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martes, 16 de septiembre de 2014

Comentarios Mesianicos al Pirkei Avot. Mishna 2 cap. 1.

Capitulo 1
Mishna 2
"Shimón el Tzadik era uno de los últimos sobrevivientes de la gran Asamblea. El solía decir: El mundo está basado sobre tres cosas: La Torá, el servicio Hashem, y los actos de caridad".

El mundo está basado en la Torá…

Es tan importante el estudio de la Torá, que la mishna nos viene a recordar que el mundo está en pie solo por el merito de quienes la estudian. Está escrito en el profeta Iermiyahu (Jeremías): “Si no fuese por mi pacto (la Torá que se estudia) día y noche, no habría de mantener el cielo y la tierra” (Iermiyahu 33-25).

El midrash a modo de hagada, viene a enseñarnos que Hashem “se sienta y estudia su Torá”, y otro midrash dice “Hashem vio la Torá y creo el mundo”, es decir TODO está contenido en la Torá, y por eso la persona que estudia Torá, logra cumplir con el propósito para el cual fue creado el mundo, otro Misdrah dice: “si Israel no hubiera aceptado la Torá, todo hubiera sido regresado al principio”. Todos estos Midrashim, vienen a mostrarnos una verdad, más allá del relato de cada hagada, el fin es mostrarnos cuán importante es el estudio de la Torá. Comprendemos entonces que según está Mishna, el mundo fue creado con el propósito de que am Israel estudie la Torá ¿Hasta qué punto esto es así? ¿Cómo podemos relacionar esta enseñanza con las enseñanzas de Yeshuá y sus apóstoles?

En las enseñanzas de Yeshuá, aprendemos que el estudio de la Torá no es un fin en sí mismo, sino que un medio, más bien, él único medio diseñado por el Creador, a través del cual llegamos a la vida del mundo venidero “olam haba” o “vida eterna” mediante cada mitzva (mandamiento) que estudiamos y cumplimos. Por lo cual, quien estudia bien las palabras de la Torá, hallara la vida eterna. Como está escrito:

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan – Iojanan 5:39)

Y también está escrito:

“El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Iojanan – Juan 7:38)

Este último versículo, no nos está diciendo que las escrituras digan literalmente que quienes creen en Yeshuá dentro de sí correrán por su interior ríos de agua viva, aunque aparentemente es lo que se lee a simple vista, ya que en ninguna parte de la Tanaj hebrea, está escrito de forma literal, lo que leemos en este verso. Entonces; ¿Cómo él pudo decir, que las escrituras decían esto? Lo que realmente significa esta enseñanza, es que el estudio correcto de la Tanaj, da testimonio de Yeshuá, y provoca que en el interior de la persona, corran ríos de agua viva, en otras palabras: “quien cree en mí, como da testimonio de mí la escritura, (con una buena comprensión) entonces lograra que en su interior corran ríos de agua viva”. Por lo que entonces la expresión: “como dicen las escrituras” es una “condición” no una afirmación, para que dentro de la persona ocurra un milagro espiritual superior, este es el fin del estudio de la Torá descubrir al Mesías y llegar por medio de la Torá a ser como él.

El Rabino Shaúl de Tarso también nos enseño que la Torá no es un fin en sí mismo, sino que él medio dado por el Eterno, para revelarnos el propósito por el cual se nos ordena estudiar la Torá. Como está escrito:

Porque el fin de la ley es el Mesías,  para justicia a todo aquel que cree” (Romanos 10:4)

¿Lo que dice el Rabino Shaul contradice la enseñanza de  esta Mishna? Claro que no, lo que aquí sucede es que el mandamiento de la Torá es primero explicito y literal, debemos sí o sí estudiar de día y de noche, esa es la exigencia del nivel peshat de la Torá, ya que cada persona que estudia de día y de noche, con buena compresión y asistido por el Ruaj HaQodesh, logrará finalmente llegar al propósito de la Torá: Ver al Mashiaj dentro de la Torá, y por lo tanto encontrar la vida eterna en esta vida presente. Y es por eso, que el mundo se sostiene a través del estudio de la Torá, como lo dice esta Mishna, porque la Torá contiene aquel por el cual fueron hechas todas las cosas, como está escrito:

"Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho" (Iojanan - Juan 1:3)

