajo el sacerdocio del sumo sacerdote celestial, como está escrito: 

“Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre del Mesías, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? (Hebreos 9:12-14) 

Por lo cual, pensemos en lo siguiente: ¿Quien nos enseña Tora, bajo que sacerdocio esta ministrando? Si esa persona que te enseña Tora, es un discípulo de Yeshua, su ministerio es celestial, y puede mucho más que el terrenal. Por lo cual, como escribiera Shaul (Pablo): 

“El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye” (Gálatas 6:6) Mostrándonos, la obligación que tenemos de hacer participes de todo lo bueno, esto es, lo concerniente al sustento, a los que nos enseñan la bendita Tora. 

Por lo cual, quien recibe el diezmo, tiene como obligación dar algo primero, sino ¿Qué derecho tiene de recibirlo? Como está escrito en la bendita tora:

“Entonces Malki-Tsedek, rey de Shalem, sacó pan y vino; él era sacerdote del Elohim Altísimo.” (Bereshit - Génesis 14:18) 

Malki-Tsedek llevo PAN y VINO a Abraham primero, y luego recibió los diezmos, para luego ser bendecido por Hashem. Sin embargo vemos que la bendición no se obtuvo antes de dar los diezmos, y menos antes de haber trabajado por la recompensa, como está escrito: 

Y Abram dijo al rey de Sodoma: He jurado al SEÑOR, Dios Altísimo, creador del cielo y de la tierra, que no tomaré ni un hilo ni una correa de zapato, ni ninguna cosa tuya, para que no digas: "Yo enriquecí a Abram." (Génesis - Bereshit. 14:22-23) 


Abraham había trabajado, y muy duro, pero a pesar de aquello, no quiso tomar nada de nadie para no dar a la lengua de maldad (lashon hara). Sin embargo este mismo esfuerzo de Abraham lo llevo a obtener la bendición del sacerdote celestial. El dinero es bueno, siempre y cuando no lo amemos. Si sabemos administrarlo, si somos capaces de dar, y de guardar como es sabio hacerlo, seremos prosperados, pero cuanto más, si teniendo la posibilidad de contribuir con el sacerdocio celestial no cerramos nuestras manos, permitiendo que los que enseñen el buen mensaje de la tora vivan por él, como está escrito: 

“¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar? ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio del Mesías ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. (1Corintios 9:6-14) 

Shabat Shalom V`shavua Tov – Reposo, paz y buena semana.

Rab Yosef Barel, perder un poco ganarlo todo, Parashat Lej leja 5781



 

domingo, 3 de octubre de 2021

Parashat 02 Noaj - Tzadik integro que camino con Dios

 


Parashah Noaj - 6 Jeshban 5781 - Seguros en medio de la tormenta

 



Parashat 02 Noaj - Rab Yosef Barel

 



Parasha 2 Noaj 5775 / Noaj y la Halaja que lo hizo heredar el mundo venidero

COMENTARIO DE LA PORCIÓN SEMANAL DE LA TORÁ
 Parashá n°2 Noaj 5774
Génesis 6:9 – 11:32

Noaj y la Halaja que lo hizo heredar el mundo venidero


La porción Noaj (descanso) es la segunda porción del ciclo anual de la Torá, y en ella se relata esencialmente lo que sucedió al mundo antiguo que fue destruido por el gran mabul (diluvio) que vino sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches. La porción de esta semana nos narra este episodio hablándonos primero acerca de la persona de Noaj y su conducta. Nos dice la bendita Torá:

“Esta estos son los descendientes de Noaj: Noaj era hombre virtuoso y perfecto entre sus contemporáneos, Noaj caminaba con Dios.” (Bereshit – Noaj 6:9)

Noaj (Noe), el fue un gran Justo respecto de la generación en la cual vivió. Más allá de las discusiones Rabínicas o de los comentarios que nos muestran algunos Midrash sobre la Justicia de Noaj, en relación a la Justicia de nuestro Padre Abraham, ambos son considerados por Hashem como grandes Justos.

