sábado, 19 de marzo de 2022

Parashat 25 Tsav - ¿Cuál fue la grandeza de Moshé?


Después de lavar las entrañas y las patas con agua, Moisés quemó todo el carnero sobre el altar. Fue holocausto de aroma agradable; fue ofrenda encendida para el SEÑOR, tal como el SEÑOR había ordenado a Moisés.

(Lev. 8:21 LBLA)

¿Cuál fue la grandeza de Moshé?

La mayoría de las cosas que el Eterno estableció en el culto terrenal no son presentadas con explicaciones. No estoy seguro que Moshé entendió todos los porqués de todos los detalles. En muchas ocasiones quizás se preguntó ¿por qué hay que hacer esto y lo otro?

Por su puesto, en cada detalle se esconden secretos espirituales y celestiales que manifiestan la magnitud de la sabiduría divina y el Eterno nos presenta un servicio lleno de retos para escudriñar lo que hay detrás y así poder conocer las profundidades del Eterno mismo. Pero no creo que Moshé conocía todos los misterios ni se le fue revelado todo.

De esta manera su obediencia se engrandece porque en ocasiones tuvo que obedecer sin entender el porqué de las cosas. Un niño que recibe una orden de su padre tiene la tentación de decir ¿por qué?. Con otras palabras, sólo estaría dispuesto a obedecer si entendiera la razón para hacer lo que el padre le mandó hacer. No así con Moshé, a pesar de que en ocasiones no entendía el porqué de las cosas, él obedecía. La razón de su obediencia no estaba basada en su comprensión sino en su confianza y fidelidad. Obedeció simplemente porque el Eterno lo había mandado, y punto. Y esa fue su grandeza.

Amado discípulo del Mesías, sé obediente a lo que el Eterno manda, aunque no lo entiendas. Esto te elevará en los ojos del Cielo.

Que el Eterno nos ayude a ser obedientes de corazón aunque no entendamos la razón del mandamiento.

Ketriel Blad

Parashat 25 Tsav - ¿Quién puede presentar una ofrenda de paz?


Habla a los hijos de Israel y diles: "El que ofrezca el sacrificio de sus ofrendas de paz al SEÑOR, traerá su ofrenda al SEÑOR del sacrificio de sus ofrendas de paz. Sus propias manos traerán ofrendas encendidas al SEÑOR. (Lev. 7:29-30a LBLA)

¿Quién puede presentar una ofrenda de paz?

Al la primera vista el versículo 29 no parece tener sentido. El versículo 30 nos da luz para entender lo que el Eterno quiere decirnos. La idea es esta, si alguien quiere presentar un sacrifico (u ofrenda) de paz, zevaj shlamim – זבח שלמים – no puede enviarlo con otro, él mismo tiene que venir ante la presencia del Eterno con su sacrificio. Sus propias manos tienen que estar allí y presentarlo delante del Eterno. En el caso de los sacrificios de pecado, culpa y holocausto, es permitido ofrecerlos por medio de un emisario, pero no así con el sacrificio de paz. ¿Por qué fue establecido así?

Según mi entendimiento es porque el Eterno desea tener una relación personal muy especial con el que presenta una ofrenda de paz. El mismo propósito de las ofrendas de paz es poder expresar la relación amistosa que uno tiene con el Eterno y muchas veces esa ofrenda es dada como sacrificio de alabanza y gratitud. El que alaba y da gracias al Eterno no lo puede hacer a través de otros, tiene que venir él mismo. Otros pueden presentar tus necesidades y peticiones delante del Eterno a tu favor, pero no pueden presentarle tu alabanza. Tú mismo tienes que hacerlo.

HaShem desea encontrarse contigo en la alabanza y la gratitud. Por eso no se puede alabar al Eterno poniendo un disco o sólo escuchando a otros cuando cantan y tocan instrumentos. Uno mismo tiene que presentar su ofrenda delante del Eterno. Él quiere que le cantes con tu propia voz y que toques algún instrumento con tus propias manos, como está escrito en Cantar de los Cantares 2:14: “Paloma mía, en las grietas de la peña, en lo secreto de la senda escarpada, déjame ver tu semblante, déjame oír tu voz; porque tu voz es dulce, y precioso tu semblante.” (LBLA)

El Eterno te ama demasiado como para permitir que otros se presenten ante él en tu lugar.