"El es la imagen del Di.s invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas,  las que hay en los cielos y las que hay en la tierra,  visibles e invisibles;  sean tronos,  sean dominios,  sean principados, sean potestades;  todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas,  y todas las cosas en él subsisten" (Colosenses 1:15-17)

Por lo que cuando hablamos del estudio de la Torá, desde el nivel más simple (peshat-literal), el objetivo de dicho estudio será llevar a la persona, hasta su nivel más elevado, pasando por todos los 4 niveles básicos de interpretación, el nivel "secreto" o "sod", el cuarto nivel, llevara a la persona a las materias más ocultas de la Torá cuyo contenido nos revela la manera en que Hashem gobierna los mundos celestiales y espirituales, los cuales a su vez subsisten, en aquel que es la imagen de HaQodesh Baruju, él Mashiaj.

Por lo tanto, estudiar Torá, es uno de los pilares del mundo, como lo dice está Mishna, porque en realidad todo lo creado subsiste en aquel de quien la Torá da testimonio en su nivel de estudio más elevado. Solo en el Mashiaj está contenida toda esa realidad superior y espiritual a través de la cual, todos los seres humanos nos nutrimos, y es por eso que está escrito que él es la imagen del Di.s invisible, ya que todo lo creado subsiste en él.

Este es el objetivo más importante del estudio y cumplimiento de toda las palabras de la Torá: revelarnos al Mesías y que su fuego more en nosotros. Esto es muy interesante, ya que cada vez que la persona logra ver al Mesías dentro de las escrituras, podrá conectarse con los mundos espirituales, sobre todo, con el mundo del Mashiaj, quien habita sentado a la diestra de Padre. Esto le permite a la persona ser asistido por el Ruaj HaQodesh que desciende del mismo lugar de gloria, dándole a la persona "vida" del mundo venidero. Como está escrito:

"Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino,  y cuando nos abría las Escrituras? (Lucas 24:32)

Los varones que iban por el Camino Emaus, a los cuales Yeshuá les habría las escrituras comenzando por la Torá y luego los profetas,  fueron investidos con ese poder en forma de fuego que hizo arder sus corazones. Esto nos muestra que una verdadera interpretación de la Torá, conecta a la persona con las realidades espirituales del Mashiaj Yeshuá, lo que finalmente hace que esa persona se beneficie del Mashiaj y lo que por él es sustentado.

La presente Mishna revela que el mundo tiene como uno de sus pilares, el estudio de la Torá, sin embargo nosotros hemos visto que él mundo fue creado con este objetivo para que través del estudio de la Torá, el ser humano pueda conectarse con las realidades celestiales y espirituales, de las que un día fue separado, y que dependen del Mashiaj Yeshuá. Toda vez que la persona llega a este conocimiento elevado de la Torá, en realidad está conectando con él Mashiaj y las cosas que a imagen de él fueron creadas.

El servicio Hashem....

Nos cuentan los sabios que mientras existía el Beit HaMikdash en pie, el mundo se bendecía por el merito de los korbanot. Cuando el Templo fue destruido el servicio Hashem que se ejecutaba a través de las ofrendas fue sustituido por la tefila. Por esta razón está escrito:

“Y ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el SEÑOR tu Dios, sino que temas al SEÑOR tu Dios, que andes en todos sus caminos, que le ames y que sirvas al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma” (Debarim-Deuteronomio10:12)

Servir a Hashem con el corazón equivale a la acción de la Tefila, y la Tefila equivale a las ofrendas del Beit HaMikdash.

Esto también lo podemos desprender de las palabras de nuestro amado Mesías Yeshuá, que enseño que el Templo es una casa de oración:

“Y les enseñaba,  diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones?  Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones” (Marcos 11:17)

Este pasaje nos muestras dos cosas muy importantes: En la casa de Hashem se puede servir al Eterno con oraciones a falta de los Korbanot. Y también que no solo Israel o los judíos pueden servir a Hashem a través de las oraciones, sino que como dijo nuestro amado Mesías: “Casa de oración para todas las naciones”. Todos por lo tanto, pueden ser siervos de Hashem, en cualquier parte del mundo, solo basta hacerlo con todo el corazón.