De Noaj es Hashem mismo quien da testimonio de su conducta de Noaj, señalándolo un hombre virtuoso (Génesis 7:1). Por lo cual, no es solo que haya sido visto justo respecto de la generación perversa donde vivió, sino que efectivamente lo era, pues la Tora y Hashem lo declaran, dando testimonio doble: Cuanto más si la generación donde vivía era inmensamente perversa: pues entonces ser integro en medio de esa sociedad era un inmenso reto a la supervivencia espiritual.

Sobre Noaj hay algunos Midrash de carácter Hagadicos (Ilustraciones) que nos intent an comunicar cuan Justo era:

Por ejemplo aquel que señala que Noaj nació con circuncisión, según Hashem le había profetizado a Adam: “Con el nacimiento de un joven circuncidado se levantara la maldición impuesta sobre la tierra después de tu pecado”. O también aquel Misdrash que indica que Noaj amaba a sus Padres y a sus abuelos, pues se hizo cargo de sostener a sus antepasados que aun vivían.

Esta porción comienza diciendo: “Estos son los descendientes de Noaj”, pero inmediatamente nos habla acerca de la condición espiritual elevada de Noaj “: Noaj era hombre virtuoso y perfecto entre sus contemporáneos, Noaj caminaba con Dios”, y no nos menciona a sus descendientes como seria la lógica gramatical dentro del verso, los cuales son nombrados recién en el verso siguiente. Esto nos muestra que en realidad el legado y la descendencia de un hombre son sus actos de bien. Pues su descendencia puede no ser eterna, y de hecho, que todos algún día perecerán, pero las obras de bien que son fruto de una vida obediente a Hashem, permanecen para siempre. Tan verdad es esto, que miles de años después, cada año, hablamos acerca de la conducta de este gran Justo. El cumplimiento de la Torá trae consecuencias Eternas en el mundo.

El verso nos señala que Noaj era: Virtuoso, perfecto, caminaba con Elohim. Tres cualidades que la Torá está haciendo destacar, no por casualidad, sino que para mostrarnos que la vida de Noaj estará signada de tríos, a saber:

Noaj fue el tercero de tres Justos: Hanok, Metushalej, Noaj.

Noaj fue una de las personas que seguro la existencia del mundo; Adam, Noaj, Abraham. Noaj fue padre de tres hijos: Shem, Jam, Iafet.

Noaj vivió en tres mundos: El mundo anterior al mabul, el mundo arrasado por el diluvio, el mundo después del diluvio.

Noaj esta mencionado En Iejezkel (Ezequiel) cap. 14:14. Tres virtuosos que tienen en común haber vivenciado tres mundos en sus respectivas vidas: El profeta Daniel vio el templo en pie, vio el templo destruido, y verá el tercer templo nuevamente en pie. Y similarmente Iov (Job) vio su casa en pie, vio su casa destruida, y vio su casa nuevamente reconstruida (como se relata al final del libro)

Nos dice el verso en análisis que Noaj “Caminaba” con Dios. La palabra hebrea detrás de la palabra “Caminaba” es la palabra “Halaj” de aquí viene la palabra “Halaja”. Dicha palabra es la que se usa usualmente en el Judaísmo para referirse a la interpretación Legal de la Tora que hacen los sabios Rabinos de nuestros Pueblo respecto de las distintas materias legales e interpretativas de la Torá de Moshé. Los Rabinos a través de la “Halaja” (camino- andar) nos muestra la manera en la que uno debe caminar o andar por los senderos de la obediencia de la Torá. ¿Es casualidad que esta palabra este aquí justamente en este pasaje de la Torá? Ya hemos sabido que ninguna letra de la Torá está puesta al azar, es más creemos, como lo dice un Midrash, que Hashem le dicto la Torá a Moshé, letra por letra, reglón tras reglón, por lo cual, cuando leemos que Noaj “Caminaba” o “Andaba”, podemos deducir que Noaj buscaba vivir según “el camino” de la Torá que le había fijado sus antepasados. Esta interpretación va contra la idea de muchos que nada bueno puede haber en la Halaja fijada por los Rabinos y Sabios de nuestro pueblo. Dicha postura no se basa en la Torá, la cual nos ordena obedecer a nuestros Jueces, ¿Y quién es un Juez? Un sabio letrado en la legalidad de las letras de la Torá que designa a pueblo lo que este debe hacer.