¡Bendito HaShem sea por su amor personal!

Ketriel Blad.

Parashat 25 Tsav - ¿Cuál es el derecho de los que sirven en el altar?


Todo varón de entre los sacerdotes puede comer de ella. Se comerá en un lugar santo; es cosa santísima. La ofrenda por la culpa es como la ofrenda por el pecado, hay una misma ley para ambas; al sacerdote que hace expiación con ella, le pertenecerá. También el sacerdote que presente el holocausto de alguno, la piel del holocausto que haya presentado será para él. De la misma manera, toda ofrenda de cereal que sea cocida al horno, y todo lo que sea preparado en cazuela o en sartén, pertenecerá al sacerdote que la presente. Y toda ofrenda de cereal mezclada con aceite, o seca, pertenecerá a todos los hijos de Aarón, a todos por igual.

(Lev. 7:6-10 LBLA)

¿Cuál es el derecho de los que sirven en el altar?

El Eterno escogió a los sacerdotes para servir en el altar. Era un trabajo duro y complicado y muchas veces atentaba contra la salud, porque al servir, los sacerdotes sólo vestían ropas de lino y tenían que caminar descalzos. Durante el invierno tenían que pasar frio durante su servicio en el templo. Sólo la bondadosa mano del Eterno podía guardarles de las enfermedades. En todo esto tenían que mantener su ánimo alegre para que su servicio pudiera ser bien recibido delante del Eterno y para que el pueblo pudiera encontrarse con la alegría del Eterno cuando venían con sus ofrendas al santuario.

Una persona escogida para servir al Eterno de manera más sagrada tiene que pagar un precio más alto para poder cumplir su ministerio. Hay mayor exigencia de disciplina, oración, estudios, entrega, esfuerzo y sobre todo responsabilidad. La carga de la responsabilidad de un líder es muchas veces lo que más le pesa, al menos si tiene una conciencia sensible y desea hacer las cosas correctamente delante del Eterno y de los hombres.

A esto se puede añadir ayunos y desvelos, envidias y habladurías de la gente, malos entendidos y persecuciones de los impíos. La lista puede ser larga, como en 2 Corintios 6:4-10: “en todo nos recomendamos a nosotros mismos como ministros de Dios, en mucha perseverancia, en aflicciones, en privaciones, en angustias, en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos, en pureza, en conocimiento, en paciencia, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, en la palabra de verdad, en el poder de Dios; por armas de justicia para la derecha y para la izquierda; en honra y en deshonra, en mala fama y en buena fama; como impostores, pero veraces; como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, y he aquí, vivimos; como castigados, pero no condenados a muerte; como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, aunque poseyéndolo todo.” (LBLA)

Un escogido tiene que sacrificarse más que el resto del pueblo, pero al mismo tiempo tiene el derecho a recibir una buena recompensa tanto en este mundo como en el mundo venidero cuando es fiel a su llamado. Los sacerdotes tenían el derecho y la obligación de comer de los sacrificios que fueron presentados en el tabernáculo y los dos templos. También podían beneficiarse de las pieles y demás productos que no fueron quemados en el altar.

Esto nos enseña que el que se dedica al servicio del templo y todo lo relacionado con él, tiene el derecho a beneficiarse económicamente de ello.

Con otras palabras, los que se consagran al estudio y enseñanza de la Torá y todo lo que tiene que ver con el culto divino, tienen el derecho a recibir los diezmos y ofrendas del pueblo que se beneficia de su servicio, como está escrito en 1 Corintios 9:13-14: “¿No sabéis que los que desempeñan los servicios sagrados comen la comida del templo, y los que regularmente sirven al altar, del altar reciben su parte? Así también ordenó el Señor que los que proclaman el evangelio, vivan del evangelio.” (LBLA) Y en Gálatas 6:6 está escrito: “Y al que se le enseña la palabra, que comparta toda cosa buena con el que le enseña.” (LBLA) Y en 1 Timoteo 5:17-18 está escrito: “Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza. Porque la Escritura dice: NO PONDRAS BOZAL AL BUEY CUANDO TRILLA, y: El obrero es digno de su salario.” (LBLA)

Ketriel Blad

Parashat 25 Tsav - ¿Cómo se puede mantener ardiendo?