Tenemos por lo tanto que la tefila es un servicio a Di,s, bendito es él. Si somos siervos de Hashem, la oración es una obligación diaria, como lo eran las ofrendas en el Mishkan en el Beit HaMikdash. Tres eran los sacrificios obligatorios que debían ofrendar los Cohanim en el templo, y debido a esto, es que los Rabinos instituyeron las tres oraciones diarias: Shajarit en la mañana, Minja por el medio día tarde, y Arbit en el anochecer. Estas tres oraciones constituyen un pilar para el mundo, y los siervos de Hashem le sirven elevando diariamente estas oraciones.

¿Pero como confirmar con las enseñanzas de Yeshuá, que la tefila es el servicio a Hashem? Dentro del pasaje de la tentación del Satán a nuestro amado Mashiaj, vemos que él respondió claramente que postrarse para orar o adorar es un servicio que solo se le debe dar al Santo Bendito. Como está escrito:

“Y le dijo: Todo esto te daré,  si postrado me adorares. Entonces Yeshuá le dijo: Vete, Satanás,  porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás,  y a él sólo servirás” (Mateo 4:9-10)

Debemos por lo tanto seguir un patrón claro de servicio a Hashem por intermedio de la Tefila diaria, la cual debe hacerse con verdad, porque está escrito: “Cercano está Hashem a los que le imploran, a los que le ruegan de verdad” (Salmos-Tehilim 145:18) Esto es importante destacarlo, ya que es cierto que nuestros sabios han instituido las tres oraciones como reemplazo de los tres Korbanot que se hacían en el templo, ¿Pero qué sucede cuando las tres oraciones no se hacen con verdad y desde el corazón? Es ahí cuando las palabras del profeta se hacen una espada contra los que sin honestidad le buscan:

“Pues se ha acercado a mí este pueblo con su boca y sus labios me han honrado, y su corazón se encuentra lejos de mi” (Isaías 29:13)

Es una necesidad nuestra servir a Hashem con la oración constante, como está escrito en las cartas de los emisarios de Yeshuá:

“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu,  y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:18)

“Por nada estéis afanosos,  sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego,  con acción de gracias” (Filipenses 4:6)

“Perseverad en la oración,  velando en ella con acción de gracias” (Colosenses 4:2)

Cada vez que nos acercamos para elevar nuestros agradecimientos y suplicas al todo poderoso, estamos sosteniendo al Mundo, como lo dijera también el sabio Iaacov (Santiago): “La oración eficaz del Justo puede mucho”. La enseñanza de la oración constante y obligatoria, que tiene carácter de Mishna, y que según Simón el Tzadik es uno de los pilares del mundo, está totalmente relacionada con las enseñanzas de Yeshua y sus shelijim.

Los actos de caridad

Los actos de caridad son una base del mundo porque sin ellos el mundo no podría existir. Un mundo colmado de egoísmo y violencia como lo fue el mundo de los días Noé sucumbió al juicio de Hashem, pues la tierra se había llenado de todo tipo de violencia, pero las obras de caridad permiten que el mundo tenga sentido de existencia. Tan importante son las buenas obras, que los rabinos nos han enseñado que tres cosas permiten que los edictos severos celestiales se anulen: “Teshuva, Tefila y Tzadaka”, el último de estos tres corresponde a las buenas acciones hacia el projimo.

Las enseñanzas del Judaísmo están llenas de exigencia respecto de las obras de caridad, y nuestros escritos mesiánicos que también son Torá contienen muchas enseñanzas al respecto.

Nuestro amado Mesías Yeshuá enseño:

"Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme." Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?" Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis." (Mateo 25:31-40)


Las ovejas que ayudaron a “los pequeños” en la enseñanza de Yeshuá tuvieron el merito suficiente de ser declarados “benditos de Padre”, y no solo, fueron meritorios de heredar el mundo venidero, cuanto más entonces fueron pilares de este mundo.

Comentarios Mesianicos al Pirkei Avot: Mishna 1. cap 1.