La halaja que Noé guardaba era la de sus Padres, ¿Cómo lo sabemos? El Bisabuelo de Noaj fue Hanok (Enoc), de quien leemos en la Torá que caminaba con Hashem y que Di.s se lo llevo para no ver muerte (Génesis 5:22-24). Este gran profeta de Dios, tuvo una intimidad con el Eterno tan elevada que Hashem no le permitió ver la muerte y lo llevo con él al cielo, como está escrito en la carta a los Hebreos (Hebreos 11:5).

El abuelo de Noaj fue un gran Justo, de él está escrito en la Torá, que fue el hombre que vivió más años en la historia de la humanidad. Su nombre era Metushelaj (Matusalén). Según un Midrash, al igual que Noaj, predicada a los de su generación diciéndoles que hicieran teshuva (arrepentimiento-retorno). Como era un gran justo, Hashem espero y no trajo el mabul hasta después del séptimo día de duelo por su muerte. El nombre “Metushelaj” ( לשותמ) significa “A su muerte enviara” La pregunta es: ¿A quién enviara? Algunos dicen que se refiere al diluvio que Hashem enviaría, y no estaría mal dicha interpretación, pero si vamos más allá, descubriremos que está hablando de Noaj que es un tipo del Mesías.

Una de las misiones del Mesías es ingresarnos al Olam Haba (mundo venidero), esa fue la misión de Noaj, él ingreso a la humanidad al mundo venidero de ese entonces, y desde ese momento toda la humanidad tiene a un gran Justo por Padre. Así que el nombre de Metushelaj en realidad nos direciona a una profecía mesiánica, mostrándonos que al igual que Noaj, el enviado de Hashem, el Mesías, nos ingresara al mundo venidero.

(Asombrosamente esta Genealogía detallada en el cap. 5 de Génesis, nos muestra al Mesías. Si usted busca cada nombre principal mencionado en el hebreo, más su correspondiente significado literal, llegara a la siguiente frase en el orden que corresponde desde Adam hasta Noaj: “hombre, sustituto, mortal, bajo, y a su muerte, descanso” Dichos significados nos muestra en plan de Dios a través de la muerte del Mesías, quien es el hombre que sustituto que bajo de Dios, mortal y con su muerte nos trajo el descanso).

Ahora bien, ¿Cómo hizo Noaj todo esto?, ya lo hemos dicho, guardando la halaja de sus Padres, el mismo camino de obediencia de Hanok y Metushelaj. Alguien se preguntara, ¿De que halaja se está hablando si la Torá no había sido dada aún? Es cierto que la Torá no había sido dada aún, pero Hashem, como el gran Maestro de la Torá que es, dio a sus Justos de las distintas generaciones y épocas del mundo antiguo, algunos mandamientos de la misma, a fin de que ellos pudiesen transmitir a modo de halaja estas acciones de la Torá a sus descendientes, y ellos hicieran los mandamientos que eran agradables al Eterno. Y lo sabemos, gracias a que la misma Torá nos informa acerca de que Noaj sabia, cuáles eran los animales puros y los animales impuros (Génesis 7:2). Fue Hashem quien le había revelado a los hombres justos como Noaj los mandamientos de la Torá relacionados con esta materia, aun cuando no comían carne, pues la pureza o impureza de los animales no estaba relacionada con si eran aptos o no aptos para la comida, sino que aptos o no aptos para los sacrificio de ofrenda que se le brindaba a Hashem. Como está documentado en varias partes de la Torá que los hombres ofrecían sacrificios al Eterno, aun antes de la entrega de la Torá. Por esta misma razón leeremos en un futuro cercano en las próximas porciones semanales, que Abraham era integro guardador de los mandamientos y preceptos de Dios (Génesis 26:5) aun cuando estos no habían sido entregados oficialmente a Israel.