El fuego del altar ha de mantenerse encendido en él… El fuego se mantendrá encendido sobre el altar; no se apagará, sino que el sacerdote quemará leña en él todas las mañanas… El fuego se mantendrá encendido continuamente en el altar; no se apagará. (Lev. 6:9b, 12a, 13 LBLA)

La Torá repite tres veces la importancia de no dejar que el fuego se apague sobre el altar. Un fuego necesita tres ingredientes para poder existir: combustible, oxígeno y calor. Si falta alguno de estos tres, el fuego no arde. El fuego que estaba en el altar del tabernáculo había caído desde el cielo. Los sacerdotes estaban encargados de mantener vivo ese fuego constantemente. El calor se mantenía en las llamas y en los carbones encendidos. El oxígeno venía del aire ambiental. Sólo hacía falta añadir la leña.

Esto nos enseña acerca de la importancia de mantener el fuego celestial encendido sobre el altar personal que cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior. Cada mañana hay que poner más leña sobre el fuego. ¿Qué es leña?

La leña es el producto de la vida y la muerte de un árbol. Está escrito que la Torá es un árbol de vida, cf. Proverbios 3:18. También Mashiaj se compara a sí mismo con un árbol, cf. Lucas 23:31; Juan 15:1. Esto nos enseña que el combustible que alimenta el fuego en nuestro corazón es la Torá y el Mesías. La vida y la muerte del Mesías ha creado suficiente leña para que podamos arder eternamente delante de HaShem. Cada mañana hay que poner más leña en su corazón para arder continuamente delante de HaShem.

La leña es añadida en la oración, la alabanza y el estudio de las Escrituras que cada creyente hace todas las mañanas. La única manera de poder mantener el fuego celestial ardiendo en nuestra vida es ponerle más leña. Es una tarea diaria.

Querido lector, si experimentas que el fuego de tu vida espiritual se está apagando, necesitas tomar en serio este mandamiento y orar cada mañana y leer y estudiar las Escrituras santas.

El oxígeno es parte del aire. La palabra hebrea para viento es ruaj - רוח. Ruaj también se traduce como “Espíritu”. Esto nos enseña que el oxígeno para el fuego celestial es el Espíritu de HaShem. Si falta el Espíritu en la oración y la lectura, el fuego se va a apagar.

Que tampoco falte el calor en nuestra devoción a HaShem. El calor podría simbolizar el amor y la intensidad de nuestra entrega, en hebreo kavaná - כונה.

¡Asegúrate que el fuego no se apague en tu vida!

Ketriel Blad.

Parashat 25 Tsav - Enseñanzas sobre el korban Olá - Rab Yosef Ben Abraham


 Esta Parashat la he preparado haciendo una recopilación de sabios de la tora que espero nos traiga luz a nuestra vida.

 Tzav generalmente significa “ordenar” o “prescribir”, pero también tiene la connotación de “urgir” o “instar vehementemente” a la realización de un determinado acto.

 Si prestamos atención a la palabra mitzvá, veremos que dentro de ella se encuentra la palabra tzav (ordenanza) y nos quedan las letras "mem" y"hei". Si sumamos el valor numérico de estas letras obtenemos el equivalente del valor de la palabra "Adam" (persona). De esto aprendemos que el propósito fundamental de la persona es cumplir con las ordenanzas Divinas, cumpliendo de esta manera con el objetivo para el cual fue creada.

La parashat Tzav comienza hablando de los sacrificios y la primera ordenanza se refiere al sacrificio de Olá, que debe su nombre al hecho de que sube (olé) completamente; es decir que es ofrendado totalmente a Dios y el cohén no recibe ninguna porción de esta ofrenda. Desde el momento en que el Templo fue destruido, ya no podemos llevar sacrificios y por ello es que rezamos tres veces al día (Berajot 26b), como está escrito (Hoshea 14:3): "Te ofreceremos por holocausto el sacrificio de nuestros labios". Es decir que nuestras palabras se consideran equivalentes a la ofrenda de un sacrificio.