Capitulo 1.
Capitulo 1. Mishna 1.
Moshé recibió la Torá en el monte Sinaí y se la transmitió Iehoshúa, y Iehoshúa se la transmitió a los ancianos; los ancianos a los profetas y los profetas la transmitieron a los miembros de la gran Asamblea. Ellos dijeron tres cosas: Sean prudentes en el juicio, formen muchos discípulos, y hagan un cerco para la Torá.
“Moshé recibió la Torá en el monte Sinaí y se la transmitió a Iehoshúa”…


Como bien hemos aprendido en la introducción de nuestro comentario, el tratado de Pirkei Avot trata de asuntos de musar y buenas cualidades, más que de aspectos interpretativos legales de la Torá. Entonces; ¿Cómo es posible que el que estableció el orden de las distintas Mishnaiot de este tratado, comience con la ley de la transmisión de la Torá y no con una Mishna directamente relacionada con enseñanzas de Musar?

Los comentaristas del Pirkei Avot nos cuentan que "Rabenu HaQodesh" (Rabí Yehuda HaNasí) comenzó así, para mostrarnos que todas las enseñanzas de musar que se hallan en este tratado salieron primero de la Boca de HaQodesh Baruj Hu en el monte Sinaí, dándoselas a Moshé quien a su vez las trasmitió a Iehoshua Ben Num  (Josué), y así sucesivamente. Debido a esto, es que las enseñanzas de este tratado son tan relevantes para el estudio, como las demás materias y áreas del estudio de la Torá, pues todas las enseñanzas de musar salieron de la boca de la boca del Santo Bendito, ¿Pero es esto así realmente?

Lo que en realidad debemos saber, es que cada Mishna contenida en este tratado, en esencia es voluntad del Eterno, y esto es a pesar de que es muy posible que sus labios no las pronunciaron directamente, pero la intención de cada enseñanza de musar, está respaldada en la Torá, y por lo tanto estaba de antemano contenida en la boca del santo bendito, a esto se refieren los comentaristas.
El Midrash Shmuel explica otra razón, del porque este tratado comienza con el orden de la recepción de la Torá: La sabiduría de la Torá no tiene consistencia en una persona que no tiene temor al pecado y por esta razón, es que en este tratado en su inicio, nos instruye respecto de la recepción y transmisión de la Torá, dado que toda la Torá depende de la ética y del comportamiento de la persona. La persona que no teme a Eterno, pero que sin embargo estudia las materias de la Torá para su propio honor, no le dará el honor a las palabras de la Torá que estas merecen. De aquí entonces que la recepción, transmisión de la Torá solo deba ser mediante la vía de personas con temor al pecado. Como dijeron los sabios: "Cuando el temor de cometer un pecado precede a la sabiduría, entonces esta perdurara". O como lo dice el profeta Ieshayahu: “El temor de Hashem conforma un tesoro para la persona” (Isaías – Ieshayahu 33:6).

Estos mismos principios de ética, respecto de la recepción y transmisión de la Torá, los podemos hallar en las palabras de nuestro amado Mashiaj Yeshuá, quien dijo:

"Entonces habló Yeshuá a la gente y a sus discípulos,  diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis,  guardadlo y hacedlo;  mas no hagáis conforme a sus obras,  porque dicen,  y no hacen" (Matitiyahu - Mateo 23:1-3)

Los Soferim y los Perushim (Escribas y Fariseos) tenían la autoridad de Moshé, pues habían recibido la transmisión de las enseñanzas de la Torá desde el Sinaí. Es decir, según nuestro amado Mashiaj, debemos oír sus interpretaciones de la Torá y muchas veces sujetarnos a dicha interpretación, porque sobre ellos está la explicación recibida de la boca de Moshé, y por lo tanto la explicación que salió del Santo Bendito es. Sin embargo, debemos cuidarnos de hacer "como ellos hacen", se refiere a las personas que no cuidaban su manera de vivir,  (entiéndase a un cierto grupo de escribas y fariseos) que no anteponían el buen comportamiento demandado por Hashem en su Torá, a las mismas enseñanzas legales de la Torá que ellos exigían de los demás cumplir.

Por tanto todo aquel que quiere enseñar Torá, estudiar Torá, debe primero anteceder a estas buenas acciones temor a los cielos, pues el principio de la sabiduría es el temor a Hashem.