Esta es una muestra de que la única manera de sobrevivir espiritualmente a una generación tan perversa como la de Noaj, que es igual a la de hoy, es imitando la conducta de nuestros Padres espirituales, Maestros de la Torá, y cuanto más la vida de nuestro amado Mesías Yeshua.

¿Quién es el Rabino de Rabinos que nos dicta y sanja las distintas halajot (Caminos de la Torá por seguir)? Sin duda es nuestro Rabino Yeshuá. Y esto va para quienes no sepan que hacer respecto de muchos asuntos de la Torá o materias polémicas que se debaten hasta el día de hoy, si Yeshuá lo aclara, para nosotros el tema está cerrado, para nosotros el tema está zanjado, y esa es la conducta que debemos seguir.

¿Cómo actuaremos frente a una generación perversa como esta? Con las enseñanzas de nuestro amado Mesías y Maestro Yeshuá. Toda otra opinión del Judaísmo, es secundaria cuando Yeshuá aclara que se debe hacer.

Por ejemplo respecto de los pecados que se cometieron en la generación perversa de Noaj y que hoy se comenten en la nuestra ¿Cómo aplicaríamos la halaja de Yeshuá? Veamos:

El primer pecado de la generación Noajida fue la idolatría. Tanto así, que se abandonaron de su Hacedor supremo valiéndose de la hechicería. Como ejecutores de la Halaja del Mesías Yeshuá, no mezclamos nuestras vidas con ningún tipo de ocultismo, o misticismo lejano de la Torá. No idolatramos al dinero, a nuestros hijos, a nuestras esposas, a nadie ni a nada que nos pueda separar de nuestro amor profundo por Hashem, como lo enseñara nuestro amado Mesías Yeshuá:

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24)

¿Tiene que ver este pasaje con la idolatría? Claro que sí, según el Rab Shaul, quien recibió su ministerio del Mesías Yeshuá, y por lo cual también distintas Halajot sobre diversas materias, a fin de hacer crecer a la congregación de Yeshuá, enseño diciendo:

“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Colosenses 3:5)

Esta misma prohibición de idolatrar, que es un mandamiento universal en la fe Judía (para todas las naciones), recibe honorablemente el titulo de ley Noajida, haciendo honor al Justo Noaj, relacionando así el porqué Hashem decidió destruir a esa perversa generación. Como vemos, el egoísmo, la falta de amor por el otro, fue el gran pecado de esa generación.

Las palabras de nuestro amado Mesías Yeshuá toman mucha más fuerza: “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca” (Mateo 24:37-38)

A la generación perversa de Noaj se les había enseñado acerca de las leyes universales que les correspondía respetar como individuos: No idolatrar, No idolatrar, no adulterar, establecer cortes de Justicia, no comer carne de animales mientras tenían vida, no blasfemar, pero a pesar de esto ellos decidieron seguir en sus caminos de maldad y no obedecer a los mandamientos del Eterno, a pesar de esto nos dice la enseñanza Judía que Hashem les hubiera esperado con paciencia, si no hubiese sido por el pecado de NO ROBAR.

En el tratado Sanhedrín 108ª está escrito: “La generación del diluvio cometió todas las transgresiones del mundo. Sin embargo, fueron ajusticiados solo cuando comenzaron a robarse unos a otros; como señala el versículo de la Torá:

“La tierra se colmo de robos a causa de ellos. Los eliminare de la tierra” (Bereshit –Génesis 6:13)

¿Por qué es que el pecado del Robo fue la causa del veredicto final de destrucción para esa generación, y no los otros pecados de inmoralidad sexual, idolatría, corrupción? El robo forma parte de lo más básico que todo ser humano puede considerar para vivir en una generación civilizada. Algunos podrían cuestionar si es posible adulterar, o buscar justificaciones para la muerte de otro, pero nadie podría excusarse con el pecado del Robo. El concepto de que la propiedad ajena no puede robada forma parte del sentido común, y esta generación había perdido todo respeto por sus semejantes.