El propósito fundamental de los sacrificios es la expiación de los pecados para que la persona sea perdonada.

¿Por qué la Torá les advierte a los Cohanim que se apresuren a ofrendar el sacrificio de Olá? ¿Acaso podían llegar a descuidarlo porque no obtenían de él ningún provecho material? El sacrificio de Olá expía los malos pensamientos y la persona no declaraba ante el cohén cuáles habían sido esos pensamientos. En consecuencia, el cohén podía llegar a pensar que esos sacrificios no eran tan urgentes y demorarlos.  Los malos pensamientos son más graves que los malos actos, porque al actuar mal la persona tiene cargo de conciencia y eso la lleva a arrepentirse. Pero en el caso de los malos pensamientos la persona no siente la gravedad de su pecado y no se arrepiente. Por ello la Torá urgió a los Cohanim a realizar este sacrificio sin demora, para demostrar la gravedad de los malos pensamientos, ayudando de esta manera a que la persona se arrepintiera y corrigiera su camino.  

  También podemos sacar de este estudio sobre el sacrificio Olá que tenemos que estar pendiente lo que pensamos e identificar si son buenos o malos y si son malos esos pensamientos eliminarlos para no cometer una trasgresión.

  A diferencia de los demás sacrificios, el sacrificio de Olá debía quemarse totalmente sin que el cohén o la persona que llevaba el sacrificio pudiera recibir alguna porción del mismo. El animal era ofrendado completamente a Dios. El hecho de que el sacrificio de Olá fuera solamente para Dios nos enseña que hay situaciones en la vida donde se le exige a la persona entregarse por completo a Dios sin pensar para nada en sus intereses personales.  El sacrificio de Olá le enseña a la persona a reconocer las bondades Divinas sin esperar recompensa por actuar de la manera debida.

   El hecho de que la persona anule sus deseos para cumplir con la Voluntad Divina se considera equivalente a un sacrificio de Olá. Y cuanto más difíciles de superar sean las dificultades para cumplir con Su Voluntad, más alabada es la persona. La persona que desea purificarse recibe ayuda Divina para poder hacerlo.

   El fuego continuo en el altar.

  Está escrito (Vaikrá 6:2): "Un fuego continuo arderá sobre el Altar; no deberá extinguirse". Esto alude al fuego con el cual se encendían las velas del Candelabro. De aquí aprendemos que la Voluntad Divina es que el alma de la persona –la cual es comparada con una vela, esté siempre encendida con el fuego de la Torá, no solamente para iluminarse a sí misma sino para iluminar y encender a los demás.

  También se puede interpretar de la siguiente manera: le ordenó a Moshé decirle a Aharón que el fuego tenía que arder siempre sobre el altar, de día y de noche. No era posible que en algún momento el fuego no ardiera sobre el Altar. El carbón es un material

inflamable que tiene origen en la tierra. A veces la persona puede asemejarse al carbón: un talmid jajam que utiliza a la Torá en su propio provecho, que por fuera demuestra humildad como un servidor de la Torá pero que en el interior de su corazón no tiene el fuego de la Torá, sino el fuego del orgullo y que toda la finalidad de su estudio es engrandecer su imagen ante los demás, que no estudia con pureza. Por eso la Torá dijo: (Vaikrá 6:2) "y el fuego del Altar arderá en él"; es decir que todos sus caminos sean rectos y solamente busque la gloria de la Torá sin colocarse una corona que no le pertenece.

                                                         
Rabino: Yosef Ben Abraham

Kehilah Beit Haderej

Maracaibo - Venezuela

Parashat 25 Tsav - Un Corazon Desinteresado Para HaShem - Rav Yosef Barel

 


viernes, 18 de marzo de 2022

Parashat 25 Tsav / Vistiendo al Alma

 


Vistiendo al alma. 