Respecto de respetar "la transmisión de la Torá" y de respetar a los que la transmitieron, es sumamente importante que comprendamos que también es "ética" asumir que la Torá y sus explicaciones tienen un hilo conductor base dentro del Pueblo Judío, y que no podemos nosotros crear sistemas religiosos separados de esta base interpretativa, a pesar de que en ocasiones podamos no estar en armonía con el pensamiento de la tradición Judía actual, debemos sin duda alguna escuchar siempre lo que ellos quieren enseñar o lo que los judíos de siglos atrás enseñaron, con una altura de mira y madurez suficiente, entendiendo que tenemos al Mashiaj Yeshuá de nuestro lado y sus enseñanzas, que para nosotros vienen a completar lo incompleto, y en ocasiones a corregir lo incorrecto. Lo cual no es contrario a las enseñanzas del Judaísmo que han sido transmitidas desde siglos atrás, pues es una costumbre sumamente judía buscar la mejor interpretación de la Torá, lo cual nosotros hacemos a través de las enseñanzas de nuestro amado Mesías y sus emisarios. No obstante esto, hay una base en la transmisión de las enseñanzas de la Torá desde el Sinaí, contenida en la sabiduría de la Torá Oral, que no debemos ignorar. Como está escrito:

"¿Qué ventaja tiene,  pues,  el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión? Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios" (Romanos 3:1-2)

"Y vendrán muchos pueblos,  y dirán: Venid,  y subamos al monte de Hashem,  a la casa del Dios de Jacob;  y nos enseñará sus caminos,  y caminaremos por sus sendas.  Porque de Tsion saldrá la ley,  y de Jerusalén la palabra de Hashem" (Ieshayahu - Isaías 2:3)

El Rabino Shaul de Tarso enseña claramente que a ellos (Los Judíos) les fue confiada la palabra de Dios, basado por su puesto en la tradición de su pueblo y en lo que los profetas dicen, "que la Torá saldrá de Tsión",  esto significa que la recepción y transmisión de las sagradas escrituras tienen una base que se debe respetar y de la cual todos deben aprender sin ser soberbios. Mientras más aprendemos del pueblo Judío, del modo técnico de interpretación que ellos han aprendido, de las distintas interpretaciones de la Torá y las escrituras, más cerca estaremos de la luz y de la voluntad del Santo Bendito, sobre todo cuando sobre nosotros está la esencia del Mesías Yeshuá.

Es  un principio de ética de la Torá respetar lo que ha sido transmitido por las autoridades espirituales que nos han antecedido en el camino de la interpretación o comprensión bíblica. Esto implica que la persona debe señalar quien le enseño tal o cual cosa, pues eso es muestra del respeto que tiene por aquella persona que lo instruyo. El alumno debe siempre decir "Lo recibí de mi Rabino, o de mi Moré o bien: "Lo aprendí de tal persona o mi fuente es esta, para decir esto u esto otro", de esa manera comprendemos que hay respeto a la transmisión, y no existe el ánimo de crear un sistema separado de la fe nuestros Padres. También puede darse, que si su interpretación es original, es decir que no la recibió de persona alguna, por causa del respeto a sus autoridades, lo mencione, y cite las fuentes en las que se apoya para dicha interpretación.

En las cartas del Rabino Saúl de Tarso vemos claramente este principio ético respecto de la transmisión y recepción de las enseñanzas. Como está escrito:

"Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que el Mesías murió por nuestros pecados,  conforme a las Escrituras" (1Corintios 15:3)

"Os alabo,  hermanos,  porque en todo os acordáis de mí,  y retenéis las instrucciones tal como os las entregué" (1 Corintios 11:2)

Como podemos ver, el mismo Rabino Shaúl, quien goza de una eminencia interpretativa dentro del movimiento de judíos creyentes en Yeshuá de su época, asegura haber recibido enseñanzas que transmitió de la misma manera en que las recibió, y que al mismo tiempo, quienes recibieron dichas instrucciones las retienen tal cual les fueron entregadas. Esto refleja el gran nivel de madurez espiritual del Rabino Shaúl y el crecimiento espiritual de los creyentes de Corinto respecto de la recepción, retención y transmisión de las enseñanzas de la Torá en el Mesías Yeshuá.

“Sean prudentes en el Juicio”…

Esta es una advertencia para los Daianim (Jueces), para que no hagan juicios precipitadamente, y para que no cometan errores en sus apreciaciones por falta de información, pues podrían favorecer a una de las partes injustamente, por lo que se necesita sabiduría y prudencia para poder dar sentencias acertadas.