¿Cómo es posible que por un solo pecado la Humanidad podría haberse salvado, y que por un solo pecado más la humanidad fue destruida? Nos dicen los sabios en el Talmud:

“Siempre la persona debe verse a sí misma como si tuviera la mitad de meritos y la mitad de faltas. Realizando un solo merito, desnivela todos los actos hacia el lado meritorio. Pero si comete una falta provoca exactamente lo contrario. El mundo es juzgado de acuerdo a la mayoría. Por tal razón, realizando un solo acto meritorio, desnivela a todos sus actos y los actos del mundo entero hacia el lado meritorio. Pero si comete una falta provoca exactamente lo contrario” (Talmud Tratado Kidushin 40b)

¿Sabía usted que un fuego puede encender millares de fuegos, sin sufrir ninguna disminución de su luz? Del mismo modo sucede con la Torá y los preceptos. Por ejemplo, un individuo desea ayuda a una persona necesitada, de inmediato su inclinación al mal le dira: “No lo hagas, puedes ayudar mejor a uno de tus hijos, no lo hagas a ese desconocido”. Sin embargo el instito bueno le dice; 


“Cumple el precepto, haz lo que está escrito”. Por esta misma razón el sabio Shlomo (Salomon) escribió:


“La vela es el precepto, y la Torá la luz” (Proverbios 6:23)

Un precepto de la Torá cumplido enciende muchas velas y nada de su luz mermara. El cumplimiento de la Torá es similar, cuando uno hace un precepto por más pequeño que sea, uno esta sumando a la balanza de los meritos, a la Halaja del Mesías Yeshuá, y con ellos está permitiendo que un pecado menos exista y un Justo más se levante.

Ese fue el contexto en el que Noaj aplico la Halaja de sus Padres, el eligió cumplir ese precepto que otros no cumplían, y fue considerado un hombre Justo, virtuoso, que andaba con Elohim. Similar es el contexto en el cual hoy vivimos nosotros; una generación con adulterio, asesinatos, robos, corrupción, etc. ¿Qué elegiremos? Si nosotros elegimos cumplir ese precepto que otros no cumplen, nos veremos encendidos en los mandamientos de la Torá, contagiando a otros con el fuego de su esplendo, provocando que este mundo haga retorno a su Creador para que del cielo, nos envíen pronto al Mesías.

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (Hebreos 11:7)

Solo el poder de la Fe, podrá hacer que actuemos como lo hizo Noaj, pues acerca de cosas que aún no vemos, que se nos dicen que sucederán en un futuro cercano, la venida del Mesías, y la redención final; debemos actuar rápidamente para recuperar el tiempo perdido, y hacer que nuestras vidas espirituales sean halladas dignas de escapar del último juicio que ha de venir sobre el mundo entero.

Shavua Tov (Buena Semana)

sábado, 2 de octubre de 2021

Parasha 2 Noaj / 5774 - "Mikve" y "Tikun" la manera de reparar el mundo

COMENTARIO DE LA PORCIÓN SEMANAL DE LA TORÁ
 Parashá n°2 Noaj 5774
Génesis 6:9 – 11:32


MIKVE Y TIKUN LA MANERA DE REPARAR EL MUNDO

Esta semana estudiamos la porción “Noaj”, que nos relata acerca de la destrucción del mundo antiguo, a través de un inmenso diluvio de 40 días y 40 noches. La Torá nos relata que la tierra se había llenado de violencia, al punto de que incluso los animales habían caído bajo el pecado de los hombres, como dice el texto de la Torá: “toda carne” debía ser destruida, pues todos se habían corrompido. Nos dicen las escrituras que “le peso a Hashem haber creado al hombre sobre la tierra”, y nuestros sabios interpretan que la expresión “Dios se arrepintió” es una forma literaria de la Torá, que nos transmite la necesidad de que el hombre no esté “sobre la tierra” (como fue creado sobre ella) para no ser destruido, sino que se eleve de esa posición a los planos celestiales, donde puede ejecutar el propósito del plan que Hashem tiene con él. Es decir, la reconsideración de pesar de Hashem, tenía que ver con haber creado al hombre sobre la tierra.