Shabat Shalom Javerim: 

בס״ד - Bs”D – con la ayuda del cielo - estamos estudiando esta semana la parashá Tzav (Manda).  En esta oportunidad me gustaría que pudiésemos comentar el siguiente versículo de nuestra bendita Torá:

“Y el sacerdote se pondrá su vestidura de lino, y vestirá calzoncillos de lino sobre su cuerpo; y cuando el fuego hubiere consumido el holocausto, apartará él las cenizas de sobre el altar, y las pondrá junto al altar. Después se quitará sus vestiduras y se pondrá otras ropas, y sacará las cenizas fuera del campamento a un lugar limpio. (Vayikra / Levítico 6:10-11)

Nuestro versículo instruye a los sacerdotes respecto de las vestimentas que debían usar para el sacrificio de la ofrenda quemada. La Tora nos dice: “Se pondrá su vestidura de lino, y vestirá calzoncillos de lino sobre su cuerpo”, y posterior a la quema de la ofrenda la Torá nos dice que el sacerdote debe hacer lo siguiente: “Después se quitará sus vestiduras y se pondrá otras ropas”.

De esto aprendemos que las vestimentas del sacerdote, por ejemplo, el lino que usaba a la hora de presentar la ofrenda quemada, representaban toda la solemnidad, el respeto, y la devoción con la que el sacerdote elevaba esta ofrenda al Santo Bendito. Es decir, la situación ameritaba una vestidura de dichas características. El sacerdote se vestía para la ocasión, porque la ocasión era sumamente sagrada.

De esto aprendemos que la persona tiene vestiduras que corresponden a cada ocasión y que es impropio vestir de forma menos honrosa ante un contexto en el cual se demanda honor. Pero no solo esto, que es lo más básico que se desprende del pasaje. Sino que aprendemos la importancia de las vestiduras del alma. Cada persona debe reflexionar dentro de sí y vestir al alma de forma apropiada para cada ocasión que la vida le presenta.

Por ejemplo, no podríamos vestir la vestimenta del afán y de la ansiedad en el día de Shabat. Ni podríamos vestir la vestimenta de la desesperanza en una fiesta como sucot o purim. ¡El alma también tiene vestimentas, y debemos vestirla cada día! ¿Cómo lo hacemos? Reflexionando y asentando el pensamiento, respecto de en qué lugar y tiempo nos encontramos. ¡No asistas al casamiento de un amigo con cara de funeral! ¡vístete no solo por fuera, vístete por dentro y alégrate con su alegría!

La predisposición con la que hacemos cada cosa, sobre todos los mandamientos, son las vestiduras del alma que usamos para servir al Creador. No podemos usar unas vestiduras deshonrosas para servir al Rey. ¡Debemos tener una buena disposición, y que digo buena, si no la mejor! Esa disposición interna es la vestidura que usamos para cada ocasión. ¿Cómo me presento a orar? ¿Cuál es mi disposición para estudiar Torá? ¿Cuál es mi disposición para shabat? ¿Cuáles son las vestiduras de mi alma para servir al creador, son vestiduras de Lino?

Por otra parte, la Torá nos dice que el sacerdote al sacar las cenizas debía quitarse la ropa de lino y vestirse otras ropas. Las cenizas representan aquello que quedo del pasado, son las culpas que se quemaron, y que HaShem nos pide que sean como las cenizas, pues él nos a perdonado. Las cenizas también representan aquello que quedo del sacrificio que entregamos al Eterno, es la ultima evidencia de que aquello que fue ofrendado al Santo Bendito, y que, por alguna razón, la persona dio todo lo que tenia en ese momento y fue ante Di-s, bendito es él, a presentarle su ofrenda. La persona hizo su mayor esfuerzo, y ese esfuerzo está ahí, hecho cenizas, lo único que quedo de él es cenizas, pues el fuego lo consumió. ¡Sin embargo HaShem lo recibió! Y solo HaShem conoció el corazón del oferente. ¿No sabe HaShem como presentamos nuestras ofrendas a él, nuestro servicio a él no es conocido por ÉL? Es evidente que él sabe que hay en nuestros corazones, cuando le traemos nuestro servicio, él no necesita que nadie se lo diga, pues él no mira solo la ofrenda, el también mira al oferente. Como está escrito: “y vio a Caín y a su ofrenda”.