También tiene que ver con las capacidades que debe tener un Daian de Israel, cuando contempla que uno de los litigantes es realmente culpable, debe lograr la manera “prudente” de lograr que el engaño del litigante que a su juicio es culpable se dé a conocer.

Como lo hiciera en aquella ocasión el Juez y Rey de Israel Shlomo, con las mujeres que se habían presentado ante él por la disputa del niño, que ambas decían ser de su pertenencia. Donde el Sabio Juez de Israel Shlomo pude determinar quien era la que mentía a través de una sentencia muy inteligente.
La prudencia en el juicio, perfectamente puede traducirse en opiniones sobre otras personas ligeras y apresuradas, estas actitudes están reguladas por las enseñanzas de los emisarios de Yeshuá. Iaacob (Santiago) por ejemplo dentro del contexto del judaísmo de época, explica claramente a la comunidad que ninguno de ellos era juez de su hermano, y que por lo tanto, debían tener sumo cuidado con los juicios precipitados dentro de la Kahal de Yeshuá. Como está escrito:

“Hermanos,  no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano,  murmura de la ley y juzga a la ley;  pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.” (Iaacov – Santiago 4:11)

Lo que nos enseña, que las personas que no tienen la condición de Daian (juez) dentro de la comunidad de Yeshuá deben limitarse a no asumir ese rol, pues simplemente no son jueces sobre sus hermanos. Pues quien así hace, se convierte en juez de la Torá, es decir juzga la manera en la que su hermano se conduce guardando la Torá, y eso lo hace reo de condenación, pues tarde o temprano será probado en aquello que juzga a su hermano, y cuando el caiga, sus propias palabras lo acusarán. Como vemos en el siguiente versículo:

Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados;  he aquí,  el juez está delante de la puerta” (Iaacov – Santiago 5:9)

¿Quién es Juez que pueda juzgar dentro de la comunidad de Yeshuá? Sabemos que en la tierra de Israel había jueces previamente establecidos que podían juzgar cada situación dentro de la comunidad de Israel. Sin embargo, a causa de las persecuciones por el nombre de Yeshuá, las comunidades judías de creyentes en el Mesías, no podían presentar estas situaciones ante las autoridades tradicionales de Israel, por lo que serían otras las personas que pasarían a tomar el lugar de jueces dentro la comunidad mesiánica. Esto jueces eran, tal cual  sucedía en las naciones y pueblos de aquellos entonces, los gobernantes, los líderes de las comunidades, ellos eran los jueces autorizados para determinar sentencias sobre todo tipo de asuntos;  éticos, morales, doctrinales de sus comunidades, etc.

Tenemos el caso del congregante de la comunidad de Corinto, que no había sido juzgado por los líderes de la comunidad, a los cuales el Rabino Shaul de Tarso reprende por no haber tomado una actitud diligente respecto de la situación que se había vivido. Como está escrito:

“Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia? Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué,  no hay entre vosotros sabio,  ni aun uno,  que pueda juzgar entre sus hermanos” (1Corintios 6:4-5)

Por lo que los jueces de la comunidad de Yeshuá deben tener PRUDENCIA en sus sentencias, como lo dice la mishna que analizamos, y sobre todo diligencia y misericordia, pues está escrito:

“Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio” (Iaacov – Santiago 2:13)

Por otra parte “ser prudentes en el juicio” tiene que ver con la misión que cada persona tiene sobre sí misma. Cada uno de nosotros debe determinar si sus acciones deben ser llevados a cabo, o si debe cambiar su manera de conducirse. Somos jueces de nosotros mismos constantemente, ya que al juzgar las situaciones de este mundo, nos juzgamos a nosotros mismos, y por eso es que debe existir PRUDENCIA en el juicio:

“Por lo cual eres inexcusable,  oh hombre,  quienquiera que seas tú que juzgas;  pues en lo que juzgas a otro,  te condenas a ti mismo;  porque tú que juzgas haces lo mismo” (Romanos 2:1)

La importancia del Musar


El Pirkei Avot es un tratado de la Mishna que aparece en el penúltimo lugar siguiendo el orden de Nezikin en el Talmud. Contiene enseñanzas  de musar "ética" que fueron transmitidas por los jajamim (sabios) de Israel durante miles de años antes y durante el tiempo de la elaboración de la Mishna, por lo que no en este tratado no encontraremos explicaciones respecto de alguna mitzva especifica de la Torá, sino que como ya dijimos, enseñanzas relacionadas al buen comportamiento, buenos modales y conducta ética del judío que vive sujeto a las normas de las Torá de Israel.