Como sabemos, Hashem decidió la destrucción y efectivamente destruyo a toda carne de sobre la faz de la tierra. El pecado y la maldad en la tierra eran tan graves, que el único remedio para el pecado fue la exterminación radical de toda carne. La Torá nos dice: “La maldad se había multiplicado” y cuando no hay remedio para el pecado, el único camino para la subsistencia de la raza humana, es la muerte de los pecadores. De aquí podemos aprender, que el mundo se sostiene gracias a los tzadikim (justos), y que los pueblos son destruidos por las obras de los impíos y transgresores.  Es decir, la muerte de los impíos viene a satisfacer la justicia de Hashem, pues siendo él un Elohim Justo, debe de una u otra forma satisfacer su justicia y no dejar impune a los impíos. Sin embargo, hemos aprendido también, que el mundo fue creado a través de dos atributos divinos; El nombre “Elohim” que representa a la justicia, y el nombre sagrado de las 4 letras, que representa a la misericordia de Hashem. Por lo que la destrucción del mundo antiguo corresponde a un juicio, y al mismo tiempo corresponde a una nueva oportunidad de misericordia para todo el linaje humano. Esto lo aprendemos de la cantidad de personas que entraron al arca de Noaj, los progenitores de un mundo nuevo. Ocho fueron las personas salvas, pues el número ocho, es simbolismo de un término de ciclo, y al mismo tiempo, representa el inicio de un nuevo ciclo. En siete días hizo Hashem todas las cosas, y al octavo día el mundo tuvo su primer ciclo. El Shabat, que es el séptimo día de la creación, está seguido lógicamente el octavo día, que da inicio al ciclo de una nueva semana. Todas estas aproximaciones al concepto de “octavo día” corresponden a la cantidad de las ocho personas salvas del arca de Noaj, y nos muestra que es lo que debe suceder con nosotros para poder ser regenerados y obtener nuevos inicios y ciclos en nuestras vidas, como veremos a continuación, a través del poder del MIKVE y del TIKUN.

Volviendo a la idea principal, con la que hemos comenzado el comentario, cuando el hombre se corrompe en el pecado, la única solución es MORIR. Por esta razón, es el que Rabino Shaúl escribió: “la paga del pecado es muerte” y “por cuanto todos pecaron están todos destituidos de la gloria de Hashem”. Todos merecemos la muerte, y todos físicamente moriremos, (el cielo permita que no muramos y veamos al Mesías) a consecuencia del pecado, hablando desde el punto de vista físico. Sin embargo, desde el punto de vista espiritual, dentro del alma de la persona, hay una posibilidad de volver a vivir, aun habiendo muerto internamente por nuestros delitos y pecados, y cuando nace de nuevo tiene la oportunidad de hacer, lo que en el judaísmo conocemos como el TIKUN.

Nuestro amado Mesías Yeshuá nos dijo: “que nadie puede ver el reino de Hashem sino no ha nacido de nuevo”, y luego nos dice: “que es necesario nacer del AGUA y del ESPIRITU”. El primer mundo nació del agua, el diluvio corresponde al PRIMER MIKVE (lugar de inmersión), purificación ritual, de todo el mundo de su inmensa contaminación que impedía que la gloria de Hashem se relacionara con los hombres.

Para avanzar en nuestro comentario explicaremos brevemente que es “MIKVE”:

El término mikvé proviene de la raíz hebrea, que infiere la reunión de las aguas, tal como leemos en el relato de la creación: “júntense las aguas debajo del cielo en un solo lugar” (Bereshit 1:9)

Una Mikvé es entonces un lugar que reúne aguas de origen natural, como el agua de lluvia, de un río o de un manantial. De hecho, se trata de una pequeña alberca que está unida a una fuente de aguas naturales que fueron recolectadas en forma natural (llamada “otzar”), a las que se les agrega luego agua limpia y templada.