Del cambio de ropa que hace el sacerdote después de la ofrenda quemada, aprendemos que tal como HaShem, sabe las intenciones del corazón y se pone en nuestro lugar para ayudarnos, así debemos ponernos en el lugar del otro por un instante, vistiéndonos con sus ropas para hacer el esfuerzo de comprender su situación.

El sacerdote se saca las ropas de lino, para vestir otras ropas. Nosotros debemos sacar nuestras vestiduras que nos impiden ponernos en el lugar de nuestro hermano y hermana, y hacer lo posible por empatizar con cada dolor, problema o situación de nuestro hermano.

El Cohen Gadol y los demás sacerdotes no solo cambiaban sus vestimentas físicas, sino que al cambiarse sus vestimentas mundanas y vestirse para el servicio divino ellos elevaban sus conciencias a un nivel espiritual más alto. ¡Lo mismo debemos hacer nosotros! Ya sea para subir de nivel sirviendo al creador, vistiendo al alma apropiadamente, o ya se para bajar a atender a un hermano que necesita nuestra atención.

Cuando alguien presta oído a los problemas de otros, esa es una actitud muy elevada, pues es una copia del carácter del santo bendito, de cómo se maneja Él con la humanidad. Pues está escrito de ÉL: “Quién como HaShem nuestro Dios, que se sienta en las alturas, que se humilla a mirar en el cielo y en la tierra?” (Tehilim 113:5). En otras palabras, el Eterno se quita sus vestiduras de gloria para inclinarse a ver hacia el cielo y la tierra, y así oír nuestras oraciones. A pesar de estar en su alta morada, HaShem nos atiende, nos cuida, quiere tener una relación con el hombre. ¡Cuánto más se agradará él, cuando nos quitamos las vestimentas del orgullo y de la soberbia para ayudar a otros! Y así lograr imitarlo a ÉL.

Está escrito en las cartas de Pablo: “Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran” (Romanos 12:5). Vístete de alegría con los que se alegran, y vístete de compasión y apatía con los que lo necesitan. Vístete de esplendor en el día de Shabat y sirve a tu Creador. Vístete de seriedad cuando sea necesario. Vístete de humildad cuando un superior te reprenda, vístete con la armadura de Dios en el día malo (Efesios 6). Aprendamos a vestir para cada momento, lugar y situación en la que la vida nos pondrá.

Shabat Shalom.

 Abraham ben Yaácov - Chile.

Parashat 25 Tsav / ¿Tahor o Tamé?

 


·         3° Aliya Lev 7:11-38

 7:21  “Además la persona que toque alguna cosa inmunda, ya sea inmundicia de hombre, o animal inmundo o cualquier abominación inmunda, y coma del sacrificio de paz, el cual es del Eterno, esa persona será borrada del pueblo”

Inmunda o impura: del strong H2930 Tamé: contaminado

El Eterno en su bendita Torah nos entrega la información necesaria para distinguir y alejarnos de aquellas cosas que son impuras para El.

Cabe destacar que todo aquello que es considerado impuro para Hashem nos quiere decir que no es apto o no es compatible con la Santidad del Santo bendito.

Nosotros como hijos del Rey Eterno debemos dar obediencia a la Torah y sus estatutos adquiriendo sabiduría de ella, logrando acercarnos a el y su Santidad; de esta forma estaremos siendo aptos (Strong H2890 Tahor: limpio, puro) compatibles con Hashem y su santidad.

Levitico 19:2 “Sereis Santos Porque yo soy santo”

Hashem es nuestro ejemplo maximo de pureza y perfeccion y nos pide que seamos según su carácter y su santidad.

Un ejemplo claro es cuando un miembro del pueblo de Israel sufría Tzaarat, su condición era Tame, contaminado. El debía presentarse al kohen y el kohen examinar su cuerpo. Y esta persona debia ser sacada fuera del campamento hasta recuperar su condición tahor. (levitico 13)

¿La vida que llevo me hace mas tahor o tame?

Actualmente no tenemos funcionamiento del templo, pero debemos estar en constante introspección a nuestro comportamiento, nuestro diario vivir, nuestra cercanía a la Tora y a la obediencia de las mitzvot del bore olam, y distinguir que nos falta para alcanzar la pureza que Hashem quiere de nosotros.


Hector – Temuco – Chile.