Las palabras "Pirkei Avot"  (פרקי אבות), se traducen como "tratado de los Padres", pues los sabios de Israel son reconocidos como "Los Padres del mundo" pues todo sabio de Israel, desde Moshé en adelante (según Rashi) ha intentado hacer la labor de reprochar la conducta del pueblo, y esta noble ocupación les ha constituido en Padres para a los que recibieron sus. Como está escrito:

"hijo mío, cuida mis palabras" (Mishle - Proverbios 7:1)

Todo instructor de Torá que da sabios consejos a sus discípulos, es como si fuera el Padre de aquellos a los cuales instruye. Pues las palabras del instructor de Torá, no solo buscan informar a los discípulos, sino más bien formar sus vidas, para un crecimiento sano. Por lo que todo instructor de Torá, es un formador de almas y por lo tanto un Padre espiritual. Como está escrito en la Torá, respecto de nuestro Padre Abraham y su esposa Sara:

"Las almas que habia hecho en Harán" (Bereshit - Génesis 12:5)

Las enseñanzas de Abraham y Sara, para los siervos y siervas, de toda su casa, les había dado la condición de “Padres” de aquellas almas.

En otras palabras, quien entrega palabras de "musar" entrega herramientas tan profundas para la persona que las escucha, que luego su alma es considerada como nacida de nuevo a causa del poder de las enseñanzas de musar que recibe de su maestro, pues  quien encausa a su compañero por las sendas del bien es considerado como si lo engendrase. Por esta razón es que todos los Rabanim que se mencionan en este tratado son considerados "Padres" de quienes reciben sus consejos, de ahí el nombre de este tratado: "avot".

También está escrito: “La ley de HaShem es perfecta, que convierte el alma;
El testimonio de HaShem es fiel, que hace sabio al sencillo" (Tehilim - Salmos 19:7)

Las enseñanzas de la Torá tienen la capacidad de "convertir" el alma de la persona. Esto nos muestra, que el alma de todo ser humana necesita "perfeccionar" sus características éticas y espirituales, y esto solo es posible a través del poder de las enseñanzas de la Torá.

Las enseñanzas de "musar" son sumamente importantes más que cualquier otro estudio de la Torá, y eso es lo que aprendemos de Yeshuá el Mesías en sus muchas enseñanzas. Si notamos bien lo que nos enseñan los “evangelios”, veremos que en realidad Yeshuá no vino a cambiar la Ley Judía, sino más bien a dar énfasis en las exigencias éticas de la Torá, lo cual trajo como consecuencia que él recriminara a los intérpretes que olvidaron el centro ético de la Torá. Como está escrito:

“¡Ay de vosotros,  escribas y fariseos,  hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino,  y dejáis lo más importante de la ley: la justicia,  la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer,  sin dejar de hacer aquello” (Mateo 23:23)

Volviendo a la razón del nombre este tratado, en sentido literal "avot" significa "Padres", pero en el sentido del Talmud, representa categorías principales o fundamentales. Como por ejemplo los principios fundamentales que prohíben el trabajo (melaja) en Shabat, reciben el nombre de "Avot Melaja". Por su parte la palabra "Pirkei" que está en estado de semijut (constructo), es en realidad "Perakim" que significa "capítulos", por lo que "Pirkei Avot" significaría "Capítulos de los principios fundamentales".

Entendemos entonces que las enseñanzas de "comportamiento" son principios fundamentales para la vida de todo ser humano que busca agradar el Di.s de Israel, y servirle. Constantemente nuestro comportamiento está siendo probado, cuando estamos en el trabajo y se nos demanda una respuesta de verdad o mentira, cuando vamos en el autobús o en el metro tren y alguien necesita el asiento en el que vamos sentado, cuando somos seducidos por alguna tentación y el único que nos mira es Di.s, cuando tenemos un negocio por hacer que representa dinero para nuestro bolsillo a cambio de no ser honestos con los hombres, cuando podemos elegir hablar mal de alguien antes de callarnos, cuando el honor de una persona está en juego a cambio de nuestro propio honor.