El mundo antiguo fue un MIKVE natural donde toda la raza humana hizo TEVILA (inmersión), muriendo, y dando paso a la nueva vida y a un nuevo mundo. La Torá nos muestra cuales son las razones por las cuales debe la persona hacer tevila en la mikve,  a causa de la impurificación ritual, y nos muestra por lo tanto, cuáles eran los pecados del mundo antiguo que trajeron tal grado de “tuma” (contaminación) a la raza humana a través del pecado, lo cual resulto en que el mundo necesito ser purificado a través de este gran MIKVE, el gran diluvio de 40 días y 40 noches.

La persona se impurifica a grandes rasgos por las siguientes razones:

Es importante aclarar que en sí misma la impureza ritual no es pecado, sino que el uso ilegal que pudiera emanar de los estados de impureza, son los penalizados por la Torá constituyéndose en pecados graves  que encienden fuertemente la ira del Eterno.
Veamos algunos ejemplos:

.- Emanación de Semen: Cuando el hombre se une a su mujer, ambos quedan en estado de impureza, por lo que cada uno debe hacer mikve para efectos rituales y así poder servir a Hashem. La impureza ritual en sí misma no es un pecado, sin embargo, el mundo antiguo fue destruido porque las relaciones sexuales prohibidas, que hacían que la pérdida del semen  en las relaciones intimas que no buscaban engendrar vidas, fuera de los parámetros normales del matrimonio, causaron una inmensa contaminación y desconexión con el Eterno.

Esta permitido tener intimidad con la esposa, y que el acto de la intimidad traiga hijos al mundo. Pero está prohibida cualquier otra acción sexual fuera del matrimonio, cuyo propósito no es traer hijos al mundo, o satisfacer el amor matrimonial. Cuando los hombres del mundo antiguo, comenzaron a tener relaciones sexuales, con muchas mujeres, entre hombres, y entre animales, no solo se impurificaron ritualmente, desperdiciando su semen, causaron grandes pecados y la contaminación de la tierra entera.

.- El periodo menstrual de la mujer: Está prohibido tener relaciones intimas dentro del matrimonio y mucho más fuera de él cuando la mujer está en su periodo mensual de menstruación. Ya que el periodo de menstruación en la mujer provoca que ella y todo lo que ella toca, entre en estado de “tuma” (contaminación) o impureza ritual. Luego de que la mujer sale de sus siete días de menstruación, debe entrar en el mikve y así hacer la purificación pertinente para poder unirse a su esposo. La mujer entra en este periodo de impureza, porque pierde “sangre”, y según la Torá, la sangre es la vida de la persona. Cada ovulo de sangre que sale de la mujer, fue una vida en potencia que se perdio. Por esta razón, es que está prohibido unirse a ella en su periodo de menstruación. El mundo antiguo derramo tanta “sangre”, y perdió tantas vidas, a manos de los asesinos que perdían el semen, a manos de los que robaban y quitaban vidas, y a manos de los que tenían intimidad con mujeres en sus periodos menstruales, que fue necesario purificarlo a través del MIKVE del diluvio.

.- Contacto con un cadáver: El contacto con el cadáver de una persona, según la Torá es la impureza ritual más poderosa, pues solo puede ser purificada con las aguas del mikve que contienen las cenizas de la vaca colorada. El mundo antiguo estaba tan lleno de violencia, que los asesinatos llenaban las calles, las aldeas, y todo lo que se movía estaba contaminado ritualmente con la contaminación por contacto con un cadáver. Y como hemos dicho, la impurificación en sí misma no era pecado, sino que los asesinatos, la pérdida de las vidas humanas y el derramamiento de sangre, desde Caín el hijo de Adam en adelante, provocaron esta inmensa separación entre Hashem y los hombres, pues la muerte, según el libro de la profecía de apocalipsis, es el enemigo postrer que será destruido, y a causa de esto el mundo antiguo fue ingresado en un gran mikve para comenzar un periodo se rectificación.