Es así como en el comienzo del Pirkei Avot se escribe una Mishna que corresponde a otro tratado, específicamente al tratado de Sanedrín (cap 10). Donde leemos:

"Todo Israel tiene una parte en el mundo venidero, como está escrito: Y tu pueblo son todos Tzadikim, heredaran eternamente la tierra, son retoño de mis plantaciones, la obra de mis manos del cual glorificarse"

¿Por qué se acostumbro a establecer esta Mishna de otro tratado antecediendo a las mishnaiot del Pirkei Avot? El Midrash Shmuel, nos da una explicación: La persona al escuchar o leer las palabras de ética y reprimenda del Pirkei Avot, no debe desanimarse por no cumplir con todas las enseñanzas contenidas en este tratado, pues si la persona ha hecho el mejor de sus esfuerzos en guardar las palabras de está Torá, entonces sin duda alguna, tiene parte en el mundo por venir. Está Mishna tiene como por objetivo alentar a esa persona y enseñarle que cada uno del Pueblo de Israel tiene su parte en el mundo venidero, cuando cada uno ha hecho su parte delante del Eterno con todo su esfuerzo, aún si cada uno no cumpliera con todo lo que dice el tratado del Pirkei Avot, Hashem vería que realmente esa persona hizo todo lo que podía para cumplir con las palabras de este tratado y lo recompensaría con el regalo de la vida Eterna.

Esta explicación del Midrash Shmuel, tiene mucha relación con las palabras de nuestro amado Mesías Yeshuá, cuando enseño  que la obtención de la vida eterna es consecuencia un trabajo constante. Cabe señalar que el concepto de Olam Haba "Mundo Venidero" es el mismo concepto de "Vida Eterna" enseñado por nuestro amado Mesías Yeshuá. Como está escrito:

"Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro,  ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley?  ¿Cómo lees? Aquél,  respondiendo,  dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,  y con toda tu alma,  y con todas tus fuerzas,  y con toda tu mente;  y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido;  haz esto,  y vivirás" (Lucas 10:25-28)

"Y el que siega recibe salario,  y recoge fruto para vida eterna,  para que el que siembra goce juntamente con el que siega" (Juan 4:36)

"Trabajad,  no por la comida que perece,  sino por la comida que a vida eterna permanece,  la cual el Hijo del Hombre os dará;  porque a éste señaló Dios el Padre" (Juan 6:27)

Como vemos, todas estas expresiones: “Trabajad por la comida que a vida Eterna permanece” “El que siega y recoge fruto para la vida eterna” transmiten el mismo principio que vemos en la Mishna introductoria del tratado de avot.

Según nuestro amado Mesías, todos aquellos que desean entrar en la vida eterna, deben TRABAJAR y hacer el mejor esfuerzo en cumplir con la Torá que les ha sido asignada. Cumpliendo principalmente con todas las exigencias de ética contenidas en el libro de la Torá y en las enseñanzas de Yeshuá, sus apóstoles, complementando para una compresión más profunda aún, con las enseñanzas de ética de los sabios de nuestro pueblo Israel.

Por su parte en los escritos de los emisarios de Yeshua, hallamos los mismos principios de esfuerzo y trabajo, respecto de lo que cada persona debe hacer para heredar la vida eterna, lo que está en armonía con la Mishna introductoria del tratado de Pirkei Avot.
  
Como está escrito:

"Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu,  del Espíritu segará vida eterna" (Gálatas 6:8)

"Vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad" (Romanos 2:7)

Como vemos: “el que siembra para el espíritu”, y “perseverando en bien hacer” son enseñanzas de los discípulos de Yeshuá, que están totalmente en armonía, con la explicación de porqué hallamos está Mishna en la introducción del tratado de avot. Ambas líneas comparten una misma idea judía respecto de obtención de la vida eterna: "El esfuerzo sincero y honesto, garantiza la vida eterna delante de aquel que todo lo ve y todo lo sabe"

Como dicen los Jajamim: "Ya que desde el cielo le exigen a cada uno que sirva al Bore Olam aprovechando el potencial de sus fuerzas y capacidades al máximo, ambicionando hacer todo lo que está a su alcance".