El mundo antiguo estaba sumido en grandes pecados, e inmensamente contaminado, estado que fue provocado por los pecados de los seres humanos que violaron toda esta Torá contenida en las conciencias de las personas. Esto trajo como resultado que Hashem transformara la tierra en un mikve, y sumergiera al mundo en profundas aguas, para luego comenzar él TIKUN (rectificación) del ser humano, más largo de todos, hasta el día de hoy.  
Asimismo Hashem desea que participemos del proceso de la rectificación del alma, conocido en la cábala como “Tikun HaNefesh”. ¿Cómo puede la persona comenzar esta rectificación de su alma, para finalmente heredar el mundo venidero? Entendemos que el mundo que heredo Noaj, no era el objetivo de la humanidad, pues el pecado siguió existiendo después de que Noaj murió, sino el “nuevo mundo” que Noaj heredo, junto a su familia, se convirtió en un medio para poder lograr el tikun correspondiente de cada persona debe realizar, en aras de Israel y de la Torá, para que finalmente el ser humano pueda tener acceso al mundo venidero.

Ahora bien ¿Cómo conjugamos esto que venimos diciendo, con el Mesías Yeshuá y su obra expiatoria? Debemos tener claro que la muerte del Mesías, como dicen sus shelijim (apostoles), nos saco de “muerte a vida” de “tinieblas a una luz admirable”, “sin obras fuimos salvos por medio de la FE”. Esto significa que mediante la FÉ obediente en Yeshuá y su Torá, junto con los pasos iniciales del Mikve o Tevila en el nombre de Yeshuá el Mesías, la persona nace de nuevo para combatir desde una nueva posición espiritual al pecado, luchando con la inclinación al mal que aún moraba dentro de su carne, haciendo corrección de cada unas de las aéreas que necesita ir corrigiendo. Es por esta razón que está escrito por el Rabino Shaúl: “Buenas obras que Di.s preparo, para que anduviéramos en ellas”, es decir, Hashem nos salvo por gracia, pero preparo buenas obras para que al andar en ellas, pudiésemos rectificar nuestras vidas y el mundo entero. Y así heredar la vida del mundo venidero.

Recordemos que la predicación de Iojanan Hamagbil (Juan el Bautista), consistía en llamar a las personas a: Arrepentimiento, Inmersión en las aguas, y luego frutos dignos de arrepentimiento que es lo que equivale al tikun. Cada vez, que la persona se sumerge en las aguas, para hacer una tevila por causa de cualquier impureza ritual, o simplemente para usar el poder de las aguas como señal de su convicción de arrepentimiento, está generando un “nuevo ciclo” o “un nuevo mundo” para él, del cual él mismo es el responsable de hacer el tikun correspondiente a través de la observancia de la Torá y la fe viva en el Mesías Yeshuá.

Podemos hacernos la buena costumbre de usar los mikveaot naturales que Hashem nos ha dado en este mundo, los ríos, las lagunas, y cuanto mejor, si tenemos acceso a uno construido por mano humana para tales fines, y así, cada vez que lo usemos, tomar conciencia de lo que significa, para seguir rectificando nuestras almas, en aras de la Torá.
¿Recuerda usted la historia del Rey Naaman? Registrada en el libro de 2da de Reyes cap. 5. Un leproso, al cual se le pidió una cosa fácil, “sumergirse siete veces en las aguas”, para que al octavo movimiento de salida de las aguas, para él, todo se convirtiera en un nuevo mundo, un nuevo ciclo. Como está escrito: “Entonces él Descendió y se Sumergió siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del hombre de Dios. Y su carne se Volvió como la carne de un niño pequeño, y Quedó limpio” Todo esto, por el poder de la fe, la teshuva, la inmersión en el mikve, y el tikun. Está en nuestras manos entonces, seguir siendo colaboradores de Hashem, y atraer sobre nosotros la gueula (redención) final, y así, pronto y en nuestros días, la venida de nuestro amado Mesías Yeshuá.

Descargar PDF

Shavua Tov – Buena Semana

Parashat Bereshit - El Señor es el mismo - Rab Yosef Barel